El fuego negro contenido en el segundo círculo, suscitado por el juicio de Dios o por la colisión de los vientos, emite una niebla que deseca todo el verdor de la tierra, y manifiesta a veces su peligrosidad con el calor, a veces con tempestades e inundaciones. Que significa todo esto.

IV. Y a veces una niebla se escapaba del fuego negro y alcanzaba la tierra. Desecaba el verdor y secó la humedad de los campos, porque, tal y como se ha dicho, la voluntad del Dios agita en el mismo fuego el ardor y el frío, y desciende una niebla humeante, porque proviene del peligroso ardor, y húmeda, porque proviene del frío dañino, destinada a cumplir la venganza de Dios contra los pecadores. En efecto, este fuego negro quema, alimentado por el viento del Sur, mientras el viento del norte trae un exceso de frío, que provoca el granizo. Afortunadamente el viento oriental calma los vientos de sur y del norte. En cambio, el viento occidental, avanzando a tirones intermitentes en el aire húmedo, cuando a veces el fuego negro está sometido a turbaciones, produce una peligrosa inundación. Esto significa que otro castigo proveniente del juicio divino castiga las concupiscencias de la carne, abatiéndolos en la aridez del desprecio y consumiendo completamente su grasa, porque Dios reduce a la nada cuanto a él se opone.

 

El círculo de éter puro con su dulzura equilibra los elementos superiores e inferiores, y se opone a las escamas del primer círculo y a las nieblas del segundo círculo para que no perjudiquen demasiado la tierra. Que provecho y que significado tiene el humo que emana de las aguas superiores calentadas por el fuego celestial.

V. Pero el círculo de éter puro opone resistencia tanto a las escamas como a la niebla, de modo que no golpeen con llagas excesivas a las criaturas ya que el éter, que está en el medio, entre los fuegos y las aguas, apacigua con su pureza y suavidad las cosas que están encima y atempera las inferiores, y no manda llagas. Si cada elemento hiriera a las criaturas y no hubiera ninguno que las socorriera, ellas no podrían ni durar ni existir. Sin embargo, cuando por disposición divina, a veces el fuego frena las aguas para que no fluyan en un aluvión exagerado, entonces emiten un humo, que sin embargo no es nocivo, como tampoco el aliento del hombre puede perjudicar a los demás. Es un humo que equilibra con la justa humedad las cosas que están debajo, para que no extiendan las llagas más allá de lo debido, como la pura penitencia endulza el castigo y la venganza divina, reconduciendo la paz entre Dios y su criatura.

 

De dónde deriva la niebla pestilente que se difunde desde el círculo del aire denso y blanco hacia la tierra. Por qué se opone la densidad del aire acuoso, para que no sea demasiado perjudicial. Se explica como cada una de estas llagas únicamente les son infligidas a los hombres por el juicio de Dios. Que significan todas estas cosas.

VI. Y también vi que desde el aire denso, blanco y luminoso, se extendía a veces otra niebla en dirección a varias partes de la tierra, suscitando una gran pestilencia contra hombres y animales, así que muchos fueron golpeados por enfermedades diferentes y muchísimos murieron.
Cuando la niebla, proveniente del aire mencionado, se extiende, las aguas superiores, que debajo tienen este mismo aire, son agitadas excesivamente desde el fuego superior por voluntad divina, y tan pronto empiezan a hervir con amenazador calor, como se hielan con un frío exageradamente nocivo que se encuentra en el fuego negro. Y así la niebla empapada por ambos, daña de los dos modos. Estas llagas sólo se ocasionan cuando son provocadas por los pecados de los hombres, y caen sobre los hombres por el justo juicio de Dios.
Enseñan que, en reconocimiento del valor de las obras santas, cae la venganza sobre las obras que están faltas de cordura, infligiendo un castigo desmedido a los hombres que pecan desmedidamente, de modo que se debilite en ellos lo que en el cuerpo está privado completamente de discernimiento y de mortificación y ayudando a la salvación del alma. El discernimiento regula cuánto es útil a la salud, tanto del cuerpo como del alma. El aire húmedo opone sin embargo resistencia a la niebla, y mitiga sus efectos para que no inflija a las criaturas condenas excesivas, ya que con su humedad atenúa las violentas energías de la niebla. Así las obras santas, con los ejemplos de los justos, enseñan a la venganza que procede del discernimiento de que manera puede herir todo lo que está privado de moderación.

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