(26) Cinco planetas. Hay también otros cinco planetas que tienen su luz a causa del fuego y del éter, y que son fuerza y firmamento1 del firmamento. Sus recorridos en el firmamento tienen tanta altura como profundidad y brillan allí donde el sol no llega con sus rayos y donde casi no muestra el esplendor de su fuerza. Allí donde están corren y sirven al círculo del sol y retienen la velocidad de éste y debilitan su fuego de modo que, a causa de los planetas el sol no envía todo el ardor de su fuego como lo haría si no se lo impidieran. De la misma manera que los cinco sentidos del hombre dominan su cuerpo y son su ornato, así también los cinco planetas contienen al sol y son su ornato.

(1) El original dice firmamentum pero podría ser errata del copista del manuscrito por "fundamentum"

(27) Retraso del firmamento. El firmamento gira a su velocidad propia, y el sol con el resto de planetas contra él y corre a su encuentro poco a poco, y él va retardando su velocidad; porque si el sol, al retrasar el firmamento, no contuviera su velocidad, o si corriera con los restantes planetas a la misma velocidad que gira el firmamento, todo colisionaría y el firmamento se destruiría por completo.
Pues si el firmamento estuviese inmóvil y no girase, entonces el sol estaría sobre la tierra, sin noche, a lo largo de casi todo el verano, y estaría bajo la tierra, sin día, durante casi todo el invierno. Sin embargo, el firmamento gira mientras se encuentra con el sol, y el sol con el firmamento, y así se hace sólido y estable más rápidamente con el calor del sol, mientras recorre el firmamento, lo atraviesa con su fuego y lo esparce sobre él.
Antes de la caída de Adán el firmamento era inmóvil y no giraba, y comenzó a moverse y girar después de su caída. Pero después del día final permanecerá estable como lo fue en su primera creación antes de la caída de Adán. Ahora también gira para tomar fuerza y consistencia a partir del sol, la luna y las estrellas ya que si permaneciera inmóvil al instante se disolvería y, de hecho, se derramaría. Por eso también al girar purifica los elementos y esa purga se convierte a veces en las nubes negras llenas de agua que vemos, como cuando se pone el agua en una olla junto al fuego que al hervir por el calor tira la espuma y se purga.

(28) Sonidos del firmamento. En su giro, el firmamento produce sonidos admirables que no podemos oír debido a su excesiva altitud y anchura, como el molino y el carro producen sus sonidos al moverse. Pero el firmamento está a tanta altura y a tanta distancia de la tierra para que los hombres y los animales de la tierra no mueran; en efecto, los hombres y los animales morirían a causa del fuego, los vientos, el agua y las nubes si el firmamento estuviese cerca de ellos. Del mismo modo que el cuerpo y el alma existen a la vez, y se fortalecen entre sí, así también existen el firmamento y los planetas y se ayudan mutuamente y se fortalecen. Igual que el alma vivifica el cuerpo y le da solidez, así el sol, la luna y los restantes planetas ayudan al firmamento con su fuego y lo fortalecen pues el firmamento es como la cabeza del hombre; el sol, la luna y las estrellas como los ojos; el aire como el oído; los vientos como el olfato; el rocío como el gusto; los confines del mundo como los brazos y el tacto. Y el resto de criaturas que existen en el mundo son como el vientre del firmamento; la tierra, por su parte, es como el corazón porque, de la misma manera que el corazón sustenta las partes inferiores y superiores del cuerpo, así también la tierra árida abarca las aguas que fluyen sobre ella y es obstáculo para las aguas que existen debajo de ella, no surjan hacia el lado contrario.

(29) Caída de Lucifer y creación del firmamento. El abismo es como los pies o los pasos del hombre. Cuando el diablo, que había querido tener el poder y reinar, pero no pudo crear ni hacer criatura alguna, cayó del cielo, Dios creó al punto el firmamento para que el diablo viese y entendiera cuántas cosas y de qué tipo podía Dios hacer y crear. También entonces puso en el firmamento el sol, la luna y las estrellas, para que el diablo supiera y advirtiera en ellas cuánta belleza y esplendor había perdido.

(30) Las estrellas. Las estrellas no son todas del mismo tamaño ni del mismo brillo: algunas son mayores, otras menores, y unas brillan más y otras menos. El sol retiene el firmamento en su parte superior para que no ascienda hacia arriba más de lo debido, y por debajo lo retiene el aire de la tierra, que contiene la tierra y las nubes, de modo que no exceda su límite por debajo. Y así está delimitado por encima y por debajo para que no pueda exceder su recta configuración, ya que es de una extensión enorme.

(31) Los doce signos y los planetas. El firmamento está conducido en su curso por siete planetas que le sirven y exhiben en doce signos como si fuesen esclavos. Cuando el sol llega al signo de Capricornio, los dos planetas que lo habían acompañado hasta el signo de Sagitario hacen casi una anuencia y vuelven arriba a su recorrido anterior y exhortan al sol a seguir su anterior ascenso. Y este se llama el signo de Capricornio porque intenta ascender hacia arriba.
Estos doce signos no son nada en sus nombres, salvo porque los restantes cinco planetas, según su obligación, empujan al sol cuando asciende en verano o lo recogen en invierno cuando desciende, y así le sirven.
Cuando el sol llega al signo de Capricornio, los otros tres planetas avanzan bajo él y poco a poco lo elevan hacia arriba hasta el signo de Acuario.
Cuando el sol empieza a elevarse en este signo, calienta la profundidad de la tierra y las aguas que están bajo ella, y por eso las aguas que hay bajo la tierra son más calientes en invierno que en verano. En este signo de Acuario, el planeta que siempre recibe su fuego del sol, es decir, aquel que en el signo de Cáncer está bajo el sol, y también otros planetas que llegan, avanzan hacia atrás y acompañan al sol hasta el signo de Piscis.
Cuando el sol llega a este signo se encuentra en medio de las aguas, por así decir y los peces que se habían escondido antes del frío, sienten su calor y se lanzan a la fecundación. El otro planeta que estaba a la derecha del sol en el signo de Cáncer, se encuentra aquí con el sol y lo arrastra hacia arriba hasta el signo de Aries.
Así, cuando el sol llega al signo de Aries, se encuentran con él dos planetas que estaban debajo, lo reciben, y ascienden con él lentamente, y van por delante, como el carnero con sus cuernos.
Pero cuando sube más alto, casi hasta el signo de Tauro, estos dos planetas se quedan aquí, y vienen otros dos al encuentro del sol; son difíciles de ver y raras veces se muestran, salvo que sean signo de algún suceso milagroso. Estos empujan el sol con mucha potencia como el toro que golpea fuerte con sus cuernos, y llevan el sol hasta lo alto de modo que, cuando llega al signo de Géminis, uno de los planetas se coloca a un lado y el otro al otro lado, separándose hasta que llegan a su máxima altura.
Entonces, cerca del signo de Cáncer, cuando el sol debe regresar para descender, el planeta que va a su derecha lo adelanta un poco y encuentra el otro planeta que estaba bajo el sol. Y este planeta, sintiendo el planeta que se acerca, se mueve un poco hacia atrás, pero sigue siendo seguido por el otro planeta. Y de nuevo retrocede, y de nuevo es perseguido. Y así durante un tiempo, moviéndose hacia delante y hacia detrás, avanzan como un cangrejo, hasta que llevan el sol hasta su descenso y el planeta que estaba a la izquierda del sol, se queda ahí y estos dos lo acompañan sosteniéndolo en su descenso para que no corra demasiado mientras baja.
Y así lo conducen hasta el signo de Leo. Aquí los planetas que estaban en el signo de Aries se encuentran con el sol murmurando por lo bajo, y el sol, como airado por la dificultad de su regreso, produce un gran calor de suerte que suenan relámpagos y truenos, porque vuelve a su descenso con dificultad.
Cuando llega al signo de Virgo se encuentra con los dos planetas que le habían ido al encuentro en el signo de Tauro. Entonces avanza con más ternura y suavidad, ya que su calor y crudeza se mitigan mientras que la tierra ya no produce ningún fruto sino que  casi disfruta de los maduros.
Y estos dos planetas avanzan con el sol hasta el signo de Libra, donde la aridez y el verdor están como en una balanza, ya que la aridez se aproxima y el verdor se retira.
Y aquí cada uno de los planetas se coloca a cada lado del sol, separándose, como hicieron en el signo de Géminis, conduciendo al sol hasta el signo de Escorpio.
Allí se queda uno de los dos. Pero se encuentra con el sol otro planeta, aquel que estaba por debajo en el signo de Cáncer. Y también el planeta que se encontró aquí con él y que avanzaba hacia delante y hacia detrás, permanece todavía con el sol. Así se mueven los dos con él. En el signo de Escorpio todos los reptiles buscan los escondrijos donde poder pasar el invierno. Los mencionados dos planetas avanzan con el sol hasta el signo de Sagitario y allí se quedan.
En el signo de Sagitario ningún planeta se desplaza con el sol, como antes se movían con él, sino que le permiten que avance por sí mismo con suavidad y cuidado porque ya está en su descenso inferior, como la barca que baja por el río y a veces se deja llevar suavemente tras levantar los remos y sin utilizarlos durante algún tiempo. Y ya que el sol está descendiendo, su calor se nota sobre todo bajo la tierra y en las aguas de las tierras remotas. Además, los dos planetas que acompañaron al sol hasta el signo de Sagitario se levantan entonces hacia las nubes y con su ardor calientan el aire más de lo habitual. De no ser así, todo lo que existe en la tierra perecería. Y de esta manera están al servicio del sol hasta el signo de Capricornio, donde los mismos planetas impulsan y ayudan al sol para que ascienda hasta el recorrido anterior, como se explicó antes.
El sol es como el gorro del firmamento, está presente en todo el firmamento y es visible a la tierra y a las aguas, y distribuye su calor, pero no a todos del mismo modo. En efecto, es muy intenso en la mitad de la tierra, donde la tierra es muy fuerte a causa del sol, y todo en esta parte, tanto en los frutos como en los animales, es más fuerte que en las otras zonas. Así, cuando el sol se esparce por tierras lejanas, en el descenso hacia estas regiones, la tierra, los frutos de la tierra y los animales que están allí son más débiles que en el ecuador de la tierra. Pues el vino necesita mucho calor y crece con el calor, y es fuerte en la tierra donde hace mucho calor del sol. El trigo también necesita calor y frío, y allí donde hay calor del sol y también frío, abunda el trigo.

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