(247) Tormento de parálisis. El hombre atormentado por la parálisis a causa de la gota, tiene dentro humores frustrados que son como olas de agua que se mueven inquietas, por lo cual ese hombre no puede ser moderado en sus gestos y costumbres. Beba entonces vino en ayunas, y si no puede, tome cerveza de cebada o de trigo candeal en ayunas, y si no tiene nada de ésto, cueza agua con pan, cuélela con un paño y bébala tibia, y haga así cada día y se relajarán las olas de tormenta de la gota.
Si a este hombre le falla rápidamente el cuerpo, beba en ayunas con moderación lo que se ha dicho y si está sano de cuerpo beba suficiente vino, cerveza o agua cocida con pan en ayunas y la gota se le aquietará.

(248) Fiebre cotidiana1 Quien todos los días  tiene fiebres que nacen de distintos alimentos, no beba nada en ayunas porque está seco por dentro, y si bebiera en ayunas, esa bebida recorrería todo su cuerpo y lo pondría más enfermo que sano; sino que coma algo antes para que sus venas se calienten algo con el jugo de los alimentos, y entonces beba vino, que no le hará mal. Si no tuviera vino, cerveza; si no, hidromiel, y si no tiene, cueza agua, déjela enfriar y bébala así.

(1) También conocida como fiebre intermitente cuyos accesos son diarios. Será doble, o triple... según el número de accesos.

(249) Fiebres tercianas y cuartanas. Quien tenga fiebres tercianas y cuartanas no beba en ayunas sin gran necesidad porque le entrará una sed enorme; y sólo beba en ayunas un poco de agua fría. Cuando coma tome vino, que le será más saludable que el agua y si no tiene vino, beba cerveza de cebada, y si no, hidromiel, y si no, agua cocida y enfriada.
Que ningún hombre beba en ayunas, salvo que tenga alguna enfermedad que le obligue a hacerlo, y en tal caso le es más saludable beber vino que agua. Pero si alguien bebe vino en ayunas sin necesidad, se convertirá en ansioso de comida y bebida,  amente y tonto de sesera.

(250) Comida y alimento. Para desayunar coma alimentos hechos de harina o cereales que son alimentos secos que proporcionan una fuerza sana. Coma primero comida caliente para calentar el estómago, y no alimentos fríos, ya que si lo hiciera enfriaría su estómago que apenas se calentaría con los alimentos calientes. Coma comida caliente hasta que se caliente el estómago, y si después come alimentos fríos, el calor que ha atravesado su estómago superará el frío de esa comida.
En la primera comida evite todas las frutas y cosas con humedad y jugo como las verduras, pues llevarían podre, livor y malestar a los humores. Puede tomarlas una vez que haya comido otros alimentos y entonces le proporcionan más salud que debilidad.

(251) Almuerzo. Para una buena digestión, es saludable que el hombre con buena salud física se abstenga de almorzar hasta medio día o casi. Pero el que está enfermo, débil y con carencias físicas, es bueno y saludable que almuerce por la mañana hasta que tome de los alimentos las fuerzas que no tiene por sí .
Por la noche, el hombre puede comer los mismos alimentos y las mismas bebidas que durante el día, si así lo quiere, pero cene lo antes posible para que pueda dar un paseo antes de prepararse para dormir.

(252) Diversidad de bebidas. El vino caro y fuerte agita de mala manera las venas y la sangre del hombre y se atrae los humores y toda la humedad que hay en el hombre, como las pociones purgantes, y de este modo produce con peligro orina antes que esté madura. Esto no lo hace el vino peleón1, que no tiene tanta fuerza que pueda activar en exceso los humores. Las fuerzas del vino caro se disminuyen mojando pan o echándole agua, porque si no se templa así no sirve para sanos ni enfermos. Pero el vino peleón no es necesario prepararlo porque no tiene mucha fuerza, y si alguien quiere agregarle agua o mojarle pan y beberlo así, será más suave, pero no más saludable. El vino tiene por naturaleza algo acuático porque se nutre del rocío y de la lluvia. Y así ocurre que quien lo bebe asiduamente, aunque no beba agua, también tiene humores acuáticos en su sangre.

(1) En el original, heunisch, vino “hunónico”, vino blanco corriente hecho con una variedad de uva que apenas se cultiva, antecesora de muchas variedades de vinos alemanes y franceses (Heunisch Weiss; gouais blanc)

(253) Más sobre la sangre. Pues si la sangre no tuviera en sí el livor del agua, estaría seca y árida, y no fluiría, como no fluye la médula; y si la sangre no fuese húmeda, la carne no subsistiría, sino que sería como tierra.

(254) Diferencia de los alimentos en invierno. El hombre <que> come alimentos muy calientes  en el excesivo frío del invierno, cuando tiene su interior frío, se atrae fácilmente bilis negra y la excita dentro de sí. Por el contrario, el que come alimentos demasiado fríos, estando frío él por dentro, le entran fiebres.
Quien en el frío del invierno, estando frío por dentro, come alimentos templados, ni demasiado calientes ni demasiado fríos, recupera algo de fuerza, aunque no le aportan buena sangre.
El que en tiempo frío come en un lugar muy caliente alimentos templados que no están ni muy calientes ni muy fríos, esos alimentos no le perjudican, pero el calor que tiene <el local> le infiere debilidad.

(255) Regular el frío. El hombre que quiere comer en el frío del invierno hágase un lugar que no esté ni muy caliente ni muy frío, sino templado, y no coma alimentos demasiado calientes o fríos, sino tibios, y así retendrá la salud de los alimentos. Y también, si come en sitio frío, aunque obtenga calor de sus prendas, permanezca de pie y no se siente mientras come porque si le da el aire frío mientras come se pondrá enfermo. Mientras come, el calor de las brasas que asciende por la espalda le es más beneficioso que si le diera de frente el calor del fuego.

(256) Destemplanza en verano y diversidad de alimentos. El hombre que en verano, cuando está caliente por dentro, come alimentos muy calientes, se excita la gota; y si estando muy caliente por dentro toma alimentos muy fríos, le producen flema. Por eso en verano tome alimentos templados ya haga fresco o calor, que le reportarán buena sangre y una carne sana.
Cuando en verano uno está muy caliente por dentro y come mucho, su sangre se calienta demasiado por el exceso de comida y los humores se vuelven malignos, las carnes se hinchan y crecen más de lo necesario porque el calor del aire es entonces excesivo. Pero si come moderadamente, no le produce debilidad, sino que le conserva la salud.
En invierno, cuando el hombre está muy frío por dentro, si come mucho, le es saludable y le engorda. Pero cuídese en todo momento de no comer alimentos hirvientes o humeantes por su humedad tan pronto hayan sido cocinados, hasta que desaparezca su hervor y su humo, puesto que si los comiera ardiendo y con humo, subirían a su vientre hinchándolo y fácilmente podrían provocarle lepra.
Mientras un hombre esté triste, coma suficientes alimentos que le convengan para tomar fuerzas con ellos ya que la tristeza lo perjudica.
Si está muy contento, coma con moderación ya que su sangre está disuelta y en continuo fluctuar, y si entonces comiera mucho los humores que hay en su sangre se agitarían produciendo fiebres.
Que nadie beba mucho en invierno porque el aire humedece los humores y porque si bebiera mucho los humores que tiene se desatarían y le producirían enfermedades. Beba vino y cerveza y evite el agua, si puede, ya que en ese momento las aguas no son saludables a causa de la humedad de la tierra. Beba más en verano que en invierno, según la cantidad y calidad de los alimentos que tome entonces, porque los humores se secan en esa época. Y entonces el agua bebida le daña menos que en invierno a causa de la sequedad de la tierra. En verano, cuando se está muy caliente por dentro, si tiene salud en el cuerpo, beba agua tibia con moderación y a continuación ande un poco de aquí para allá, para que le caliente el cuerpo. Entonces es más saludable para el cuerpo que si tomara vino.
Si está enfermo en verano, beba vino mezclado con agua, o cerveza, ya que esto le da más fuerzas que si bebiera agua. En todo momento, tanto en invierno como en verano, tenga cuidado de no beber en exceso porque una lluvia excesiva daña la tierra. Así también si alguien bebe en exceso vuelve inútil el cuerpo por sus diversos humores.
Que nadie se abstenga demasiado de beber, pues de hacerlo, se secaría y le vendría pesadez de mente y cuerpo. Además, los alimentos que come no podrían darle buena digestión ni salud a su interior, lo mismo que la tierra se queda compacta, dura, árida y no produce frutos sin retirar la humedad de la lluvia. Cuando el vientre del hombre se llena de alimentos y bebida es necesario que haga limpieza con su digestión.

(257) Sangría. Cuando las venas del hombre están llenas de sangre deben purgarse de livores nocivos y del humor de la digestión con una incisión. Cuando se corta una vena, la sangre se agita casi con un terror repentino y lo primero que sale es sangre y a la vez podre y desechos de digestión y por eso lo que sale tiene varios colores, puesto que sale sangre y deshechos. Después que ha salido sangre con lo malo, sale ya sangre pura y entonces hay que terminar la sangría.
Quien esté sano y fuerte, para reducir la sangre en la venas sáquese sangre en la medida de lo que un hombre fuerte y con sed puede beber de un trago. Si está débil, que se extraiga lo que ocuparía un huevo de tamaño medio. Pues una sangría excesiva debilita el cuerpo, como una inundación de lluvias que cae sin moderación daña la tierra. La sangría que se hace correctamente elimina los malos humores y sana el cuerpo, como la lluvia que cae poco a poco y con moderación sobre la tierra, empapándola y haciéndola salubre para producir frutos.

(258) Diversidad de sangrías. Ahora bien, como se dijo, lo primero que sale de la herida y la incisión de la vena es sangre, y dentro de ella, a la vez, el veneno y los humores portadores de enfermedades. Después, cuando la hemorragia toma su color rojo correcto y cambia a otros colores, los humores y la sangre están equilibrados. Entonces, si la misma sangre sigue saliendo mucho tiempo, los humores buenos y malos seguirán a la sangre todo el rato y debe pararse la sangría, porque si se permitiera más hemorragia los livores aumentarían con la pérdida de sangre, produciendo bilis negra y otras enfermedades, porque la escasez de sangre no puede hacerles frente. Así como el hambre disminuye las fuerzas del cuerpo, también lo debilita una sangría inmoderada. Una sangría moderada da salud, lo mismo que la alimentación y bebida moderadas dan salud al cuerpo.

(259) Cuándo hacer la sangría. Quien esté sano, fuerte y entrado en carnes haga la sangría cada tres meses porque después que la luna crezca y mengüe dos veces la sangre vuelve sobre sí y las venas se llenan, y si se sangra antes se debilitaría porque su sangre no ha recuperado del todo sus fuerzas, y si esperara más, la abundancia de sangre se infectaría como si se volviera heces.
Haga la sangría en luna menguante, a saber, el primer día en que la luna empieza a menguar, o el segundo, tercero, cuarto, quinto o el sexto, y entonces pare porque antes o después de estos días la sangría no sería tan útil. No haga sangrías en luna creciente porque serían nocivas ya que la podre está muy mezclada con la sangre y no es fácil de separar. En luna creciente, la sangre y la podre fluyen a la par y no se dejan separar, como un río que conserva su torrente en su curso. En luna menguante la sangre comienza a agitarse y a exceder y hace que la podre rebose, como una inundación fuerte de agua, que deja ver sus impurezas y se desprende de la espuma.
La sangría de las venas conviene más a los ancianos que a los jóvenes, porque los ancianos tienen más impurezas en la sangre que los jóvenes. El varón, si es necesario, puede sufrir una incisión en sus venas a los doce años porque ya está formada la sangre, pero haga la sangría con mesura, lo que pueda caber en dos cáscaras de nuez. Hágalo una vez al año hasta los quince años, cuando la sangre ya tiene fuerza y las venas alcanzan su plenitud. Si está sano para entonces, sángrese lo que un hombre sano y con sed es capaz de beber de un trago, como se dijo antes. Hágalo hasta que tenga cincuenta años. Después, cuando la sangre y la flema empiezan ya a disminuir y el cuerpo a secarse, haga la sangría una vez al año según la medida que tuvo antes en sus sangrías, y así hasta los ochenta años. Después ninguna sangría le beneficia, es más, lo perjudica, porque la frescura de la sangre comienza a secarse, salvo que le sobrevenga una inundación de humores y entonces, por esta necesidad deba sangrarse un poco. Pero como a partir de los ochenta las venas del varón se debilitan y la sangría no le sirve, haga que le salgan pústulas con plantas, cardos negros o similares, de suerte que el humor nocivo que está entre la piel y la carne fluya al reventarse las pústulas. Por lo demás la mujer tiene más humores nocivos y más impurezas nocivas en su cuerpo que el varón.

(260) Sangría a la mujer. Por lo cual también ella mantendrá desde los doce años la misma norma y la misma observancia de sacarse sangre de la vena que el hombre, salvo que ella prolongará las extracciones hasta los cien años, ya que ella tiene mayor necesidad que al varón por sus fluidos nocivos y linfa infecta. Lo cual se manifiesta en los ciclos de menstruación, pues si en el periodo de menstruación no purgara su podre y líquidos nocivos se hincharía e inflamaría y no podría vivir.
Por otra parte, después de los cien años no se han de practicar sangrías en vena, pues para entonces ya está purgada tanto de sangre como de líquidos sobrantes. Pero si por casualidad después de los cien notara dentro de sí algunos fluidos, haga que le salgan granos en aquellos lugares en que suelen hacerse los cauterios.

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