Una parte de los santos espíritus permanece invisible en el cielo, siempre está en adoración delante del rostro del Creador, y raramente es mandada al exterior. En cambio, otra parte, la que conocemos con el nombre de ángeles, sale continuamente para cumplir muchas misiones y cuando es necesario se aparecen a los hombres. Cómo todas las criaturas racionales no tienen que buscar nunca su propia gloria, sino siempre la de Dios.

V. En el arcano del cielo, junto a Dios, una multitud de ángeles está invadida por luz de la divinidad pero no es visible a las criaturas humanas, que la conocen solamente por las señales luminosas que de ellos provienen. Esta multitud posee una razón más parecida a la de Dios que a la de los hombres y raramente se muestra, mientras que los ángeles que colaboran con la humanidad se muestran con señales manifiestas por orden de Dios cada vez que él les confía la tarea de ayudar sus criaturas. Todos los ángeles, aunque tengan diversas funciones, adoran al único Dios en la veneración y en el conocimiento.
Por otra parte, si el conocimiento no volara con cantos de alabanza hacia el ser del cual proviene, sino que pretendiera tener el ser por sí, ¿como podría existir, puesto que no tiene por sí mismo su propio origen? Por esto la racionalidad siempre dirige su cántico de alabanza a otro y éste se alegra en él, mientras que si pretendiera alabarse a sí mismo no podría conseguir la gloria. Esto es lo que hizo Satanás al principio de su vida, se negó a adorar a su Creador devolviéndole alabanza y, ya que pretendió existir por sí mismo, se encerró en sí separándose de la divinidad, y por consiguiente fue pisado por ella, como se pisa la paja separada del trigo.
Por tanto toda criatura viviente tendrá que adorar a su Creador y no tendrá que tratar de buscar él mismo la propia gloria. El ser humano no puede conseguir la plena alegría de la recompensa, ha de recibirla de otro, pero cuando entienda que ha conseguido la recompensa de otro, tendrá una gran alegría en su corazón. En este punto es donde el alma se acuerda de haber sido creada por Dios y lo adora en la fe, como cuando una persona mira la forma de su cara en el espejo. Dios omnipotente ha hecho su obra de este modo para que su obra lo adore y lo alabe, ya que tiene gran perfección y dignidad, y ha dispuesto que los santos espíritus echaran A los que se opusieron a la verdadera santidad, diciendo: “Alejémonos de nosotros, porque quieren asustarnos” Y así está escrito según la voluntad de Dios:

siguiente>>