PALABRAS QUE SE TRADUCEN DE DETERMINADA FORMA, O QUE NECESITAN EXPLICACIÓN.

Sobre el título:

Hemos traducido el Liber Vitae Meritorum como “Libro de los méritos de la vida”, que es la traducción directa. Pero la traducción exacta de la palabra meritus es “lo merecido”, “lo que se merece”, es decir, la recompensa, el salario, la ganancia. El titulo hace pues referencia a los premios que el hombre recibirá si abandona los vicios y sigue a las virtudes, que es el tema de la sexta y última parte que culmina y cierra el libro. El sentido del título es por tanto, “Libro de las recompensas de la vida”, que refuerza la idea de guía de conducta que apuntábamos antes.

En el texto:

Beatitudine, beatus, designan en latín conceptos que tienen varios significados en español. Su traducción más directa, “Beato”, tiene otro sentido en español y no encontramos una palabra que satisfaga todos sus significados. El diccionario latino la traduce por: “feliz, dichoso, bienaventurado, santo”. Hemos empleado todas esas acepciones según su contexto y cuando una de estas palabras no expresaba correctamente la idea, se ha dejado beato, en la seguridad de que el lector sabrá captar el sentido. En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica, demostró que el fin último del hombre consiste en la beatitud, que es la visión intuitiva de Dios, la amistad íntima con Él y la adquisición del bien perfecto. Cuando el hombre logra la beatitud es su perfección. Así pues los sentidos anteriormente mencionados, convienen a esta familia de términos: felicidad, santidad, etc.

Cándida. El libro habla en muchas ocasiones de estrellas, ropa de los santos o nubes “cándidas”, (stella candida) que en todos los casos hemos traducido por blanco. “Candidus”, en latín es blanco, pero también es “brillante”, “deslumbrador”, “puro”, “inmaculado”, “con candor”. A todos esos sentidos queremos referirnos con la palabra blanco aplicada a la nubes, vestidos de los santos y estrellas. No así lo blanco y los vestidos con partes blancas de las imágenes que representan los pecados, que son literalmente blancas (albus, no candidus), con un significado que se explica en el texto posterior, asociado generalmente a la apariencia y el engaño.

Charitas, la hemos traducido por caridad o amor, en función del contexto o para evitar reiteraciones en una misma frase.

Gehenna, se mantiene sin traducir este término que en muchos pasajes del Nuevo Testamento equivale a infierno. “Gehenna” en hebreo, o “Valle de Hinón”, es el valle que circunda Jerusalén por la parte suroeste y se une en el Sur con el valle del Cedrón. En el Antiguo Testamento se dice que en él estaban los templos de los dioses paganos en los que en algunas épocas los judíos sacrificaron sus hijos. Es también el lugar donde varios profetas fueron asesinados por el pueblo de Israel al que recriminaban sus idolatrías. Siempre fue lugar asociado a quebrantamiento, desgracia y castigo. En tiempo de Jesús era vertedero de basuras de la ciudad que siempre estaba ardiendo pues las basuras se incineraban allí y se las añadía azufre para acelerar su consunción. Allí también se echaban los cuerpos de los ajusticiados que no eran reclamados. Era, en suma, un lugar perfectamente representativo para los judíos de lo que podía ser el infierno y Jesús lo utilizó a menudo en este sentido.

Honestidad, tenía el significado de “decoro” más que el de “pudicia” que tuvo después. (decoro: honor y respeto que se debe a una persona)

Norte. En todas las obras de Hildegarda el Norte es el lugar donde se asienta Lucifer con el resto de los ángeles caídos: “Lucifer vio que había, del lado de Aquilón (el Norte), un sitio vacío que no servía para nada, y quiso instalar allí su sede para realizar mayor número de obras y más grandes que las de Dios, sin conocer la voluntad que tenía éste de crear todas las demás criaturas”. (Causae et curae, Libro I. La Creación. La caída de Lucifer)
Todo lo que procede del Norte o tiende a él, los vientos, las nubes, las tentaciones, algunos deseos de los hombres, está impregnado del espíritu de su ocupante.
El Liber Divinuorum operum, 4ª Visión, 1ª parte, Cap XII, explica por qué Dios permite este lugar: “Yo que mostré mis obras en tres regiones, al oriente, en el sur y a occidente, he dejado vacía la cuarta región en el norte, donde no resplandece ni el sol ni la luna. Porque es justo que en aquella comarca, fuera del firmamento, se encuentre el infierno, que no tiene ni techo ni fondo, allí solo hay tinieblas. Pero estas tinieblas se encuentran también al servicio de mi alabanza, porque, ¿cómo podríamos reconocer la luz sin la existencia de las tinieblas? ¿Y como se reconocerían las tinieblas, si no fuera por el radiante fulgor de mis servidores? Si no fuera así, mi poder carecería de plenitud, y de ese modo mis maravillas no serían celebradas. En cambio mi poder es lleno y perfecto, no hay ninguna carencia en mis maravillas”.

Rationalitatis, se ha traducido con los términos: razón, razonabilidad, capacidad de razonar.

Verbum: Verbo o Palabra, indistintamente.

Vitium, virtus, peccatum. En el texto aparecen una serie de “vicios” (vitium) a los que rebaten unas “virtudes” (virtus). Luego se alude a los castigos de los que cometen esos “pecados” (peccatum) y que deben hacer los hombres para librase de los demonios que les inducen a esos vicios y pecados.
En el léxico común actual, “vicio” equivale a “defecto” de las cosas y se asocia, entre otras muchas acepciones, a los malos hábitos y a la falta de rectitud o defecto moral en las acciones, pero esto solo toca parcialmente su significado. La precisión de estos conceptos ha dado origen a muchos estudios desde hace siglos.
Hidegarda al hablar de “vitio” está hablando precisamente de las malas inclinaciones, o de las disposiciones malas arraigadas en la naturaleza, o inoculadas por el diablo; enlaza más con la noción de “concupiscencia” que con la de “pecado”. El pecado nunca es abstracto sino concreto, ya que es personal. Como dice el apóstol Santiago, “concupiscentia parit peccatum”: o sea, el pecado es un parto de la concupiscencia, a través de la voluntad personal, pero Hildegarda no habla primariamente del pecado de la voluntad (en ocasiones el contexto lo supone, pero en otra no necesariamente) y, por eso, al hacer la abstración ella habla de los “vitia” que han arrastrado o arrastran a los hombres malos. El pecado implica un acto humano malo y voluntario, no la inclinación al pecado.

Viriditas.Para este término de Santa Hildegarda no hay una traducción exacta, tal vez “verdor”, “energía verde”, “energía vital”. Es un concepto clave, la fuerza vital comunicada a toda la creación, la energía por la cual todas las cosas crecen, dan fruto, y obtienen la fuente de la energía de su vida. Lo traducimos por energía, o vigor natural, fuerza vital, fecundidad, según nos parezca más expresivo en ese contexto.

Utilizamos, Este, Levante u Oriente, se forma indistinta.
Idem, Occidente, Poniente, Oeste.
Idem, Austral, Meridión, Sur.
Idem, Norte, Septentrión.


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