Cuál es la utilidad del humor que sale del aire tenue. Cómo las gotas de lluvia son transformadas en nieve por el frío de la región superior. Cómo este mismo aire ligero defiende la tierra de los peligros que provienen de lo alto, y como la fecunda.

VII. También vi que del aire tenue brotaba un humor, que se derramaba sobre la tierra, la hacía reverdecer y provocaba la germinación de las semillas. De esta humedad se levantaban algunas nubes que sustentaban todas las cosas que están arriba y que reforzaban todo. Significa que el aire tenue deja salir de sí la nieve que, como volando, se posa sobre la tierra cuando el frío se apodera de la tierra a causa del curso descendiente del sol, porque las gotas de agua se transforman en nieve por el efecto del frío de la región superior. En cambio, en el ardor del curso ascendente del sol, el mismo aire rezuma como un panal de miel, un rocío que cae sobre la tierra. La dulzura del viento de levante transforma a veces este rocío en una lluvia ligera. Este aire rechaza los peligros que vienen de arriba y es como un escudo que protege la tierra, como el escudo protege el cuerpo del soldado. Así, el dulce y templado calor del sol deja caer sobre la tierra el rocío de la bendición, que es la que Jacob le dio a su hijo. A veces este aire es como el vapor que proviene del agua y de la humedad del rocío. No es nocivo, al revés, todo lo que moja sobre la tierra da frutos, purificándola de la suciedad y del hedor con que, de alguna manera, la impregnan las tormentas.

 

Cómo las nubes que están en el aire superior se transforman por el fuego o por el frío, y aparecen a veces luminosas y a veces oscuras, y difunden la lluvia poco a poco, como si gotearan de mamas. Qué significa esto para nosotros.

VIII. El mismo aire lleva sobre sí y sustenta las nubes de que se ha hablado, que son a veces luminosas y a veces oscuras. Cada una tiene como una especie de mama con la que manda la lluvia sobre la tierra, como de las mamas se ordeña la leche. A veces las nubes se extienden hacia los elementos superiores, y de cada uno de ellos recibe energía. En efecto, el fuego las refuerza, el éter las alivia, las aguas las impregnan y el frío las consolidan, de modo que ninguna mama vuelca sobre la tierra una cantidad excesiva de lluvia. Estas mismas nubes son las que hacen el efecto de espejo que los hombres llaman cielo, porque la sede del sol, de la luna y de las estrellas que se ven a través de ellas son como cuerpos reflejados en un espejo, así que los hombres creen ver como ellos están realmente dispuestos. En cambio no es así, porque las nubes enseñan los movimientos regulares de los astros solamente como sobre la superficie reflectante de un espejo, como se percibe en el agua que corre, una imagen situada antes. Esto significa que el pensamiento, que nace del justo deseo del creyente y tiene como resultado la fructuosa utilidad de las obras buenas producidas, estimula su fecundidad para que produzca frutos múltiples de santidad y eleva el intelecto de los hombres a las cosas celestes, de modo que a ellas aspiren ardientemente y por ellas sean reforzados al mismo tiempo. En efecto, cuando el hombre, con justo deseo, tiende al fruto de las buenas obras, desprecia las cosas terrenales y se une tan estrechamente a las que están arriba, en el cielo, que parece completamente cambiado, como si ya no fuera un hombre.

 

Sobre la nube que se denomina láctea, por el hecho de que refuerza el aire contenido en el ámbito de su arco. Qué significa esto.

IX. En este aire también vi una clase de nube blanca, que en ambos lados, en las extremidades estaba fijada como en dos puntos a las otras nubes del firmamento, mientras que su parte central se curvaba como un arco dentro de este mismo aire. Porque en las nubes que este aire sustenta y lleva para arriba hay otra nube, de color parecido a la leche, que sustenta el aire mismo como la columna sustenta la casa. De modo parecido, los intelectos de algunos hombres están tan establemente orientados en el sentido de buscar el recto deseo, que esperan que la recompensa final de sus obras sea tanto en las cosas del mundo como en las espirituales, porque llevan a buen fin tanto los asuntos mundanos como los celestes para hacerse agradables al juez supremo. Aunque la perfección de sus mentes se someta a veces la fragilidad de la carne casi encorvándose, sin embargo persevera en el deseo auténtico, tal como enseña mi siervo a Job, diciendo:

 

Palabras de Job adecuadas a esta cuestión. En qué sentido deben ser comprendidas.

X. “El justo se afianza en su camino, y el de manos puras redobla su energía” (Jb 17,9). Esto se interpreta así: El hombre que quiere la justicia mantendrá los caminos de la rectitud con fatiga y con esfuerzo, y quién se mantiene puro y lejos de las suciedades del mundo, adquirirá la santidad por sus buenas obras. Cuando se abstiene del mal y se vuelve hacia todo lo que le gusta a Dios conquista aquella vida que no tiene fin. El justo tiene en sí la sabiduría, y la sabiduría está en aquella razón que reconoce lo que da la vida y lo que da la muerte, sabiduría que enseña los caminos verdaderos. La ceguera del corazón que nace del gusto de la carne, oscurece la ciencia pura cuando se propone hacer todo lo que quiere únicamente según su voluntad. El hombre persiste en la ceguera hasta darse cuenta de sus heridas y desagradarse a si mismo, preguntándose como es posible vivir si se ha alejado de Dios.

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