(426) Escabies1 El hombre que padece distintas úlceras y escabies, recoja perifollo, el triple de polipodio, y de énula cinco veces la cantidad de polipodio, y cuézalo todo en agua. Después, exprimida este agua y colada por un paño, viértala en una sartén y añada un poco de incienso fresco y azufre. Añada también, más manteca fresca y reciente de cerdo que de todo lo anterior para que puesto un rato al fuego todo quede tan espeso como un ungüento. Que el enfermo se lo aplique alrededor y encima de las úlceras, y ponga también un rato sobre la piel y las úlceras las mencionadas hierbas una vez retirada el agua. Haga esto mismo durante cinco días para que todo ello pueda permear la piel y la carne. Después el propio paciente deberá darse un baño para quitarse las manchas rojizas y el hedor.
Pues el perifollo tiene por igual calor y frío que cuando se combinan con el calor del polipodio y de  la énula, y el calor del azufre y del incienso, y el de la grasa y el propio calor externo del fuego, junto con la suavidad del agua, repelen los humores malignos que hay en el hombre. Dado que el perifollo tiene frío y calor, retira el calor y frío inconvenientes de las úlceras y la sarna, y por otro lado el calor del polipodio seca los humores malignos y el calor de la énula los repele, el calor del incienso cura y el del azufre los atenúa, mientras que el calor de la grasa cura suavemente las úlceras y la sarna cuando aún es reciente.

(1) Cf. PL 1160 C.

(427) Ictericia. Quien padece ictericia1 recoja verbena y el doble de cephania <¿?> que de verbena, además el triple de nimmoli <¿?> que de verbena, y si no tuviera cephania, recoja la misma cantidad de saxífraga2 que de verbena y ponga en la alacena estas hierbas en un vasito de muy buen vino bien cerrado por arriba. Beba durante nueve días este vino en ayunas y un poco también en las comidas. Haga un preparadocon dicho vino, huevo y grasa. Y cuando vaya a dormir beba el mismo vino calentado con acero al rojo y cúbrase con ropa de abrigo para sudar y hágalo hasta que sane.
Pues el calor de la verbena y el de la cephania y del nimolo, o bien el frío de la saxífraga tienen ciertos jugos ácidos que templan el calor del vino y se toman como bebida; o bien se combinan con el calor del vino, y de la grasa y el frío del huevo para dar buen sabor como quedó dicho y combaten el sabor agrio de la bilis y la bilis negra y calman la mencionada enfermedad. Esta bebida se ha de tomar sobre todo en ayunas hasta que haya calado ciertos miembros, mejor que si la tomara en las comidas. Y el acero al rojo le fortalece para reprimir con mayor vigor esta enfermedad.

(1) En el original gelewesuch, en alemán actual, Gelbsucht, ictericia.
(2) Saxifraga granulata L.

(428) Epilepsia1. Quien esté aquejado de epilepsia, consiga sangre de topo y séquela, así como el pico de una ánade, es decir, una hembra de pato, y uñas de gansa también hembra despojadas de piel y carne, y redúzcalo todo a polvo rayendo y triturando, de modo que la cantidad de polvo del pico de pata sea el doble que el polvo de gansa y que la sangre del topo duplique la cantidad de polvo que haya salido del pico de pata. Y todo ello se ha de poner junto durante tres días en un paño con dicha sangre en el lugar donde el topo levantó la tierra últimamente. A continuación, después de retirado, póngase sobre hielo para que se congele y retírese otra vez para ponerlo a secar al sol.
Después tome una porción del hígado de cualquier animal o ave comestible, cuantos pueda conseguir, y con ésto y un poco de harina de espelta prepare una tortita y añádale el anterior polvo en menor cantidad que la de los hígados mencionados, y un poco de comino y cómalo tal cual.
Pues lo mismo que el topo unas veces sale fuera y otras se mete bajo tierra, y dado que suele escarbar, su sangre combate esta enfermedad que tan pronto se hace notoria como se oculta. También por el hecho de que lo más fuerte del pato está en el pico y porque toca con el pico tanto cosas limpias como sucias, repele también dicha enfermedad, muy repentina y silenciosa. Igualmente las uñas del ganso que siempre están mojadas por el agua y también tocan suciedad calman la gota, ya que dicha enfermedad a menudo aparece con la gota.
El pico y las uñas deben ser de hembra, y no de macho, dado su carácter taciturno, ya que la hembra guarda más silencio que el macho; lo mismo que la propia enfermedad, que no da ninguna señal hasta el momento en que aparece y abate al hombre. Y se ha de colocar mezclado todo a la vez en el lugar donde el topo cava pues tal tierra es más salubre que cualquier otra; así hasta que allí adquieran el jugo y verdor suyo con el jugo y verdor de la tierra, ya que también antes han sido mezclados con jugo de la tierra y a continuación se solidifican por medio del hielo para que se retire la suciedad que hay en ello. Así se habrá de secar al sol para que la impureza que quedara se vaya con el calor del sol.
También se mezclarán con harina de espelta hígados tanto de animales como de aves (por ser el hígado seco y recibir su vigor de la tierra y atraerse los livores), hasta que ellos con el calor y la fuerza de la harina de espelta extraigan los humores nocivos de esta enfermedad; se añade comino a todo ello para que su frío combata los ardores desmedidos de esta enfermedad. Así que quienes padecen semejante enfermedad habrán de comer dichas tortitas durante cinco días, y si aún así no convalecieran sigan con el tratamiento durante otros cinco días. Si tampoco prosperara así, tómelo de nuevo otros cinco días, y así lo hará hasta siete veces en tandas de cinco días.
Durante todo este tiempo puede comer pan y carne cocida con apio1 y perejil, pues estas carnes son un poco secas y no llevan consigo livores malos, y por otro lado el frío suave del apio y del perejil purgan las impurezas y las fiebres del estómago que en ocasiones provoca esta enfermedad. Si quisiera tomar carne bovina tómela muy fresca, y si es en verano póngala previamente durante un día en agua, y en invierno durante la noche, ya que el agua retira todo livor que haya en la carne, y a continuación cómalos una vez cocinadas.
También puede comer carne de cordero, pero no es necesario ponerla en agua como la de bovino, ya que es carne suave. En cambio no se ha de tomar durante este tiempo carne de cerdo que es de naturaleza tal que despierta con facilidad la libido en el hombre, y alimenta la lepra, la epilepsia y el gusano que roe la carne humana.
Evite también por completo la anguila y demás peces que no tengan escamas, pues hay algo de livor venenoso en su propia naturaleza, por lo que carecen de escamas. Se han de evitar también quesos, huevos, frutas y verduras crudas y cualquier tipo de asado, ya que el queso beneficia al veneno en esta enfermedad, mientras que los huevos y las frutas y verduras crudas aceleran la aparición de humores nocivos, y los asados provocan la gota en esta enfermedad. Por otra parte beba cerveza y vino aunque no del fuerte sino suave y mezclado con agua.

(1) Cf. PL 1334 A - B.
(2) Apium graveolens

(429) Hidropesía1. Quien padece la enfermedad de hidropesía, tome un pavo macho y cuézalo con hisopo en agua de pozo, no en agua de fuente que mana, y coma así su carne. Después tome el corazón y el hueso donde hace el giro la rodilla y arránquele las uñas y pulverícelo todo, de modo que el polvo de las uñas y el corazón triplique el polvo de los huesos de sus rodillas. A continuación recoja betónica y el triple de levísticoy un poco de grasa de anguila y cuézalo todo en vino, cuélelo por un paño y ponga el polvo antes señalado en vino y bébalo así, y hágalo dieciocho días.
Pues la carne de pavo es seca y resistente contra la enfermedad de hidropesía y por eso ha de ser macho, por su fuerza. Y ha de cocerse con hisopo porque, dada su sequedad y su suave frío, reseca la humedad que emana esta enfermedad; y  han de cocerse en agua de pozo porque éste también tiene secas ciertas venas de agua y combate la enfermedad de la hidropesía mejor que el agua de una fuente que mana, que es algo más acuosa que el agua del pozo y con su humedad aumentarían dicha enfermedad.
Por su parte el corazón pulverizado del pavo aplaca esta enfermedad; y también el hueso que hace el giro en las rodillas, que enlaza las venas de su pata, también atenaza tal enfermedad para que no vaya más allá. A su vez las uñas contraen la fisura de esta enfermedad para que no salga como agua de manantial, y por su parte el calor de la betónica repele el agua de esta enfermedad, mientras que el frío del levístico alegra la mente del hombre que está triste. Y la grasa de la anguila estrecha la fisura que hace surgir esta enfermedad. El calor del vino la calma más que el agua, y todo lo descrito, a la vez y en su justa proporción, como se ha explicado, disminuye la enfermedad.

(1) Cf. PL 1289 D.

(430) Cólicos1. A quien le aqueja un cólico, recoja un poco de jengibre y otro poco de canela hasta convertirlos en polvo. A continuación, algo menos de salvia que de jengibre y de hinojo más que de salvia, de tanaceto menos que de salvia, y machacándolo todo extraiga el líquido con un mortero y cuélelo a través de un paño. Luego cueza un poco de miel en vino y añáda un poco de pimienta blanca o bien, si no tuviera, un poco de nimmolo <¿?> y mezcle el polvo con el líquido extraído. Después tome lenteja de agua y el doble de tormentilla que de lenteja de agua, y de mostaza de la que crece en el campo, la misma cantidad que de tormentilla, y de la planta en la que crecen diminutísimos filiantropos1 menos que lenteja de agua. Macháquelo todo en un mortero hasta obtener el líquido, y ya triturado póngalo en un saquito, y viértale por encima el mencionado vino con la miel y el polvo para hacer como un jarabe. El hombre que padece esta dolencia ha de beber en ayunas de esta bebida cuanto sea capaz de ingerir de un trago, y por la noche haga lo mismo cuando se vaya a acostar a la cama, y así hasta que se cure.
Pues el cólico surge de humores nocivos tanto calientes como fríos, más de los fríos que de los cálidos. Por todo lo cual el calor de la canela, la salvia, el hinojo, el tanaceto, la miel, el vino, la pimienta negra (o el nimmolo), la mostaza silvestre, y el calor del filiantropos, templados correctamente por el frío de la lenteja de agua y de la tormentilla, disminuyen los humores en exceso fríos o calientes por culpa de los cuales se produce el cólico. Cuando el hombre toma la poción descrita, a saber, en ayunas y al ir a dormir, si es ayunas logra que no se produzcan tales humores y si es en las comidas reprime los humores nocivos de los alimentos.

(1) Cf. PL 1136 D - 1137 A.
(2) El "diminutísimo" filiantropos del que habla podrían ser los estambres o una planta parasitaria de la bardana.

(431) Lombrices. Si por culpa de humores nocivos y malignos que le son venenosos, a algún hombre le salieran gusanos, tome el ardiente jugo de la ortiga y el mismo peso de jugo de verbasco y jugo de hojas de nogal (la misma cantidad que los otros dos juntos), o si no hubiera hojas de nogal, extraiga de la corteza del mismo árbol la misma cantidad de jugo y añada un poco de vinagre y una buena cantidad de miel, y hágalo hervir en olla nueva y retire la espuma de encima y después de que haya hervido retírelo del fuego y durante quince días béba un poco en ayunas, no sea que su propia fuerza le dañe, pero después de las comidas beba bastante, ya que entonces la comida puede combatir su fuerza.
Pues el ardiente calor de la ortiga picante junto con el del verbasco se equilibran con el frío del nogal, y si entonces se bebe la poción descrita, los gusanos mueren debido a su fuerza. Eso sí, se le ha de añadir el vinagre y miel para poder tomarlos, por su mal sabor.

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