CXIX. EN CONTRAPOSICIÓN A LOS PECADOS QUE EL HOMBRE PUDO COMETER, EL HIJO DE DIOS, SOPORTÓ EN SU CUERPO MUCHOS SUFRIMIENTOS, Y TOMÓ SOBRE SÍ TAMBIÉN LOS PECADOS DE LOS PENITENTES.

En efecto, en contraposición a los pecados que el hombre pudo cometer, el Hijo de Dios asumió sobre si la ternura de la infancia. Contra la tentación de la carne del hombre, tuvo que tolerar en su juventud la fatiga. Contra la glotona avidez en el hombre, aceptó pasar hambre. Contra los pecados realizados por los transgresores de los mandamientos de Dios, se dejó asediar por la tristeza. Contra la tiranía de los impíos, se dejó ofender con muchos vituperios. Contra los crímenes de los asesinos, tuvo que sufrir en la cruz. Contra los graves pecados mortales en que los hombres se hundieron, murió en la cruz de modo que pudiera arrebatar al hombre de la muerte. En efecto, por todos estos sufrimientos tomó sobre sí todos los pecados de los que se habían arrepentido y no le habían negado. Por eso se le llama “ángel del buen consejo”, porque en todas circunstancias es justo y clemente.


CXX. AUNQUE EL HOMICIDIO SEA EL PEOR MAL ENTRE LOS MALES, SIN EMBARGO EN LA PENITENCIA EL HOMICIDA SE RESCATA POR LAS HERIDAS TRANSPASADAS DE CRISTO.

Aunque todos los pecados sean peligrosos e infames, el homicidio es el mayor mal de los males, ya que el hombre no tiene ningún temor de Dios en su corazón cuando destruye lo que Dios hizo a su imagen. Por tanto el que está ciego hasta el punto de no tener cuenta a Dios en este crimen, debería buscar el arrepentimiento que Cristo logró por sus heridas traspasadas y perforadas. Cristo solo sufrió su bendita Pasión para redimir al hombre que se había perdido y había sido destruido, y para esto Cristo no necesitó la ayuda de ningún otro hombre. Esto se ha dicho a propósito de la purificación y la salvación de las almas de los penitentes y es digno de fe. Quien tiene fe lo considera cuidadosamente y lo recuerda para realizar el bien.


LA NECIA ALEGRÍA

Todavía vi que otros espíritus malignos de aquella muchedumbre se estimulaban mutuamente con gestos astutos y gritaban aclamando: “Lucifer es nuestro señor. ¿Y que más da, si otro es más fuerte que él? Nosotros lo tendremos como señor y gracias a él haremos lo que queramos”. Estos espíritus exhortan los hombres a la necia alegría y los persuaden para despreciar la justicia establecida.


CXXI. PENAS DE PURIFICACIÓN DE LAS ALMAS DE LOS QUE PECARON DE NECIA ALEGRÍA, RAZÓN DEL CASTIGO.

Y vi un pantano de gran amplitud, desde el que se difundía un oscuro humo que luego se esparció sobre el pantano como una niebla. También allí pululaba una multitud de pequeños gusanos. Estaban allí, sin sus cuerpos, las almas de los que en vida se entregaron desenfrenadamente a la necia alegría. Fueron afligidas por el humo, oprimidas por la niebla y atormentadas por los gusanos. Fueron sumergidas en el pantano por haberse sumergido en la necia alegría mientras estuvieron en vida; tuvieron que soportar el humo ya que por aquel vicio descuidaron la ley de Dios; fueron obscurecidas por la niebla, porque en aquel vicio eligieron la impiedad; y fueron atormentadas por los gusanos ya que en aquella alegría necia profirieron palabras vanas.
Y esto vi y entendí.


CXXII. DE QUÉ MANERA LOS HOMBRES PUEDEN CASTIGAR EN SÍ MISMOS, HACIENDO PENITENCIA, EL PECADO DE NECIA ALEGRÍA.

Y de la luz viviente de nuevo oí una voz que me dijo: Las penas que ves son verdaderas, son tal como las ves y aún más. Pero si los hombres que pecan de alegría necia se preocupan de vencer los espíritus malvados que los exhortan y quieren evitar los suplicios, aflijan su propia carne con latigazos y ayunos, en proporción a la gravedad del pecado y según la indicación el consejero espiritual que los guía.


CXXIII. PALABRAS DEL SALMISTA ACERCA DE ESTO.

La necia alegría, en efecto, no quiere la verdad y solo realiza sus antojos. Afirma que su perversa voluntad no es nociva e ignora a Dios en sus acciones. Afila su lengua contra Dios, como se ha escrito: “Hijos de los hombres, sus dientes son lanzas y saetas, su lengua es afilada espada”. (Salmo 57,5). Esto significa lo siguiente:
Los hijos de la carne, que han nacido según la carne en el pecado, tienen cierta estructura dura en su carne, como tienen estructura sólida en los dientes, que representa la dureza que se opone al deseo del alma. En efecto, lo mismo que algunos hombres se arman contra los otros para no ser heridos, así la carne, resistente e injustamente armada de sórdida alegría, resiste a la voluntad y a la alegría del alma, y lanza, como saetas venenosas, palabras de maldición contra Dios y contra la salvación de su propia alma. Y los pecados, como golpes, hieren las almas de los pecadores, y a menudo las heridas les traspasan dolorosamente hasta la profundidad del alma. En efecto, su razón la dirigen al mal, la afilan como una espada con impías palabras, y bromeando y ostentando cierta elegancia, como en un juego gracias al cual se muestran distinguidos, atraen de este modo a muchos hacia sí, y entonces los seducen y hieren sus almas.


CXXIV. CUANDO LAS ALMAS DE LOS QUE HACEN PENITENCIA EN ESTE MUNDO NO SE PURIFICAN PLENAMENTE, SEPARADAS DE SUS CUERPOS, SE EXAMINAN DE LAS PENAS QUE HAN MERECIDO.

>Pero los que quieran elevar su propia alma a Dios, absténganse de lo que es vano, no se dejen lesionar gravemente de estas heridas y hagan penitencia por sus pecados mientras puedan, ya que las almas, incluso de los que hacen penitencia en este mundo, no se purifican plenamente, porque la muerte corporal se adelanta. Separadas de sus cuerpos, las almas serán pasadas por el tamiz de las penas que hayan merecido, tal como se ha dicho anteriormente.
Estas cosas se han dicho a propósito de la purificación y la salvación de las almas de los penitentes y son dignas de fe. Quien tiene fe las considera cuidadosamente y las recuerda para realizar el bien.


FIN DE LA PRIMERA PARTE

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