(481) Diversidad de ríos.  Es de señalar que el agua de los ríos cambia según el tiempo atmosférico. Cuando hace mucho viento, surgen tempestades terroríficas en las ondas y cuando el sol está en pleno ardor, las aguas hierven y sacan espuma. Con un tiempo calmo y templado las aguas son tranquilas, suaves y limpias. Así también la orina del hombre. Cuando la enfermedad es peligrosa surge en el hombre como un viento fuerte, de forma que su alma se suelta del cuerpo, y en su orina se multiplican grandes tempestades. Mientras que cuando el hombre tiene mucho hervor de humores, cual sol ardiente, entonces también la orina se muestra en el hombre acorde al calor y el ardor en él. Así pues cuando el hombre tiene su cuerpo bien y tranquilo, entonces también la orina se muestra conforme al buen tiempo.


(482) Examen de la orina  Para determinar su grado de salud y enfermedad, la orina de un enfermo se ha de recoger nada más despertar después de dormir, porque en ese momento la orina corresponde al estado del enfermo y tiene la coloración exacta.
Pues cuando el hombre duerme permanece sin moverse en total quietud, y por eso los humores y el sudor que hay en él circulan en el estado natural según sea el que haya en el interior del paciente.
Y si el enfermo no puede dormir, entonces para determinar su estado se ha de recoger su orina expulsada por la noche, o si no, la que expulse al amanecer el día porque el ambiente de la noche o el del amanecer adecua un tanto los humores que hay en él al estado en que se encuentra por dentro.

(483) Deposiciones La tierra y el limo son inmóviles, de forma que la brisa no puede moverlos; pero sí emiten algo de olor cuando la lluvia cae o está a punto de caer: Lo mismo pasa con la deposición del hombre. En una deposición correcta no se pueden reconocer signos que predigan la vida o la muerte, ya que la deposición humana es inmóvil como la tierra. Sin embargo, por su hedor sí puede discernirse un tanto la vida o la muerte de un hombre, aunque rara vez  y con gran dificultad.
De momento, si la deposición hiede mucho como es normal y suele heder siempre, no es ningún síntoma de muerte, ya que la putrefacción en caliente aparece con hedor; pero si la deposición no hiede mucho y si el hedor de ese momento es distinto del habitual, es señal de muerte porque a esa putrefacción le falta el calor y porque su comportamiento distinto responde a que también los humores en su interior andan revueltos.
Y si la deposición es negruzca y reseca es síntoma de muerte, porque la bilis negra ha convertido la materia digerida en negra y seca, porque sus humores preparan a los hombres para la muerte. Por otra parte si la deposición es negra y reseca pero hiede como de costumbre, esa persona podrá evitar la muerte con gran esfuerzo, aunque la bilis negra muestre en la negrura y sequedad de la deposición del hombre su mal, pues tal persona, tiene el interior bastante negruzco y reseco por bilis negra, dejará ver que tiene calor en el hedor de su putrefacción. Pero si tiene un hedor distinto al normal, es una señal mortal, porque falta el calor del hombre al resto de irregularidades de aquella putrefacción.

(484) Distintas aguas y baños Al hombre <no> le es útil bañarse frecuentemente en balnearios a menos que sea delgado y seco, que debe tomar baños de agua para humedecerse y que se le pegue al cuerpo algo de calor.
En cambio, al que tiene carnes gruesas le van mal los baños de agua, porque ya es caliente y húmedo en su interior y si añade a su cuerpo más calor y humedad, lo dañará, salvo que emplee los baños de agua muy rara vez, lo justo para quitarse la mugre y salir seguida.
Las aguas que son buenas para beber lo son para bañarse y hay que calentarlas un poco para poder estar sentado un buen rato si apetece, ya que no provocan enfermedad alguna y sí proporcionan un color bonito y limpio. En cambio las aguas que son malas para beber también lo son para los baños. Y si fuera inevitable que uno tenga que tomar baños en estas aguas, cuézalas fuertemente para que el livor que hay en ellas disminuya con la cocción, y sólo permanezca sentado en ellas un ratito, ya que no son sanas.
Por su parte también las aguas de las lluvias son bastante ásperas e incisivas, porque las nubes y el aire arrastran la lluvia desde distintos ríos buenos y malos, y la traen de la evaporación que sube de la tierra, y por eso no son sanas. Y estas aguas caen a través del aire como la lejía a través de la ceniza y por eso se vuelven ásperas y punzantes, y si se calientan porque alguien quiere darse un baño en ellas, atraviesan la piel con su agudeza y son bastante perjudiciales.
También las aguas de nieve son bastante turbias, y si alguien quisiera tomar un baño en ellas, tal vez se atraiga humores nocivos y escabies porque el agua de nieve consta de laminitas de elementos, frío, y basura de la tierra.
Las aguas de cisternas son mucho más agradables y convenientes para el baño que las aguas de lluvia y nieve porque están algo depuradas.
Si uno toma baños en verano en la corriente de los ríos, no son perjudiciales porque los ríos están moderados por el calor del sol y del aire de tal forma que no son ni demasiado calientes ni demasiado fríos, sino templados. Pero aún así no reprimen demasiado los humores malos y nocivos, que tampoco aumentan por su culpa.

(485) Penas del purgatorio.  Hay también en el aire ciertos fuegos inextinguibles que se encienden por culpa de distintas acciones de los hombres ya que, aunque debían ser para su gloria, por sus malas obras se convierten en fuegos de castigo para ellos y de este modo van a caer a algunas partes de la tierra. Y se reúnen allí donde también nacen y fluyen algunos ríos, los cuales reducen el calor y el ardor de tales fuegos, de modo que, también por designio de Dios, algunas almas pierden su vitalidad en estos fuegos y en estas aguas. Pero algunos ríos menores fluyen algunas veces desde estas aguas a diferentes aguas habitadas, corrientes pequeñas que siempre son cálidas porque salen de estos fuegos inextinguibles. Y también hay algunas regiones de la tierra sobre las que desciende en ocasiones el fuego por castigo divino como está escrito: “llueve sobre ellos carbones encendidos y un viento furibundo como porción de su cáliz”. También la tierra y los montes y las rocas que cubrió ese fuego, arderán siempre en el fuego hasta el Último Día. Y en aquellos lugares que arden de este modo a veces surgen estos pequeños ríos que por este fuego siempre son y fluyen cálidos. En alguna ocasión los hombres han desviado con su ingenio algunos ríos a estos lugares para que los calienten, ríos que al fluir por esos lugares y recibir allí calor, bajan desde allí calientes. Estas aguas no perjudican a los hombres que se sirven de ellas en los baños, sino que les proporcionan salud porque su calor reprime el inmoderado ardor que haya en ellos y consume sus humores nocivos.

(1) El texto dice examinantur, que debe ser exanimantur y como tal lo traducimos.

(486) Baño de vapor1. El baño de vapor, es decir el que se ha calentado con piedras candentes, no sirve para el hombre que es delgado y seco, porque con él se vuelve aún más seco. En cambio para el que tiene carnes gruesas, un baño de vapor es bueno y útil porque elimina y disminuye los humores que sobran en su interior. También para el gotoso2 paralítico, son de provecho los baños con piedras candentes, porque los humores que siempre se suscitan en él se comprimen con el baño de vapor.
En cambio con el baño de agua, estos humores empiezan a surgir y brotar con gran alteración, ya que la carne, sangre y venas de los paralíticos se dilatan descontroladas, o sea se hinchan3.
Por su parte las piedras tienen en sí fuego y diversos humores y si se ponen al fuego, la humedad que hay en ellas no puede eliminarse del todo, y por eso no es bueno para la salud hacer con ellas un baño de vapor, que será mucho más saludable con ladrillos que ya están cocidos y bien secos, de modo que los fluidos que hubiera en ellos han sido consumidos y quitados con la cocción al fuego. Por ello, quien quiera darse un baño de vapor, que lo haga con ladrillos. Y si no puede conseguir ladrillos, entonces que consiga piedra arenisca4 que tiene fuego y fluido más suaves que otras rocas. No use cantos rodados de río, pues llevan dentro un fuego intenso y en el agua se llenan de diversos fluidos.

(1) En el original: De asso balneo.
(2) Original: uirgidich (virgichtet, impedido)
(3) Original: zeulezint
(4) Arenisca: grizsteine; cantos rodados: wackun.

(487) [Diversidad de ojos1. Quien tiene los ojos grisáceos es a veces ligero, a veces precipitado, o muy lascivo o lento o un poco descuidado en sus costumbres, pero también todo lo que emprende, lo lleva a cabo a carta cabal.
<aquí falta original> ... quien tiene los ojos ígneos que se parecen a las nubes negras cuando se colocan junto al sol, es prudente y de agudo ingenio e iracundo.

(1) Desde aquí hasta el epígrafe 492, Kaiser lo considera espurio.

(488) Más sobre los ojos.  Quien tiene los ojos parecidos a una nube en la que aparece el arco iris es bastante inestable, es decir a veces triste y a veces contento, pero honrado en su forma de ser.

(489) Más.  Quien tiene ojos parecidos a una nube turbia, pero ni del todo turbia ni del todo ígnea, sino más bien verdosa, es bastante ligero, inestable y astuto en su manera de ser pero con todo muy capaz en sus empresas, de forma que cuando desconoce un proyecto, en seguida lo entiende y lo asimila.

(490) Más.  Quien tiene ojos negros o turbulentos, como a veces las nubes, es prudente y acepta buenos consejos, pero aun así se angustia ante algunas empresas suyas.

(491) Cerezas y sus excesos.  Si alguien come cerezas, beba en seguida el vino suficiente para imponerse al jugo de aquellas y para que tal jugo no le dañe.]

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