Palabras de David en el Salmo CIII que se refiere a estos argumentos.

XCIX. “Hizo la luna para marcar los tiempos, conoce el sol su ocaso”. (Sal 104,19) Esto se interpreta así: Dios estableció que la luna cambiara según el tiempo para proveer alimento a todas las estaciones como la madre nutre al niño, primero con la leche, luego con la comida sólida. En su fase menguante, la luna es débil, por lo cual nutre como con leche a las estaciones, mientras en la fase creciente las nutre como con comida sólida. Dios tiene establecido que el sol resplandezca sobre la tierra antes de ponerse debajo. Por esta razón resplandece sobre la tierra durante el día, como el hombre durante el día está despierto y tiene los ojos abiertos, mientras por la noche se encuentra debajo de la tierra, como el hombre por la noche duerme con los ojos cerrados. Así, el hombre terrenal en la carne está de acuerdo con las realidades inferiores, mientras en el alma que es celeste, está de acuerdo con la altura del cielo: El hombre conoce la evolución de los tiempos, porque está vivo y se mueve gracias a todas estas cosas.

 

Él hombre, creado a imagen de Dios y sentado como un señor sobre el trono de la tierra, dominador de todas las criaturas que han sido hechas por él, es la plenitud de la obra divina en la cual Dios se complace. Cada uno de los dos sexos ha sido hecho para que viniera en ayuda y fuera consuelo del otro, el hombre tiene la forma de la divinidad de Cristo y la mujer, de su humanidad.

C. Cuando Dios vio al hombre, se complació, porque lo creó considerándolo vestido de su imagen y a semejanza de sí mismo, para que con la trompeta de la voz dotada de razón anunciara todos sus milagros. El hombre es la plenitud de las obras divinas, porque conoce a Dios y porque Dios ha creado todas las criaturas por él y, en el beso del verdadero amor le ha concedido el anunciarlo y alabarlo con la razón. Pero al hombre le faltaba una ayuda que fuera parecida a él. Por eso Dios le dio esta ayuda, espejo de su cuerpo, que es la mujer, en la cual estuvo contenido, invisiblemente, todo el género humano que debía generarse en la energía de la fuerza de Dios, así como el primer hombre fue hecho en la misma energía de su fuerza. El hombre y la mujer están en relación tan estrecha el uno con la otra, que la obra de uno se cumple a través de la obra del otro: porque el hombre sin la mujer no se llamaría a hombre, ni la mujer sin el hombre tendría el nombre de mujer. La mujer es la obra del hombre y el hombre es el rostro del consuelo de la mujer, y ninguno de los dos puede existir sin el otro. El hombre representa la divinidad, la mujer la humanidad del Hijo de Dios. El ser humano se sienta sobre el trono de la tierra y manda a toda la creación, que le obedece y es sometida. Es superior a todas las criaturas como David por mi inspiración afirma:

 

Palabras de David en el Salmo CIX y su comentario. Cómo deben ser entendidas en relación a la Encarnación y a la potencia de Cristo y a la sumisión de sus enemigos.

CI. “Oráculo del Señor a mi Señor, Siéntate a mi derecha, hasta que Yo ponga tus enemigos como estrado de tus pies” (Sal 110, 1) Esto se interpreta así: El hombre pronuncia estas palabras: “El que es Dios y Padre de todo se dirigió a su Hijo encarnado, a quien el Padre le ha dado todo el poder en el cielo y en la tierra para ser mi Señor, pecador como soy: reina, tú que estás a mi derecha, reina sobre el hombre que está mi derecha, porque he sometido al hombre a todas las criaturas, somételo a ti con la fe, para que abandone los ídolos y se convierta a su Creador, es decir al verdadero Dios. Harás esto hasta que ponga a los rebeldes, enemigos tuyos, faltos de fe, como escabel bajo tus pies, porque te los someteré a perpetuidad y haré que adoren las huellas de tus pasos. Cuando se conviertan, abandonando su infidelidad, reconocerán en Ti al verdadero Dios”
Así Dios, por su Verbo, creó todas las criaturas, y el Verbo se revistió de carne de hombre, porque el hombre es la derecha de Dios y en él está encerrado su poder. El Verbo, que es el Hijo del Padre, ejerce sobre el hombre su dominio hasta que esté completo el número de sus hermanos, lo que ocurrirá en el día del juicio. Entonces la fila de los diablos, con todos sus seguidores, será puesta bajo de él como un escabel y así también quedará después del fin del mundo. Y entonces se verá y se reconocerá quién y de que naturaleza es Dios, porque Satanás mismo será pisado como un escabel y completamente privado de fuerzas.

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