(261) Venas. Se ha de saber que en la zona de la cabeza abundan más humores que en la zona torácica o la del hígado ya que en la cabeza confluyen más venas portadoras de humores que en la zona torácica o del hígado y por eso es más sano que se extraiga más a menudo sangre de la cabeza que de las otras venas.
Pues a quien tiene mucha flema en la cabeza o en el pecho, o al que le retumbe la cabeza al punto de endurecérsele un tanto su oído, se le extraerá la sangre de la cabeza, pero, eso sí, cuídese de no sacar de allí mucha sangre no sea que, tal vez, empiecen por ello a nublársele los ojos, pues algunas venitas que van a los ojos llegan a ellos y si se sacara mucha sangre de la cabeza también las venitas unidas a los ojos se vaciarían de sangre y así es como al hombre empieza a nublársele la visión.

(262) Escarificación. Al que se le empiezan a nublar los ojos por humores perniciosos, los tiene ulcerados o se le desarrolla carne en torno a los ojos, se le extraerá sangre con moderación detrás de las orejas o entre las cervicales, con cuernos1 o ventosas, y así hasta tres y cuatro veces al año. Incluso si por necesidad quiere escarificar con más frecuencia ha de sacar menor cantidad de sangre no sea que provoque algún daño por sacar más sangre de la debida.
Y sangrará la vena de la parte del cuerpo donde le duele. Si a alguien le duele la lengua, de modo que o se le hincha o se le hacen llagas2, hará una ligera incisión con una pequeña lanceta o una aguja por breve tiempo para que erupcionen los livores y sentirse mejor.
A quien le duelan los dientes, que haga una ligera incisión con una espina de zarza3 en la carne que cubre la dentición, es decir la encía4, una sola herida para que salga la podre de ahí y se sienta más aliviado.
Por su parte, quien tiene el corazón triste y siente la mente oprimida5, y a quien le duele el costado o el pulmón, se sangrará en la zona torácica (eso sí, moderadamente) para mantener la fuerza del corazón, no vaya a ser que por una extracción exagerada de sangre falte sangre al corazón. Pues si a alguien le duele el corazón, mejor que sangre el brazo derecho a la altura del tórax, y se sentirá mejor del corazón.
Pero si lo que le duele es el hígado y el bazo o si siente como si no le pasara bien el aire por el cuello y la garganta, o a quien se le nubla la vista, practicará una sangría en la zona del hígado, y se sentirá mejor. Porque si extrajera la suficiente sangre de la zona hepática o cefálica, tendrá menos dolor que si sacara mucha sangre de la zona torácica. Y tanto en invierno como en verano el hombre podrá extraer sangre tranquilamente de ambos brazos en las venas antes mencionadas según la clase de enfermedad.
Y la sangre ha de extraerse en estas tres venas, a saber: las de la cabeza, las torácicas y las que hay en el hígado, ya que ellas, como la cabeza, son también la base y fundamento del resto de las venas porque todas las demás venitas se dirigen a ellas y están conectadas con ellas. Por eso mismo rara vez se habrá de hacer la incisión en estas venas, pues no conviene que se las haga un corte salvo en caso de gran necesidad, para que no corran el riesgo de secarse, pues si se corta alguna de estas venas principales y se vacía de sangre, entonces también las venitas que están conectadas a ellas descargarán algunos humores nocivos que hay en ellas. Pero si corta alguna de estas venitas, con ello no sufrirán gran pérdida de sangre las venas principales y otras venitas que lleguen a ella. Pues es lo mismo que cuando un gran río se divide en muchos brazos menores, y por intervención humana se hace salir alguna arteria de agua6 del río principal, todos los brazos que fluyen desde él sufrirán un descenso de sus aguas. Pero si la arteria se hace salir de algún brazo menor, ni el río principal ni los demás brazos que parten de él sufrirán por esta razón un descenso muy acusado de sus aguas, sino tan sólo ese riachuelo del que ha sido extraída la propia arteria, disminuirá y se agotará en sí mismo.
Además, en las venas principales mencionadas el corte se hará en el punto donde el brazo se articula, ya que cortando allí es donde la vena concentra en ese punto más humores que en otro lugar donde no se da tal flexión. Y si a alguna venita de otra extremidad, ya sea el pie, el pulgar o en cualquier otra parte del cuerpo humano, se le hace un corte por alguna enfermedad, como no sea en la de la articulación de los brazos, seguro que no le podrá reportar beneficio alguno pues ningún otro corte vale tanto como el que se hace en la articulación de los brazos, en las tres venas principales antes mencionadas.
Por otra parte, mientras el varón o la mujer que está en su juventud, crece normalmente en altura y envergadura, no se le cortará la vena para hacer una sangría aunque parezca necesaria, ya que mientras las venas y la sangre crecen cuando dicta la naturaleza, si alguien cortara esas venas y dejara salir sangre, se debilitaría y también parecería que se le vaciaran la personalidad y el sentido.
Pero si hubiera necesidad se hará un cauterio y se sacará sangre con una escarificación, porque la podre abunda más en la sangre de los jóvenes que en la de los viejos. Y después de que el hombre haya pasado la edad en la que el cuerpo por naturaleza ya no crece más, o sea los veinte años, si entonces por enfermedad fuera necesario, aplíquese un corte a las venas y sáquese sangre, pero con moderación. Pero si el cuerpo está sano, no hacer incisión en las venas sino escarificaciones y cauterizaciones, ya que las venas y su sangre aún no llegaron a su pleno vigor. Cuando se haya llegado a la edad de plenitud, es decir los treinta años, entonces sano o enfermo ya puede extraer a placer sangre de las venas donde se genera, ya que sus venas y sangre alcanzaron su plenitud, y conservará la salud física.

(1) En latín, cornibus.
(2) Original: suiret.
(3) Original: brema.
(4) Original: zahnefleisch.
(5) Mentem oppressam habet.
(6) En este punto el juego de palabras en el símil latino es muy atractivo, ya que la extracción de agua canalizada a partir de un río también recibe el nombre de “vena”.

(263) Diferentes sangres.El hombre, cuya sangre <tiene> color turbio al salir de la vena, es como el aliento del hombre, y en ese color tiene motas negras, y en su circuito, es decir, en su ámbito, es como cerosa, pronto morirá si Dios no le devuelva a la vida. Pues el color turbio muestra en la sangre que con el frío los humores se mueven a la muerte; las motas negras1 de la sangre señalan que la bilis negra va a la muerte; y el flujo como de cera en la sangre denuncia que la bilis también se mueve a la muerte.
Y si el color de la sangre es turbio y ceroso pero sin motas negras se puede evitar la muerte pero, eso sí, caerá gravemente enfermo, ya que aunque con el frío los humores se mueven a la muerte, no se han movido los trazos negros de bilis negra y se librará de morir.
Si por otra parte es negra y turbia pero sin color ceroso, entonces ese hombre está en gran desesperación así que no se librará si Dios no lo libra; pero también evitará la muerte, pues aunque la bilis negra y los humores se han movido a la muerte, en cambio la bilis permanece en su sitio sin moverse, y por eso tal hombre no morirá.
Pero si al cortar las venas aparecen estos colores a la vez, es peligroso y ese hombre no puede evitar la muerte salvo que Dios lo resucite, ya que se han movido a la vez a la muerte humores, bilis negra y bilis. Pero si estos colores están separados, de modo que a dos le falte el tercero, puede evitar la muerte, aunque padecerá dolores agudos.
Y este es el pronósticosegún el color de la sangre de los hombres, sepan o ignoren hasta ese momento que están enfermos. La emanación de bilis negra también es turbia y tiene las propiedades de la bilis, que es cerosa; así es la bilis negra.
Por otro lado, el hombre que se sangra una vena se guardará durante tres días de la claridad solar y de la claridad de las llamas del fuego, porque si en estos tres días le llegara esta claridad, la sangre en el hombre se convulsiona y entremezcla y a menudo infiere daño al corazón.

(1) Original: stramum

(264) Dieta durante la sangría. Claro que si la claridad del día es tolerable y con un sol que no brille mucho, no perjudica al que se le ha practicado la sangría. Pero en todo momento, y sobre todo durante la sangría, la sangre que hay alrededor de los ojos hierve por el ardor del sol y del fuego y la pielecita (es decir la membrana) que protege los ojos se hace más gruesa y por eso se nubla la vista.
A quien hayan sangrado en vena no comerá variedad de alimentos, asados, alimentos que tienen varios jugos, ni fruta ni verdura crudas, ya que acrecentarían en sus venasel livor más bien que la sangre. Y no ha de beber vino fuerte pues alteraría su sangre y fácilmente le dejaría amente. En cambio, que coma un solo plato o dos del alimento adecuado, de manera que le deje razonablemente satisfecho, y que beba vino suave y puro. Y esto que lo haga durante dos días ya que la sangre, mermada tras la extracción, todavía anda revuelta hasta que al tercer día la sangre ya recupera sus fuerzas y se difunde a su lugar.
Por otro lado el que ha sufrido una sangría evite el queso porque aporta livor a la sangre y no procura sangre pura, sino que con la enfermedad la engrasa. Ahora bien, quien tiene mucha sangre y las venas repletas, si no purga la sangre con la extracción por incisión en vena o escarificación, su sangre adquirirá un aspecto un tanto ceroso y enfermizo, y así es como este hombre caerá enfermo.

(265) Cuándo hacer una sangría. Cuando algún hombre quiere sufrir una incisión en vena para una sangría, hágalo en ayunas, pues cuando el hombre está en ayunas, los humores que hay en él están un poquito separados de la sangre y ésta entonces fluye bien y proporcionada, como un riachuelo que discurre recta y ordenadamente en su cauce sin agitación alguna del viento o del aire. Pero después de haber tomado algún alimento, la sangre comienza a circular algo más fuerte, y así los humores se entremezclan con ella, y entonces no se pueden fácilmente separar los unos de la otra. Y por eso la incisión en la vena se hará en ayunas, para que los humores fluyan al exterior separados de la sangre mucho más fácilmente, salvo que se esté muy débil y enfermo, en cuyo caso se ha de tomar un poco de alimento antes de cortar la vena para no desfallecer.

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