(406) Hipo. Quien padezca hipo, disuelva mucho azúcar en agua caliente y bébala, ya que el calor del azúcar con la suavidad del agua calentada humedece la sequedad que el frío del hipo provoca a las personas. El agua caliente conviene a esta afección más que el vino ya que esta agua es suave mientras que el vino es fuerte. Asimismo, coma azúcar y mastique clavo1 frecuentemente en ayunas, y coma cedoaria en las comidas muchas veces pero solo un mes.
El azúcar disminuye la sequedad de este hombre y el calor del clavo le recorre de lado a lado y le calienta cuando ayuna, mientras que <el calor> de la cedoaria es potente y expulsa el frío de la mencionada afección. Y esto debe hacerlo en las comidas, ya que, si estuviera en ayunas le dañaría la fuerza de la cedoaria. Y tenga esto por costumbre durante un mes, hasta que estas hierbas le pongan mucho más robusto.

(1) Cf. PL 1141 C.

(407) Contraveneno. Hay un polvo contra el veneno y contra hechizos y palabras mágicas que confiere salud, fortaleza y prosperidad a quien lo lleva consigo. Recoge una raíz de geranio con sus hojas, dos raíces de malva con sus hojas, y siete raíces de llantén con sus hojas. Arranca estas hierbas con sus propias raíces un mediodía de mediados de abril. Pónle por encima tierra húmeda y riégalo con un poco de agua para que permanezcan verdes algún tiempo.
Cuando por la tarde el día empiece a declinar, y ceda el esplendor del sol, ponlo a la luz del sol hasta que ya el sol se marche. Una vez se haya puesto el sol recógelo y cúbrelo con tierra húmeda y riégalo con un poco de agua para que no se sequen por la noche. Entonces al primer albor de la mañana del día siguiente, exponlo al alba al propio fulgor de la aurora hasta las nueve1 y vuelve a ponerle por encima tierra húmeda, hasta mediodía cuando el sol está en su cénit2, pero sin regarlo.
Después de mediodía quítalas y ponlas hacia el sur a pleno sol hasta las tres de la tarde de ese día, y ponlas un paño con una tabla de madera encima para que no se vuelen ni se desmenucen, y déjalas así, extendidas, hasta un poco antes de medianoche. Entonces, cuando la rueda del Aquilón3,  haya hecho su círculo como rueda de molino regresando a las tinieblas, como ya no puede haber claridad alguna, y puesto que entonces todas las tinieblas y males asociados a la noche son fugaces porque entonces la noche debe inclinarse al día, es decir, un poquito antes de media noche, pon estas hierbas en una ventana alta o encima del dintel de una puerta o en algún huerto, para que puedan tener aire templado y las pueda dar el aire. Que se queden así hasta un poquito después de medianoche. Pero cuando ya haya pasado la medianoche, quítalas del lugar donde estaban y aplástalas un poco con el dedo y viértelas así en una copita nueva y añade un poco de bálsamo aromático pero sin que el bálsamo anule el olor de las hierbas; y este bálsamo que tienen evita que se pudran.
En adelante, quien quiera ahuyentar la enfermedad y preservar la salud, arrime cada día estas hierbas así preparadas a sus ojos, oídos, nariz y boca para recibir su olor. Y si se trata de un hombre de gran inclinación al placer, póngaselas atadas en un paño desde los riñones hasta el vástago4; la mujer hasta el ombligo y así se enfriarán. Y si alguno hubiera tomado un alimento que le duele, póngalas en la parte superior de un vasito estrecho en el que haya vino, con cuidado que no toque al vino, sino que el vino tan solo recoja el olor de estas hierbas, y prepare un caldito y sórbalo así.
Ahora bien,  si alguno ha tomado algún veneno o está atormentado por artes mágicas, que beba vino impregnado con este aroma y mejorará. Y quien lleva consigo las mencionadas hierbas, templadas como se ha dicho, se mantendrá sano y salvo y vigoroso, ya que tales hierbas están templadas a todas horas y con cualquier tiempo de noche y de día.

(1) Hora tertia: media mañana entre el amanecer y mediodía.
(2) Literalmente: cuando el sol cae sobre el austro (viento del sur).
(3) Norte
(4) En latín stirps. Se refiere al miembro genital masculino.

(408) Calambres1: Cuando un hombre padece un calambre en alguna parte del cuerpo, recoja aceite de oliva y úntelo fuertemente en el lugar que le duele. Si no tiene aceite de oliva, úntese allí con algún ungüento caro. Y si no puede conseguir ni aceite ni ungüento, entonces frote con sus manos llevándolas con fuerza de un lado a otro donde el calambre causó el dolor y el dolor cesará.
Pues el calor y las propiedades del aceite de oliva, o de otros ungüentos, repelen de allí el vapor de la bilis negra, y cuando se masajea suavemente la zona dolorida con la mano, tal dolor desaparece.

(1) Cf. PL 1230 D. crampho , cf. inglés, cramp, “espasmo”, alemán Krampf “calambre”.

(409) Retortijones1. El hombre que padece punzadas recoja matricaria2 y macháquela fuertemente hasta sacarla el jugo y luego añádale un poco de mantequilla de vaca y úntese con ello donde le duela y se curará.
Pues el calor y las propiedades de la matricaria unido al de la mantequilla expulsan y mitigan el dolor.
[+Recoge salvia3 y más de cedoaria, y de hinojo más que de salvia y cedoaria. Después toma lenteja de agua4 y el doble de tormentilla5 que de lenteja de agua, y la misma cantidad de mostaza de  la que crece en el campo que de tormentilla, y de hierba <en la que> crece bardana6 menos que lenteja de agua.]

(1) Cf. PL 1177 C. stechedun. cf. inglés y alemán, stitch/Stich, “punzada”.
(2) En el original, metram.
(3) Cf. 1136 D.
(4) En el original merlinsen = Lemna, género Lemnae.
(5) En el original, vicwur = Potentilla tormentilla. Potentilla erecta
(6) En el original cleddun, (Bardana Lappa) Bardana mayor.

(410) Ira y tristeza. Cuando un hombre se excita hasta la ira o tristeza, en seguida debe poner a calentar vino en el fuego y mezclarlo con un poco de agua fría y beberlo, y así reprime el vapor de la bilis negra que surgió hasta dar en ira.

(411) Ira. Quien se mueve a ira de modo que acaba por enfermar de dolor, que recoja bayas de laurel y las seque sobre un ladrillo calentado al fuego <y también hierba de salvia y mejorana1> y una vez secas al sol, muélalas y ponga junto el polvo junto en una copa con el de las bayas de laurel, de modo que el polvo de bayas de laurel sobrepase al de la salvia; y éste, a su vez, al de la mejorana, y acérqueselo a la nariz por su buen olor. A continuación ponga parte de este polvo en un poco de vino frío y mézclelo, y extiéndalo por su frente, sienes y pecho.
Pues las bayas de laurel poseen una sequedad cálida y árida e impregnan los humores que la ira reseca, y el calor de la mejorana calma el cerebro agitado por la ira, y el calor seco de la salvia reúne los humores que la ira destruyó. Y cuando las bayas de laurel se hayan secado sobre la arcilla, por su inherente salubridad, calentada al fuego, y cuando la mejorana y la salvia se ponen al sol dada su fuerza (como ya se dijo), al final todo se combina en correcto equilibrio, con su propio calor benefactor mitigan la citada enfermedad. Y además el polvo bien compuesto con éstas, por su natural suavidad, sin el vino calentado, calma las venas de la frente, de las sienes y del pecho que por culpa de la ira se perturbaron, como ya se dijo anteriormente.

(1) Origanum majorana

(412) Vista nublada por llanto1. Al que se le nublan los ojos por las lágrimas del llanto, tome milenrama o su raíz y macháquela un poco hasta sacar el jugo y así triturada póngala sobre los ojos al anochecer, con cuidado de que no toque el interior de sus ojos, y átela con un paño por encima hasta medianoche. Después quíteselo. Hecho esto, enseguida ha de untar un poco en torno a las cejas de los ojos con el mejor y más puro de sus vinos.
Pues el calor de la milenrama cura y su jugo es un tanto ácido y limpia las heridas, y también sucede que el vino caliente, es también algo ácido pero contrarresta la acidez del jugo de la milenrama y así los ojos se curan.

(1) Cf. PL 1175 D - 1176 D

(413) Risa inmoderada. Quien esté conmocionado y dolorido por mucha risa inmoderada, que pulverice nuez moscada y le añada dos veces menos azúcar, lo eche en vino caliente y lo beba tanto en ayunas como en las comidas. De hecho la risa desmedida reseca los pulmones y agita el hígado, pero el calor de la nuez moscada cura el hígado mientras que el calor y la sustancia del azúcar recomponen los pulmones. Y cuando se combinan templados por el diferente calor del vino, y se toman de este modo, restituyen los humores benignos destruidos por la risa inmoderada.

(414) Embriaguez. Para que el ebrio vuelva en sí y se le pase, que recoja beleño1 y póngalo en agua fría y humedezca con este agua la frente, sienes y su garganta, y se encontrará mejor mientras vuelve en sí. Cuando coinciden el frío del beleño y el del agua, calman la tormenta y el calor que hay en las venas de la frente y sienes del hombre. Si es otoño, póngase alrededor de la frente, las sienes y la garganta una ramita de vid recién brotada con sus hojas recientes y se refrescará, ya que las mayores propiedades de las ramitas de la vid se dan en esta época más que en ninguna otra, y por esto por ser de la misma naturaleza y parentela del vino, mitiga la tormenta y la inundación de vino que hay en las venas de la frente, sienes y garganta. Si no puede hacer todo lo dicho, coma hinojo o semilla de hinojo y se sentirá más aliviado, ya que el suave calor y la suave propiedad del hinojo reprime el extravío del vino que hay en él.

(1) Hyoscyamus niger. Toda la planta es narcótica, especialmente la raíz.

(415) Vómitos1. Quien padezca náuseas, tome comino y una tercera parte de pimienta, y la cuarta parte de pimpinela que de comino; pulverícelo todo y recoja pura harina de espelta y ponga este polvo en la harina, y con la yema de un huevo y un poco de agua haga un amasijo a fuego caliente o bien con brasas calientes y cómase este amasijo así como el mencionado polvo de comino sobre pan. En efecto, el frío del comino, de la pimpinela y de la yema de huevo se compensan con el calor de la pimienta y de la harina de espelta y se combinan con la suavidad del agua y al calentarse como se dijo con el suave calor del horno, reprimen los humores que, siendo desproporcionadamente fríos o calientes, provocan las náuseas.
[Así pues, toma comino y una tercia parte de pimienta, y de pimpinela la cuarta parte del comino y pulverízalo y toma harina de espelta y pon este polvo en harina y así, con la yema de huevo y un poco de agua, haz unos pastelillos en un horno caliente o al fuego y cómelos, o come dicho polvo puesto en pan].

(1) Cf. PL 1138 B.

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