XXXV. EN LOS GOZOS MÁS OCULTOS ESTÁN LAS ALMAS LLEGADAS A PERFECCIÓN DE LA SANTIDAD. Y ESTÁN TAN SEPARADAS DE LOS DEMÁS HOMBRES COMO LO ESTÁN LOS ÁNGELES DE LOS HOMBRES.

Pero en el resplandor de aquella beatitud, en los gozos más ocultos están otras almas llegadas a la perfección de santidad, que se dedicaron a la contemplación divina mientras se encontraron en su cuerpo. Estas almas están engalanadas con todo género de virtudes celestes y santidad. Por lo cual alaban a Dios con el sonido excelso de las trompetas. Este es el soplo que exhala la boca de los profetas, los sabios y los demás elegidos de Dios, ya que las obras del Espíritu Santo son innumerables entre los hombres. Exultan con gozo pleno con las cítaras y repican un sonido tan admirable e inenarrable que el corazón humano no podrá ni acogerlo ni entenderlo. En efecto, resuenan como el sonido de mar y el sonido agua, y producen sonidos extraordinarios puesto que ejecutaron buenas obras con fuego y agua en la santidad del bautismo, y porque con estas obras movieron a otros elementos.
Estas son las personas que, mientras vivieron sobre la tierra, se elevaron sobre los deseos de la carne con la voluntad de sus mismos corazones, rechazaron los afanes terrenales, casi como si no fueran hombres, y así fueron separados de las otras gentes como los ángeles de los hombres. En virtud de sus obras, volaron a las moradas celestes, y observaron a Dios por las ventanas de la fe con la bondad y la sencillez de un niño. Y en estas buenas obras perseveraron con firmeza.


XXXVI. LAS ALMAS DE LOS SANTOS DESEAN QUE LES SEAN DEVUELTOS SUS CUERPOS, TANTO COMO UN NIÑO HAMBRIENTO PIDE PAN A SU PADRE.

Ellos también expresan su deseo preguntando cuánto tendrán que esperar para que sus obras, que resultan claras y manifiestas a Dios vivo, les devuelvan los cuerpos con que soportaron las fatigas, de forma que puedan ver a Dios sin el impedimento con que Moisés veló su rostro. En efecto, las obras que los santos realizan por inspiración del Espíritu Santo resplandecen delante de Dios como el claro cielo, puesto que han sido cumplidas con Dios y en Dios. Dios concede a estas almas el alivio del descanso en virtud de estas obras, pero todavía no el gozo pleno, que ocurrirá cuando el último día lleguen los pueblos a su plenitud.
Entonces Dios juntará los cuerpos y las almas de los santos con sus obras buenas, y los conducirá ante su rostro, y entonces podrán verlo plenamente. Pero ya que el cuerpo con el alma realiza las obras buenas, cuando el alma está privada del cuerpo no puede gozar de aquella plenitud que la permite ver plenamente el rostro de Dios, carente como está de su cuerpo. Por tanto, cuando el cuerpo y el alma se reúnan, Dios desvelará su rostro, de modo que los santos lo vean, y se reunirán el alma y cuerpo que obraron juntos.
Pero ahora, este clamor es el alto y fuerte clamor de los santos. Ellos esperan con impaciencia el momento de recobrar sus cuerpos y los solicitan, como señal de la plenitud de su alegría, con un deseo tan grande como el de un niño hambriento que pide pan a su padre, y al que el padre con benevolencia contesta que pronto se lo dará.


XXXVII. ANTES DE QUE LOS MUERTOS RECOBREN SUS CUERPOS, EL MUNDO SERÁ PERTURBADO.

También reciben la respuesta que antes de que ellos recobren sus cuerpos el mundo será perturbado y cambiado en otro, la antigua serpiente y sus poderes serán aplastados y el Dios verdadero, mostrándose como Dios y como hombre, reunirá todos los miembros de sus elegidosque así recobrarán la integridad de sus propios cuerpos.


XXXVIII. AUNQUE LAS OBRAS DE LOS SANTOS SEAN DIFERENTES, SIN EMBARGO ELLOS SE RECONOCEN COMO COMPAÑEROS, POR INFLUJO DEL ESPÍRITU SANTO.

Y las mencionadas almas de los santos conocen a estos elegidos de Dios, porque, aunque hayan obrado buenas obras diversas y diferentes por inspiración del Espíritu Santo, sin embargo se reconocen compañeros por influjo del ardor del Espíritu Santo. Escuchan sus voces que repican en cantigas y alabanzas, ven la refinada pureza de su conciencia y contemplación, y con ellos reciben la divina respuesta dada de lo alto. Incluso están dispuestos a esperar hasta que el Dios fuerte imparta su fuerte orden y reprima todas las diabólicas temeridades al final del mundo, para poder recobrar así sus cuerpos para la felicidad y la gloria eterna.


XXXIX. EN LA INFELICIDAD TENEBROSA EL DIABLO PROPONE ACTOS INCONVENIENTES A QUIENES DEBERÍAN SERVIR A DIOS EN PAZ.

Así pues, en la mencionada niebla donde anteriormente viste diversos tipos de vicios, también ahora consideras ocho vicios mediante sus imágenes: es decir, en la tenebrosa infelicidad, en la que antes habías contemplado las variedades de insidias diabólicas, ahora las ves en cuatro parejas de significados perversos, y cómo éstas suelen perturbar el orbe de la tierra por sus cuatros confines y sus cuatro elementos, ya que quienes deberían servir a Dios en paz asiduamente se fatigan por sus infestaciones. En efecto, mostrándose el diablo con sus fuerzas y vicios, casi como si fuera Dios, innumerables veces insidia a los hombres proponiéndoles obras inadecuadas. Y hará esto por mucho tiempo, hasta que algo más superior se le imponga.


XL. LA ANTIGUA SERPIENTE, MOVIÉNDOSE CONTRA EL CIELO, QUIERE ATRAER A TODOS AL LAGO DE PERDICIÓN.

Ves una imagen como una serpiente que yace boca arriba en las tinieblas. Significa que el diablo, aquella antigua serpiente, en las tinieblas de su maldad espolea el deseo del justo en contra de las cosas del cielo, cuando persuade al hombre para descender del deseo de las cosas del cielo a los de la tierra. Sus ojos arden como fuego, pues la mirada del diablo emite las llamas del engaño en el fuego del odio. La lengua se alarga fuera de la boca, ya que la mentira procede ferozmente de su capacidad de morder. Y la cola esta cortada en la parte final, porque no puede concluir su obra según su voluntad. Querría atraer todo hacia el lago de la perdición, si la Divina Majestad no se lo impidiera. El cuerpo es de color negro, puesto que con cada esfuerzo persuade los hombres a olvidar Dios, y las tiras de un color amoratado y venenoso van de su cabeza hacia abajo, todo a lo largo, significan los caminos de Satanás, que tienen la palidez de la muerte y provocan un venenoso trastorno de la humanidad a través de la glotonería, como en él se inició la perdición. Los caminos de Satanás conducen a los peores finales porque como el principio del diablo es el mal, así también el mal es su final.


XLI. LA GLOTONERÍA, SU COMPORTAMIENTO Y SU SENTIDO.

El hecho que su vientre esté abierto, significa que las fauces del diablo se abren para devorar las almas. En él aparece la imagen de un hombre que yace boca arriba como en una cuna que representa la Glotonería. El diablo, induciendo en primer lugar a los hombres a la voracidad, logra envolverlos más fácilmente y plenamente en los demás vicios, ya que la glotonería, al descansar boca arriba, olvida todas las demás cosas en su voraz afán y se duerme para apartar a los hombres del deseo del paraíso. El hombre fue seducido en primer lugar por las astucias de la serpiente a través de la comida.
Tiene un gorro levantado un poco, como un casco, porque la glotonería levanta su propia voluntad en el corazón de los hombres exhibiendo una autoridad inconsistente sin resultado, ya que después de que ellos han llenado su vientre empiezan a hacerse soberbios, como si rebosaran de todos los bienes.
Debajo de este gorro tiene pelos blancos que descienden hasta los hombros, porque al ostentar la blancura de la superabundancia en el poder de su fuerza, desprecia todo sin moderación y no quiere ser inferior a nadie.
Por este motivo incluso se adorna de una vestimenta de seda blanca y ligera, ya que está envuelto por el afán de deliciosos y elegantes banquetes. Y lleva una capa que por su color es parecida a la piel de la serpiente, ya que se rodea de toda la diversa gama de los vicios que la diabólica iniquidad produce para seducir a los hombres, iniciándola con superabundancia de comidas y bebidas. Este vicio también reveló todo esto en las palabras que dijo anteriormente. Este pecado se combate con la Abstinencia, y el hombre ya está advertido para que no se exponga a este escarnio.



XLII. LA ASPEREZA, SU COMPORTAMIENTO Y SU SENTIDO.

La segunda imagen representa la Aspereza, que sigue a la Glotonería. Después de que el hombre ha engordado a causa de la voracidad excesiva, incurre en la aspereza y en la amargura por la superabundancia de comidas, tal como el invierno sigue el verano. Y es como un leopardo, ya que todas sus obras están llenas de amargura. También ella es terrible, de modo parecido a una fiera en la que se manifiestan dos segundas naturalezas, tanto por sus palabras (como demuestra el discurso anteriormente dado) como por sus obras. Por eso la reprenden las palabras de la Auténtica Generosidad que animan a los hombres a ser pródigos en generosidad. En efecto, existe una gran amargura cuando el hombre se aleja de Dios, se endurece contra Dios como si Dios no fuera su socorro y no da gracias a Dios por lo que le concede. Por eso preparan vuestras almas hombres ilustres y sabios, para conduciros a Dios, como Isaías, inspirado por Mí, os explica, cuando dice:


XLIII. PALABRAS DEL PROFETA ISAÍAS SOBRE ESTE TEMA

“Si abres tu corazón al hambriento, si consuelas el alma afligida, tu luz brillará en las tinieblas, y tus tinieblas se volverán mediodía, y Dios te dará el eterno descanso e inundará tu alma de resplandores, y dará vigor a tus huesos”. (Is. 58, 10-11) El sentido es el siguiente.
El alma posee aliento, deseo y voluntad, y está en contacto con la carne que ha surgido de la tierra. Tan pronto como el alma mueve su cuerpo, es decir, tan pronto como le ha vivificado, la carne siente el pecado del que procede el cuerpo. Y cuando la carne ha sido perfeccionada, el alma desea hacer el bien, casi como si tuviera hambre de ello. Entonces el hombre, con el suspiro del alma que tiende a Dios, se eleva rápidamente hacia Dios con deseo de alcanzarlo, y con deseo de permanecer en la voluntad del alma que le lleva a amar a Dios. El alma tiene en sí muchos bienes y muchos males, como el hombre demuestra a menudo en sus acciones.
El alma es como el viento que sopla sobre los tallos de hierba, como el rocío que cae sobre la hierba, como el aire lluvioso que los hace crecer. Por tanto, el hombre debe ofrecer su buena voluntad a quien la desee. ¿De qué manera? Sea viento en ayudar los pobres, rocío en consolar a los abandonados, aire de lluvia en socorrer al necesitado y en alimentarlo con su doctrina, como si estuvieran hambrientos: Cuando el hombre les dedica su alma, claramente se entrega con todas sus fuerzas a su misma alma.
Cuando tú, hombre, hayas hecho eso, habrás rescatado con persuasiones amistosas y habrás colmado de santas exhortaciones al alma acosada por diablos y hombres, atada y encarcelada por los pecados. Entonces brillará tu luz en las tinieblas de los pecados con el surgir de la justicia. Avanzarás en un camino bueno y santo, cesarás de pecar y empezarás a realizar buenas obras. Porque las tinieblas de los pecados no ofuscan la luz de la santidad, sino que incluso, aun no queriendo, la sirven.
Entonces también, las tinieblas de las faltas que hayas cometido se parecerán al mediodía, encaminándose a la desaparición, ya que, como después del mediodía el día declina, así también tus pecados disminuirán y se disolverán en la nada.
Así, con su gracia, el Dominador del mundo y el Dios de todas las criaturas te proporcionará eterno descanso de tus enemigos, y lo hará para siempre, tanto que ellos ya no tendrán poder sobre de ti, pero tú siempre los pisarás como el escabel de tus pies. Y tu alma se inundará de celeste alegría y de resplandores de la claridad del cielo, iluminada por la luz serena de tus buenas obras. Dará vigor a tus huesos, liberándolos de la corrupción, es decir los huesos de tus miembros que han realizado obras buenas y santas, destinándoles a la resurrección futura donde no habrá nada mortal, sino que todo se llamará santo e incorruptible.

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