QUINTA VISIÓN DE LA TERCERA PARTE

 

Última visión, en la que se describe cómo está hecha la rueda grande que aparece, y la imagen de la caridad se ve representada de modo diferente.

Visión 10

I. Luego, cerca del monte, situado casi entre la región oriental y aquella de la que he hablado antes, vi una imagen que parecía una rueda de admirable amplitud parecida a una nube blanca, que giraba hacia oriente. La dividía transversalmente a medias, es decir de izquierda a la derecha, una línea de color oscuro, sutil como un soplo humano. La mitad de la rueda que estaba por encima de aquella línea fue dividida en el medio por otra línea, roja y resplandeciente como la aurora, que bajaba desde la parte superior de la rueda hasta el medio de la primera línea de la que he hablado. La mitad izquierda de la parte superior de la rueda emitía un color casi verde, mientras que del lado derecho hasta el medio, resplandecía de rojo y estaba dividida de modo que los dos colores cubrían un espacio igual. En cambio la mitad de la rueda que estaba debajo de la línea transversal era de color pálido mezclado con un poco de negro.
Entonces, en el centro de la rueda y sobre la línea de la que acabo de hablar, apareció una imagen que ya antes había conocido como símbolo de la caridad. Estaba sentada sobre la línea transversal y sus adornos eran diferentes de los de la visión anterior. Su rostro relucía como el sol, su túnica resplandecía como púrpura, tenía alrededor del cuello un collar de oro decorado con piedras preciosas, y calzaba sandalias de las que emanaban relámpagos de luz.
Delante del rostro de la imagen se veía algo como una tablilla de cristal translúcido, en donde estaba escrito: “Me manifestaré en la belleza como la plata, porque la divinidad, que no tiene principio, posee gran claridad, mientras que todo lo que tiene principio vacila en el temor y no puede comprender los secretos de Dios en la plenitud del conocimiento”.
La imagen contemplaba la tablilla. Y luego la línea sobre la cual estaba sentada empezó a moverse, y en el punto en que la línea de la rueda tocaba el lado izquierdo, la parte externa de la rueda por un breve momento apareció como hecha de agua, y luego un poco más allá del centro de la rueda, debajo de la línea transversal, empezó a ponerse roja, luego transparente y luminosa, y por último agitada y turbulenta como el mar en la tempestad, cuando casi llegaba a la parte mediana, en la cual fue trazada la línea.
Y oí la voz del cielo que me dijo:

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