(416) Disentería. Quien padece disentería <tome> yemas de huevo una vez quitada la clara, échelas en una escudilla y bátalas. Cuando lo haya hecho, rellene <con ello> las cáscaras de los huevos con comino y un poco de pimienta molida y áselo al fuego, y déselo a tomar al paciente después de que haya comido algo.
Pues la yema de huevo es seca y está mezclada con livor y atrae a sí todo lo que antes estuvo suelto, lo contrae y de ello nace un pollito; por eso también constriñe los humores disueltos. También el comino con su frío estriñe lo que ande suelto, mientras que la pimienta con su calor compensa a estos dos, de modo que sólo retenga firmemente los humores disueltos, como queda dicho.
Tome también más <yemas> de huevo y exprima su grasa en una sartén al fuego. Después de haber tomado algo cómalo en forma de tortitas hechas con lo dicho y con harina pura de espelta, ya que la grasa de las yemas, templada con el calor y la fuerza de la espelta, seda también lo que anda suelto.
Mientras tanto, que cualquier cosa que coma el enfermo esté caliente, pues el estómago y sus intestinos y los humores en su interior se habrán enfriado. Que sean alimentos blandos que tengan un sabor suave; coma también pollo y demás carnes blandas y pescados; pero evite por completo el arenque y el salmón, las carnes bovinas, el queso y la verdura basta y cruda, y no coma pan candeal ni de cebada ni ningún tipo de asado, excepto pera asada. Pues todo esto exaspera la dureza y aspereza del polvo de los intestinos, y el agua provoca livor en ellos y por eso en esta época se han de evitar. En cambio vino sí que puede tomar, porque compacta.

(417) Hemorragias. Si alguien tiene hemorragias, tome dos yemas de huevo y bátalas y añádale jugo de matricaria (el equivalente a la mitad de una sola yema) y el vinagre que quepa en las dos medias cáscaras de huevo, póngalo con un poquito de polvo de canela y algo menos de cedoaria que de canela, y cuando tenga todo esto mezclado, prepare con un poquito de agua una sopa un poco espesa y déselo al que padece de hemorragia para que, lo beba un poco caliente tanto en ayunas como en las comidas; hágalo así a menudo y mejorará.

(418) Hemorragia por el trasero. Quien padece hemorragia, recoja zarzamora y el doble de salicaria1 y tritúrelo un poco, o sea hasta sacarle jugo póngalo en vino y bébalo durante o después de la comida, nunca en ayunas.
Pues la zarzamora y la salicaria tienen un jugo casi como el líquido de la sangre, y templando su calor y frío con el vino, sedan el flujo de sangre. Se toma después de comer para que en ese momento espese la sangre que sale al paso de los alimentos. Tome también bollitos de  harina de espelta solo con miel y un poquito de sal.
Pues la harina de espelta, con su calor y fortaleza hace crecer la carne del hombre y cierra el camino indebido de la sangre, y la miel, con su calor y su líquido, mitiga el exceso de sangre, y el calor de la sal la seca. Y cuando se combinan todos en justa proporción contienen la sangre que mana indebidamente.
Mientras se padezca esta enfermedad ha de comer pan de trigo, pero evitará el candeal y el de cebada. Evite además las carnes bovinas, porcinas y todos los pescados que no tengan escamas, el queso, la verdura y las frutas crudas y cualquier tipo de asado. En cambio puede comer las demás carnes, que son blandas y el resto de pescados, pero debe evitar guisantes, lentejas y habichuelas. No tome ningún alimento caliente, sino templado, o sea que no esté ni frío ni caliente. Beba también vino suave, pero en este tiempo evite tomar agua, porque todo esto es nocivo para aquel que tiene esta enfermedad, como también se dijo de la disentería.

(1) En el original bluthcruth= salicaria; (Lythrum salicaria). En español también: Frailecillos, Arroyuela

(419) Hemoptisis1. Si en algún hombre sobreabundan los humores nocivos, coagulados y venenosos que por algún tiempo le han hecho expectorar y vomitar sangre, en ese tiempo no tome ninguna medicina, no sea que la sangre espantada por la medicina le produzca llagas en su interior y salga más de lo normal. Pero después que esta sangre haya dejado de atormentarle un momento, cueza salvia en vino suave y flojo mezclado con un poco de agua, añadiendo también un poco de aceite de oliva o mantequilla y así cocido cuélelo por un paño y bébalo con moderación, pero ni en ayunas ni harto de comer, sino en las comidas.
Pues la salvia combate la hediondez interna de los humores, mientras el vino templado con la suavidad del agua refuerza y conforta al enfermo, y el aceite de oliva o la mantequilla le sanan por dentro.

(1) Expectoración de sangre proveniente de la tráquea, los bronquios o los pulmones. Cf. PL 1154 D- 1155 A.

(420) Hemorroides. Si en un hombre sobreabundan los humores nocivos, acuosos y débiles y le hacen salir sangre por detrás sin evacuar alimentos, no pretenda contener el flujo de sangre, ya que si lo hiciera la propia sangre vertería inadecuadamente y emanaría con mayor profusión.

(421) Más sobre la sangre. Si la sangre del hombre, estimulada por nocivos y acuosos humores, fuera a salir por detrás con la evacuación de alimentos, no la retenga ya que le proporciona una purga interna y le sirve de purificación. Ahora bien, si se sale de forma desmedida junto con la evacuación, añada camedrio1 a las verduras así como otras buenas hierbas con las que preparará una comida, y cómalo con moderación; pues el camedrio mengua y restringe dicha sangre mientras que las verduras y demás hierbas le hacen recobrar fuerzas.

(1) En el original, gamandrea, (Teucrium Chamaedris),  también carrasquillo .

(422) Más sobre hemoptisis. Si por la amargura del corazón o de pensamientos se lastimaran el bazo y el pulmón y el hombre se viera oprimido en su interior y forzado a expectorar y vomitar sangre, no debe retener súbitamente esta expulsión de sangre para no hacerse llagas internas, con lo que vomitaría cada vez más sangre, sino que cuando este vómito lleve detenido un tiempo, extraiga la sangre que circula por el pulgar de la mano derecha para que se dirija hacia allí la sangre que le provoca este dolor en la parte izquierda, y así se curará.

(423) Más sobre la sangre. Si a causa de la tristeza las venitas internas se estrechan en el hombre de tal forma que alguna vez vomita sangre, no se empeñe en contenerla sino súfralo con calma y en silencio hasta que cese por sí solo, no sea que por procurar contenerla de repente, se perjudique en vez de curarse, ya que al final por sí misma dejará de fluir.

(424) Erisipela1 Cuando la pústula llamada freischlich se le inflame a alguien con un bulto, atrape unas moscas y tras arrancarles la cabeza tritúre<las> y pónga<las> trituradas en círculo alrededor de ese bulto, pues el veneno de estas moscas combate el veneno de aquella pústula para que no vaya a más. Luego recoja una babosa roja, la que no tiene concha2, y con ella triturada trace un círculo en torno a aquel otro círculo que hizo con la mosca, pues su livor reprime la podre del mencionado bulto para que cese, ya que el mal repele a otro mal.
Después recoja néctar de lirio y unte la piel que rodea al círculo que se hizo con la babosa porque el propio néctar expulsa el dolor y aporta salud. A continuación ponga hoja de cardo mariano3 sobre la pústula misma y haga tortitas de harina pura de espelta y póngalas atadas por encima de la hoja con un paño sobre todo el bulto hasta que se reblandezca, para que estalle, ya que el frío y el jugo del cardo mariano no son peligrosos sino que con el calor de la harina de espelta ablandan aquella dureza.
Si no rompiera por sí sola, reviéntala con una espina seca y de madera o alguna astilla seca, pero con nada de hierro al rojo ni frío, ni con una aguja, pues la pústula y el tumor rechazan cualquier materia ígnea o fría que pueden conllevar algún peligro. Todo el tiempo que se padece el tumor de esta pústula, protéjase del fuego, el frío y el viento o el aire húmedo, absténgase también de cualquier comida asada o pesada y del vino, evite también las verduras y frutas crudas, ya que todo ello aumentarían e inflamarían los humores nocivos, en cambio solamente se puede comer pan puro y de trigo en agua, y beber agua, que por su suavidad no son peligrosos para él durante este tiempo.
Y si se trata de alguien delicado, prepare una sopita sencilla de harina de espelta con pura yema del huevo sin grasa ni queso, y tómela una vez enfriada. Cumpla todo esto continuamente hasta que vea que el dolor mitigado cesa por completo. También debe evitar en este tiempo el vino, ya que llenaría las venas y haría que el tumor se hinchara. Tampoco debe comer alimentos calientes porque se le perturbarían los humores y así aumentaría el tumor.

(1) En el epígrafe, erisipila, claramente erróneo. Freischlisch es según PL un tumor mortal, posiblemente ántrax.
(2) Traduzco babosa por testudo rubea, ya que la aclaración posterior, “quae absque concha est” hace imposible que se refiera a una tortuga o a un caracol.
(3)En el original, vehedistel = Silybum marianum.

(425) Contra el cáncer y para cualquier úlcera y dolor de cabeza1. Recoge violetas y exprime su jugo y cuélalo por un paño, pesa la tercera parte de su jugo de aceite de oliva y luego pesa la misma cantidad de sebo de chivo que de jugo de violetas y házlo hervir todo junto en una olla, y haz así un ungüento. Entonces úntalo todo alrededor por encima del lugar del cuerpo donde el cáncer y demás gusanos2 comen al hombre y morirán tan pronto prueben esto.
Y unta con esa misma pomada donde le duelan otras úlceras y si le duele la cabeza úntale la frente con ella de lado a lado.

(1) Cf. PL 1170 D.
(2) Literalmente: “cancer aut alii vermes” “cáncer y demás gusanos”

siguiente>>