<22> CUESTIÓN.
Como creemos que la Providencia del Creador infunde las nuevas almas creadas de la nada, en los minúsculos cuerpos de los niños, estando en el útero de sus madres, ¿por qué razón contraen la mancha del pecado original y por qué justicia son castigados?
SOLUCIÓN.
Así como el vaso de barro lleno de veneno afecta a todas las cosas que en él se meten con peligro de contaminación, así toda carne de los hombres existe manchada e infectada por la carne del primer hombre, salvo que por el bautismo y la penitencia sea limpiada en la carne del Hijo de Dios, que revistió a María Virgen. Efectivamente, desde la forma que a este efecto Dios conforma en el útero de la madre para que ahí se haga la expiración de vida, el alma contrajo para sí la mancha del pecado —por la insinuación de la serpiente con que fue engañado el primer hombre— por cuya causa se le castiga. Mediante la fe y el bautismo ésta es lavada en el Hijo de Dios según el arcano consejo de la santa divinidad. Y quien sin fe y sin bautismo secundara deliberadamente los deseos carnales, y no hace penitencia por ellos, éste permanecerá en la perdición, con aquellos que no son redimidos por Cristo.