PRIMERA VISIÓN DE LA SEGUNDA PARTE

 

Visión asombrosa, en donde no sólo se describe con los más sutiles detalles el mundo subdividido en cinco partes, sino también las dimensiones y las cualidades de sus partes, tanto las llenas de luz y delicias como las llenas del horror de los castigos y las tinieblas. Y además dos globos, uno rodeado de un color parecido al zafiro mientras el otro resplandece de rayos luminosos de punta aguda, con todo lo que hay alrededor.

 

Visión 5

I. Percibí entonces la redondez de la tierra dividida en cinco partes, de modo tal, que una parte miraba hacia oriente, la segunda hacia occidente, la tercera hacia el mediodía, la cuarta hacia el norte, y la quinta parte entre ellas, en el centro. La superficie de la parte oriental y la de la parte occidental eran iguales, y ambas tenían la forma de un arco tenso. También la superficie de la parte meridional y la de la parte septentrional eran de igual medida, y estaban hechas de modo que coincidiese con el largo y al ancho de las otras dos, excepto por el hecho que la parte más interior de ellas, delimitada por las extremidades arqueadas de los dos extremos, aparecía como cortada, si se exceptúan estos lados interiores truncados, sin embargo, también ellas tenían forma parecida a un arco tenso.
Estos últimas dos partes, la meridional y la septentrional, estaban divididas en tres sectores, de los que las dos partes del centro eran iguales en forma y dimensiones. Las otras cuatro, las que estaban en los lados, tenían formas distintas, pero equivalentes entre ellas por forma y disposición, y tenían un largo y ancho iguales a los del medio. La única diferencia era que en el lado hacia el interior aparecían más estrechos y en el lado hacia el exterior, más ancho de los otros dos, como consecuencia del hecho que las dos partes orientales y occidentales, encorvándose lateralmente, las dejaban un espacio más estrecho en el interior y más amplio en el exterior. La quinta parte, la que estaba entre ellas en el centro, como se ha dicho al principio, era de forma cuadrada y estaba invadida de un calor intenso en un lugar, y de frío en otro, y en otra parte de un aire medianamente caliente.
La parte oriental resplandecía con una gran claridad, mientras que la occidental era oscura y como bañada de tinieblas. La parte meridional, se dividía en tres sectores, tenía los dos sectores laterales llenos de tormentos. En el tercer sector, el de en medio, no se veían lugares de castigo, pero infundían miedo por la presencia de imágenes monstruosas y aterrorizadoras. Así también, la parte septentrional, dividida en tres sectores, infundía terror, tanto con los sectores laterales llenos de muchos tormentos, como en el del centro lleno de cosas horribles, aunque tampoco en ellos hubiera lugares de castigo. Sobre la parte oriental, además, fuera de la redondez de la tierra vi a cierta altura un globo rojo circundado por un círculo de color zafiro. De la izquierda de la bola salían dos alas y de la derecha salían otras dos alas que se elevaban sobre ambos lados. Un ala de cada parte del círculo se elevó hacia arriba, y llegando a la cumbre, las dos alas se encorvaron la una frente a la otra como mirándose. En cambio la segunda ala de ambas partes bajó hasta mitad de la redondez de la tierra, así que estas dos alas circundaron la redondez hasta la mitad de la tierra, como abrazándola por encima del firmamento. A partir de aquel punto mediano se extendía un círculo rojo como un arco tenso, que rodeaba toda la parte occidental y también parcialmente los sectores de las partes meridional y septentrional colindantes con ella, es decir este círculo fue desde el extremo del ala meridional circundando la circunferencia de la parte occidental y rodeando hasta el extremo del ala septentrional.
Siempre sobre la redondez de la tierra, en dirección a la parte oriental, en el medio de las dos alas, se vio algo como un edificio que se elevaba hacia aquel globo, mientras por encima del globo hasta la mitad de las alas había como una plaza oblonga, sobre lo que brillaba algo parecido a una estrella blanca.
Más allá, entre las puntas de estas dos alas, se vio algo parecido a un globo de fuego que emitía rayos en todas direcciones. La distancia entre la redondez de la tierra y el globo rojo, entre el globo rojo y la estrella blanca, y entre la estrella blanca y el globo de fuego era la misma. Además se distinguían los rayos entre las dos primeras alas exteriores, de una y de la otra parte de la plaza, y los rayos de las estrellas que partiendo del globo rojo circundaban la estrella y de ella fueron hacia el globo de fuego.
Hacia el occidente, fuera de la redondez de la tierra se veían tinieblas, que desde ambas partes de la redondez se encorvaron hasta su centro, donde descendía la segunda pareja de alas. Y dentro de estas tinieblas, en la parte entre occidente y el norte, había otras tinieblas más densas y agudas, que tenían la forma de una boca horrible abierta como para devorar, y éstas estaban contiguas a otras tinieblas aún más densas, infinitamente horrorosas, que estaban en el exterior de ellas, como si fueran su boca abierta. Estas tinieblas infinitas supe que estaban, pero no las vi. Y de nuevo oí la voz del cielo que me dijo:

 

La admirable sabiduría y la potencia del artífice divino refulge considerando que la materia de la tierra, que no es angulosa sino redonda, la ha dividido en cinco partes, ni una más ni una menos, inmóvil en el centro de los otros tres elementos. Y a semejanza de la división en cinco partes de la tierra ha dotado el hombre en esta vida de los cinco sentidos, mientras que en la futura lo restituirá íntegro del polvo de la tumba.

II. Dios ha suspendido el orbe terrenal en medio de los tres elementos, de modo que no pueda disolverse ni desmoronarse, Así revela sus prodigios y su poder, porque también la carne y los huesos del hombre los ha hecho de modo tal que, aunque reducidos a polvo, serán devueltos íntegros al final de los tiempos. Una parte de la tierra tiene plena luminosidad, otra es tenebrosa, otra espantosa, en otra hospeda los lugares de pena, otra es apta para la vida humana, y una más es inadecuada. Algunas almas las admite en su reino, mientras que otras con justo juicio las condena a los lugares infernales.
Observa pues la redondez de la tierra dividida en cinco partes, de modo tal que una parte mira hacia oriente, la segunda hacia occidente, la tercera hacia mediodía, la cuarta hacia el norte, y la quinta parte está entre ellas. Es así porque, si la tierra fuera un sólido con esquinas y no una esfera, las esquinas harían que tuviera defectos e irregularidades en su peso. Y si no estuviera dividida en cinco partes, no estaría equilibrada correctamente, porque las cuatro partes le confieren el peso y le aseguran una posición estable, la que está en el medio, hace que quede sólida y estable en equilibrio. Todo esto significa además, que el hombre, del que la tierra es símbolo, encuentra en los cinco sentidos que lo sustenta la fuerza de procurarse las cosas necesarias y la guía para orientarse hacia la salvación de su alma.

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