Como estas mismas cosas según la interpretación alegórica se cumplen completamente en el progreso y en la perfección de cada fiel.

XLIX. “Y así se realizaron el cielo y la tierra y todas los ornamentos que contienen”. (Gén 2,1). Se tiene que interpretar así: Las virtudes celestiales y terrenales y todos sus ornamentos se realizan en el hombre con la justicia y la verdad a través de las buenas obras.
“En el séptimo día Dios dio por concluida la obra que había hecho, y en aquel día reposó de toda la labor que hiciera” (Gén 2,2). En el séptimo día, que es el Hijo en que se manifestó la plenitud de las buenas obras, Dios lleva a cabo en el hombre las buenas obras con la perfección de todas las virtudes, como el orfebre adorna con piedras preciosas su trabajo y lo refina, ya que las buenas obras son el adorno perfecto del hombre que las cumple por gracia del Espíritu Santo. Entonces Dios descansó de toda obra en el Hijo, es decir descansa de las obras de la creación, entre las que el hombre es la más perfecta, y en el Hijo, la séptima obra, comienza a obrar las obras de la justicia en el vientre de la Virgen Maria.
“Y bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en el descansó de todo trabajo que él hizo creando”. (Gén 2,3). Dios bendice el séptimo día con la perfección de las buenas obras, es decir en el hombre que es como un miembro del Hijo. ¿Cómo es posible? Porque el hombre imita la palabra interior de Dios, es decir el Hijo salido del corazón divino, y puede ser reconducido a la vida con el ejemplo del que se ha hecho obediente al Padre. En el hombre mismo manifiesta la santidad de las obras celestes, cuando lo tiene consigo en la gloria y le concede el honor de perdonar a su prójimo cualquier deuda suya, ya que es lo que él quiere. Entonces el Padre cesa en el rigor de las obras, aquel rigor que antes de la Encarnación del Hijo no permitió a nadie entrar en el reino de los cielos, ahora en cambio en su propio Hijo abre la puerta de la alegría celeste y por el Hijo perdona a los hombres cualquier deuda que le confiese de todo corazón.
El fiel entienda estas cosas con fe y no se ofenda con ellas el que es veraz.

siguiente>>