IV
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(392) Más sobre la retención de la menstruación1. La mujer que padece una menstruación dolorosa que se le obstruye, recoja anís y la misma cantidad de matricaria2 y un poquito más de verbasco3 que de cada uno de los anteriores por separado, y caliéntelas al aire libre y en agua de río de buena corriente al que templen el sol y el aire. Ponga una teja al fuego y dese con dicha agua y dichas hierbas un baño de vapor4. Cuando entre en el baño de vapor, ponga estas hierbas calientes sobre una banqueta y siéntese encima, y ponga estas hierbas en torno al aparato genital y subiendo hasta el ombligo y por todo el ombligo. Si entretanto se han enfriado vuelva a ponerlas a calentar en dicha agua en los mismos lugares y vuelva a ponerlas en torno a las mismas partes y así todo el tiempo que dure el baño, para que la piel y la carne de aquella zona, por fuera, y la matriz, por dentro, se reblandezcan por los líquidos de estas hierbas, y para que sus venas, que estaban cerradas, se abran.
Pues el calor del anís estimula los humores mientras que el de la matricaria cura y el del verbasco provoca el flujo. Y cuando estas hierbas se templan juntas y el calor de cada una se estimula con el agua del río calentada (agua que es más sana y rica que la de una fuente ya que está en contacto con otros elementos al aire libre) y también cuando se alteran las hierbas con las tejas al fuego (cosa que si se tratara de otra piedra ya no sería lo mismo, dado que las tejas han sido cocidas al fuego, por lo que acaban siendo más salubres), entonces con la grata suavidad del baño provocan la menstruación como quedó dicho.
Toma luego arándano5 y un tercio de éste de milenrama, y de ruda un tercio de milenrama, y tanto de aristoloquia largacuanto de arándano y milenrama, y díctamo blanco6,de esto lo que más. Machácalo en un mortero y cuécelo en vino puro en una olla nueva, y ya cocido mézclalo con vino en una bota. A continuación recoge lo que puedas conseguir de clavo abierto, y de pimienta blanca menos que de clavo. Machácalo todo junto con bastante miel pura recién extraída para que no tenga impurezas y hazla hervir en el mejor vino posible, se echa durante unos días en el balde junto a las mencionadas hierbas, y con todo ello se prepara un clareto7 que se bebe en ayunas todos y cada uno de los días y con las comidas, pero no en el baño antes mencionado, ya que a veces el baño corta la digestión.
Y cuando el frío del arándano se compensa con el calor de la milenrama y de la ruda y de la aristoloquia larga y con el calor del díctamo blanco y el calor, distinto, del vino y del clavo8 abierto (pues este le va a esta enfermedad mejor que cualquier otro clavo), y combinado también con el calor de la pimienta blanca, que también provoca la menstruación, y con el de la miel recién extraída que también es muy conveniente, entonces las entrañas cerradas de la mujer se abren y la endurecida coagulación de la menstruación endurecida se disuelve, como se dijo.
Que prepare también una poción a base de huevos y bastante grasa, añadiendo un poco de jugo de levístico9 y úsela antes y después de la comida, ya que con el frío del huevo y el frío del levístico se templa el calor del vino y de la grasa y de este modo se disuelve el coágulo de la mujer. Hágase así durante cinco o quince días, hasta que se disuelva. Pero entretanto, mientras padece tal retención de sangre evite por completo carnes bovinas y demás carnes grasas porque también la retienen, cóma en cambio carnes ligeras y beba vino. Y el agua que vaya a beber durante el tratamiento que sea agua de pozo, y evite el beber agua de fuente que mana y fluye, ya que resulta un tanto más áspera que otras aguas. Si no, cueza el agua de fuentes que fluyan y déjela enfriar antes de beberla, ya que el agua preparada de este modo resulta más suave.

(1) PL 1174 B.
(2) En el original fibrugiam, Chrysanthemum parthenium
(3) En el original, wullenam
(4) En latín, assum balneum, baño de piedras, baño de vapor, sauna.
(5) En el original rifelbere, Vaccinium vitis: Arándano.
(6) Díctamo Blanco o Fraxinela (Dictamnus albus).
(7) En latín claretum : Vino mielado y con especias, vino especiado.
(8) Syzygium aromaticum
(9) Levisticum officinale.

(393) Flujo menstrual1 La mujer que padece una aguda menstruación desordenada y extemporánea impregne un paño de lino en agua fría y póngaselo a menudo alrededor de los muslos para que se enfríe el interior; y haga así hasta que gracias al frío del paño de lino y del agua fría se retenga el desmedido flujo de sangre.
También2 cueza hiedra en agua y póngasela caliente alrededor de los muslos y del ombligo, para que el frío de aquélla, contrario a su naturaleza interior, resista el flujo que abunda en los muslos y el ombligo, y por eso se aplica caliente y cocido por encima de estas partes, porque una vez calentado aporta salud.
Ponga además betónica3 en el vino para que tome sabor y bébalo así con frecuencia, y el calor de la betónica templado con vino regula el justo calor de la sangre.
A continuación active todas sus venas (a saber, las que están en las piernas, vientre, pecho y brazos)4 dando a menudo masaje suavemente hacia arriba con sus manos, hasta que las obligue a no llevar la sangre por el camino equivocado. Pero cuide de no trabajar demasiado ni fatigarse al andar, no sea que luego la sangre no circule. Cuidado también con no comer alimentos duros o amargos, no sea que le den malas digestiones; tome por el contrario durante esta temporada alimentos blandos y ligeros hasta que se cure por dentro, y beba vino y cerveza hasta que la fortalezcan para poder retener la sangre.

(1) PL 1211 C.
(2) PL 1187 A.
(3) Stachys officinalis. Cf. PL 1182 C.
(4) PL 1211 D.

(394) Dificultades de parto1 Si a una mujer encinta le cuesta mucho dar a luz, entonces cueza en agua con temor y toda moderación unas hierbas suaves (a saber: hinojo y ásaro2) y escurrida el agua aplíqueselas calientes como están, en torno a los muslos y la espalda, y manténgalas así atadas suavemente con un paño, para que el dolor y su claustro se disuelvan fácil y muy suavemente.
Pues los humores fríos y malignos que hay en la mujer la oprimen y obstruyen mientras está encinta, pero cuando el suave calor del hinojo y del ásaro se concitan con la suavidad del agua al fuego y están así colocados alrededor de los muslos y su espalda (ya que en estas zonas, más que en ninguna otra, es donde padece la opresión), provocan que todos estos miembros se abran.

(1) PL 1157 D - 1158 A.
(2) Asarum europaeum

(395) Purga de saliva y mocos1Cuando alguien vaya a purgarse de secreciones, saliva y mocos, recoja agrimonia2 y el doble de alholva, macháquelas en el mortero y exprima el jugo de ambas y también machaque geranium3 y añada el peso de un céntimo4 de su jugo  al de agrimonia y alholva. Luego recoja tanta galanga cuanto suman las tres anteriores, y el peso de seis monedas de estoraque5, y de polipodio6 el peso de dos monedas. Redúzcalo todo a polvo y comprima este polvo con el mencionado jugo hasta cuajarlo casi para formar con ello pildoritas del tamaño de un haba. Después exprima el jugo de la celidonia mayor7 y de su jugo recoja un cuarto del peso de una moneda, y rebozándola impregne en él una de aquellas pildoritas y luego póngala al sol para que se seque. Y haga lo mismo con cada una de las restantes pildoritas mojándolas en el mismo jugo (que ha de pesar la cuarta parte de una moneda) y expóngalas así al calor del sol, no a la lumbre de la leña, ni al fuego del horno. Y si no hubiera calor del sol, expóngalo al viento o a la brisa ligera para que se seque suavemente.
Pues el calor de la agrimonia y el calor de la galanga y la fuerza del estoraque más el calor del polipodio y la celidonia mayor se impone a los humores fríos de los que sale la flema en el hombre; el frío de la alholva y del geranio disipa el frío de dichos humores. En cambio la celidonia mayor hace que los humores abunden en el hombre, mientras que el resto de las hierbas los retienen hasta que tranquilamente van saliendo. Y estas pildoritas se han de secar al sol porque su calor es sano (y no al fuego de leña o de horno, ya que sus fuegos tienen cierta carencia con respecto al del sol).
Así que cuando uno quiera tomar estas pildoritas, tape su estómago y vientre con una pelliza de cordero o de otra clase para que entre en calor, ya que su calor es sano; no se acerque mucho al fuego pues se inflamarían las venas y la sangre las inundaría por demás y de este modo los humores serían conducidos a la salida inapropiada. Sírvase del calor del ropaje y tómelas <las pildoritas> antes de que salga el sol, ya que en esta época la aurora es agradable y suave. Tome cinco o quince pildoritas de forma que todas y cada una lleven una pincelada de miel e ingiéralas de una en una, pues la miel es cálida y dulce; y si no tuviera miel, tómelas en cuchara de una en una metidas en una pelotilla de pan de trigo para darle el buen sabor de dicha masa.
Y cuando las haya tomado, dese un paseíto tranquilo por la sombra y no al calor del sol hasta que sienta la descongestión, ya que el calor y el brillo del sol sacan a la fuerza los humores del cerebro por el lugar inapropiado. Pero en torno a medio día, después de que vaya notando la descongestión, si el estómago no lo tolera por estar endurecido, bébase antes unos sorbos de bebida hecha a base de harina de espelta para que o bien se curen las tripas sacudidas por la descongestión gracias a la suavidad de este jugo o bebedizo, o se ablande así el estómago endurecido.

(1) PL 1176 B - C.
(2) Agrimonia eupatoria
(3) En el original storchenabel, que sin más precisiones podría ser cualquier especie del género Geranium.
(4) En el original: óbolo
(5) Liquidambar styraciflua L
(6) Polypodium vulgare
(7) Chelidonium majus.

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