(203) Indigestión de hígado. Si uno de éstos toma alimentos sin moderación y sin discernimiento, su hígado se daña y se endurece a causa de los diversos humores de esos alimentos, de modo que el jugo saludable que el hígado debería repartir a modo de ungüento por todos los miembros, así como a las articulaciones de los miembros y a las vísceras1 se estropea afectado por humores diferentes y nocivos. A veces la carne se convierte en tumor en alguna parte de las extremidades, o se raja, o alguna de sus extremidades se ve dañada y claudica.

(1) En el original, waldarun.

(204) Irritación de los músculos. No obstante, con esta enfermedad éstos pueden vivir mucho tiempo.

(205) Concepción e irritación del hígado. Otros han sido concebidos en luna menguante y en la turbulencia de un clima variado, y algunos de éstos siempre están tristes y tienen comportamientos variables. A causa de la tristeza que tienen, su hígado se enferma, perforado por numerosos agujeros diminutísimos, como un queso que tiene muchos agujeros muy pequeños. Por eso no son muy comilones ni ansiosos de comer ni beber, sino que comen y beben con moderación. Y puesto que comen y beben con moderación, su hígado estará seco como una esponja1 y les fallará.

(1) En el original, holmetde.

(206) Vaso del hígado. El hígado del hombre es casi un vasito donde el corazón, el pulmón y el estómago derraman sus jugos, jugos que él vuelve a distribuir por todas las partes, como una tinaja junto a la fuente que traslada a otros lugares el agua que ha recibido de la fuente. Pero cuando el hígado está perforado y debilitado como se ha dicho antes, no puede recoger los jugos benignos del corazón, el pulmón ni el estómago y así, al revertir éstos al corazón, el pulmón y el estómago, estos jugos y humores producen una especie de inundación, y si esta enfermedad aumenta mucho en una persona, no podrá vivir mucho tiempo.

(207) Concepción cuando el sol está en Cáncer. Otros hombres fueron concebidos con el sol en Cáncer, cuando el sol tiene toda su plenitud y templa el tempero del aire con correcta cualidad, y esos hombres tienen el hígado sano.

(208) Dolor de corazón. Y como están sanos de hígado sienten a veces un fallo en el corazón, porque los malos humores que huyen del hígado tienden al bazo y al corazón y los dañan, porque no son capaces de superar el hígado. Cuando una persona toma manzanas, peras o verduras crudas, u otros alimentos crudos que no están templados por el fuego ni por otro aderezo, su estómago no puede digerirlos fácilmente porque no estaban templados antes.

(209) Dolor de bazo. Los malos humores de estos alimentos, que debían haberse tratado y eliminado con el fuego u otros condimentos como la sal o el vinagre y no ha sido así, suben al bazo y hacen que se hinche y duela. Porque al estar húmedo y tener que humedecerse con humores, el bazo lo mismo recibe humores benignos que malignos. Cuando los humores mencionados <se insurrectan>, dañan al bazo y causan dolor.

(210) Estómago y su indigestión. El estómago está colocado en el cuerpo de tal manera que recibe todos los alimentos y los digiere. Es resistente y algo rugoso por dentro, para poder retener los alimentos y digerirlos impidiendo que se digieran demasiado deprisa, como el albañil que talla las piedras para que soporten el cemento y lo retengan para que no se caiga y se derrame.
Pero cuando ciertos hombres toman ciertos alimentos sin moderación, es decir, alimentos crudos o sin cocción, o a media cocción, o demasiado grasos, pesados, áridos y secos, en esos casos el corazón, el hígado, el pulmón y cualquier calor que haya en el cuerpo no pueden suministrar al estómago un fuego lo suficientemente grande o fuerte para digerirlos.
De ahí que dichos alimentos cuajen en el estómago, se endurezcan y se hagan mocos, y así hacen que el estómago tenga un livor abundante, verde, verdoso o lívido, o muchos livores1 y también a veces emiten malos humores y hedores por todo el cuerpo, como si de un putrefacto muladar se tratase; y también esparcen por todas partes un humo nocivo como leña verde y húmeda. Los alimentos se endurecen en el hombre debido a diversas enfermedades, porque si en el hombre hay demasiado ardor injusto, no puede digerir en su interior el alimento ingerido sino que se pega y se apelmaza con el frío que hay en él, y así permanece en el cuerpo y le duele.

(1) Original: "id est slim"

(211) Dilatación o ruptura del peritoneo. En cambio, ciertos hombres tienen carnes débiles en su cuerpo, ya sean macilentas o grasas, y la membrana interior que rodea sus intestinos es delgada y grasa, de modo que por algunas enfermedades o algunos esfuerzos, o por una caída, o por dilatación del vientre, esta membrana se rompe con facilidad cuando se llena de alimentos. Esta membrana es más espesa y más resistente en las mujeres que en los varones a causa de los partos, y por eso se raja con más rapidez y frecuencia en los varones que en las mujeres.

(212) Riñones y por qué son dos. Los riñones son el firmamento y el depósito del calor del cuerpo humano y protegen los muslos del hombre, como unos soldados armados que defienden a su señor. Por eso son dos, para retener mejor y con más fuerza el fuego. Y lo hacen tanto en el hombre como en la mujer, porque se asientan junto a los lomos en el varón y también se unen a la matriz de la mujer. Están envueltos en una sustancia grasa, para que no los dañe ningún frío o contrariedad, y además para que conserven sus fuerzas. También hay colocadas venas fortísimas sobre los riñones, que los sujetan con fuerza, y sustentan todo el cuerpo del hombre. Cuando el hombre siente dolor en los riñones es por alguna enfermedad del estómago.

(213) Dolor de tripa. Del dolor de estómago nace dolor de costado, y del dolor de costado el dolor de vientre. Cuando el estómago enferma por alimentos malos y nocivos, de modo que no puede digerir los alimentos fuertes y malos, sale de él hacia el costado un dolor como humo acerbo o como cierta niebla, que es como el humo acerbo que sale de la leña verde, y este humo se extiende como una nube negra desde el estómago a todo el vientre, y las tripas lo reciben. Y siempre llega así a las tripas como por costumbre, como el humo de la leña se apresura hacia la chimenea. Y así cada enfermedad del estómago muchas veces cae por mala costumbre en este lugar y allí produce dolor al hombre.

(214) Virilidad. La fuerza que está en los lomos del hombre, es decir, el viento que procede de la médula, tiene unidas a sí dos fuerzas como dos sagrarios que reciben el ardor que está en el hombre y que tienen fuertemente dentro de sí el fuego del vástago viril. Están envueltos con cierta membrana para que no les falte fuerza y les ayude para que puedan elevar el vástago del varón.

Si un macho carece de sus dos fuerzas viriles naturalmente fuertes, ya sea por defecto o por emasculación, carece del verdor de su virilidad y de ese viento viril que levanta con fuerza el vástago. Y no puede alzar su vástago para arar a la mujer como si fuera tierra, porque se le ha ido el viento de su fuerza que hubiera debido confortarlo y encauzarlo a producir prole, del mismo modo que el arado no es capaz de hendir la tierra cuando carece del hierro para arar.
(215) Inflamación del escroto. La fuerza viril de las partes viriles es grande, pero a veces a causa de malos humores, o de un sudor nocivo, o del exceso de placer, en los testículos surge cierta humedad indigna, úlcera o inflamación, y los testículos se hinchan y se ven dañados por úlceras malignas.

(216) Incontinencia urinaria1. El hombre que no puede retener la orina tiene el estómago y la vejiga fríos, y por eso no puede cocer bien sus bebidas porque sus líquidos fluyen como agua tibia antes que estén cocidos; como si se pusiera agua junto al fuego y, al empezar a calentarse, se quitara antes que hirviera. Lo mismo ocurre en los niños que no pueden retener la orina, porque ni su estómago ni su vejiga tienen el calor idóneo, sino frialdad.

(1) El epígrafe dice "Disuria", que es la evacuación difícil, molesta e incompleta de la orina, justo lo contrario de lo que aquí se describe.

(217) Podagra. Aquel que tiene carnes débiles y delgadas en su cuerpo y come con frecuencia alimentos variados y delicados, padece a menudo de gota. Si alguien come dos alimentos buenos y sanos y el tercero malo y en mal estado, los dos alimentos buenos y sanos superan al enfermo y deteriorado y eso le daña menos al que los come. Pero si uno come dos alimentos malos y en mal estado y al mismo tiempo uno bueno y sano, los dos malos y deteriorados oprimen el bueno y sano, y casi nunca le permiten mejorar la salud del hombre.
A menudo sucede que los hombres que comen alimentos variados enferman con facilidad. Cuando los que tienen las carnes blandas y débiles comen sin moderación alimentos diversos y delicados, les crecen y sobreabundan malos humores que no pueden contenerse y fluyen desordenadamente aquí y allá hasta que bajan a las partes inferiores, y sus piernas y pies comienzan a enfermar. Y como allí no tienen salida no son capaces de ascender hacia las partes superiores de donde vinieron sino que permanecen en las inferiores, y se convierten en herida, se endurecen, y así el hombre siente la podagra en sus piernas y pies y le duele y apenas es capaz de andar. En las mujeres que tienen carnes blandas y delicadas y que comen sin medida alimentos delicados, los malos humores crecen como se ha dicho pero no se convierten fácilmente en gota, porque ellas se limpian con el menstruo y así se ven libres de gota.

(218) Fístula. La fístula es cierto género de gota que nace de humores malos y excesivos. Porque cuando los humores malos y superfluos sobreabundan se van a algún lugar del cuerpo, a las piernas o a los pies, donde en el culmen de su exceso perforan la piel y comienzan a fluir lentamente al exterior. Y como siguen creciendo, su continuo fluir no deja que allí se cure la piel.

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