CUARTA VISIÓN DE LA PRIMERA PARTE

 

Diferentes visiones reunidas en resumen en un solo capítulo. A propósito del firmamento, cuál es su espesor con los elementos que lo integran, las complicadas relaciones de oposición y regulación entre algunos de los círculos, y de la vía láctea que aparece con el aspecto de un arco curvado.

Visión 4

I. Y vi que el firmamento y todas sus dependencias, su espesor de un extremo al otro por encima de la tierra, era igual al de la tierra de un extremo al otro. Vi luego que el fuego superior del firmamento, agitándose de vez en cuando, lanzaba sobre la tierra, escamas parecidas a chispas, que infligieron lesiones y heridas a los hombres, a los animales y a los frutos de la tierra. También vi que una niebla se escapaba a veces del fuego negro y alcanzaba la tierra. Desecaba el verdor y la humedad de los campos, pero el círculo de éter puro oponía resistencia tanto a las escamas como a la niebla, de modo que no golpearan con llagas excesivas a las criaturas.
Y también vi que del aire denso, blanco y luminoso, extendía a veces otra niebla en dirección a varias partes de la tierra, y suscitaba una gran epidemia en hombres y animales, así que muchos fueron golpeados por enfermedades diferentes y muchísimos murieron. El aire húmedo opuso sin embargo resistencia a la niebla, mitigando sus efectos para que no infligiera a las criaturas condenas excesivas. También vi que del aire tenue brotaba un humor que se derramaba sobre la tierra, la hacía reverdecer y provocaba la germinación de las semillas. De este humor se levantaban algunas nubes que sustentaban todas las cosas que están arriba y que reforzaban todo. En este aire también vi como una nube blanca, que por ambos extremos estaba fijada como en dos puntos a las otras nubes del firmamento, mientras que su parte central se curvaba como un arco dentro de este mismo aire. Y de nuevo oí la voz del cielo que me decía:

 

Dios, Creador de todas las cosas, consolida los elementos inferiores con los superiores. Y purifica a los pecadores, sirviéndose de todas estas cosas para castigarlos, Qué significa con respecto al hombre el espesor del firmamento, que es igual al de la tierra.

II. Dios, que ha creado todas las cosas, ha constituido las cosas que están arriba de modo que refuercen y purifiquen, a causa de su acción, las cosas que están abajo y las ha introducido en la forma corpórea del hombre destinándolas a la salud de su alma. Ves en efecto, que el firmamento, con todas sus dependencias, tiene un espesor, de un extremo al otro por encima de la tierra, igual al de la tierra de un extremo al otro, porque como te ha sido revelado y mostrado, el firmamento y la tierra son de igual vasto espesor. Y el vacío de aire que se extiende de la tierra a los límites superiores, es el mismo vacío que va desde abajo de la tierra a los límites inferiores, y también es el mismo vacío que separa la tierra por el sur y por el norte de los límites opuestos del firmamento. Esto indica que el espíritu interior del hombre manifiesta sus energías tanto en las cosas celestes como en las terrenales, según como el cuerpo humano emplee su fuerza al tratar de vivir en relación con ellas. En efecto, cuando el alma y el cuerpo coinciden ambos en la rectitud, consiguen los premios celestes en común felicidad.

Y todavía a propósito del firmamento, que ha sido dispuesto por el Creador de modo que tuviera todas las propiedades necesarias del fuego, del éter, de las aguas, de las estrellas y de los vientos. Por que razón son creadas las escamas que caen como chispas desde del círculo superior de fuego brillante y perjudican tanto a la tierra como a sus habitantes. Qué significa todo esto con respecto al castigo espiritual.

III. Vi luego que el fuego superior del firmamento, agitándose de vez en cuando, lanzaba sobre la tierra escamas parecidas a chispas que infligieron lesiones y heridas a los hombres, a los animales y a los frutos de la tierra. Quiere decir que Dios ha reforzado el firmamento con fuego para que no se dispersara en todas las direcciones, lo ha aliviado con el éter para que pudiera moverse, lo ha impregnado de agua para que no se secara, lo ha iluminado de estrellas para que resplandeciera, y lo sustenta con la acción de los vientos para que continúe su curso sin interrupción. En las cuatro partes del mundo, es decir a oriente, sur, occidente y norte, la energía de los vientos empuja al firmamento para que cumpla su movimiento circular. Pero su fuego luminoso, cuando por disposición y juicio de Dios es superado por la humedad de las aguas inferiores, cuando su ardor abandona la medida justa, lanza, como ya se ha dicho, escamas ardientes por el fuego y húmedas por el agua, destinadas a servir de venganza. Esta exhibición de la potencia de Dios, que posee en su poder el espíritu del hombre, produce un juicio justo y envía su venganza contra las acciones perversas de los hombres, para que sean confundidos y derribados porque no se comportan como hombres sino como bestias, faltos de cualquier fruto de obras buenas.

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