Sobre la imagen en forma de hombre que aparece en el centro de la mencionada rueda, que toca con las puntas de los pies y de las manos extendidos el círculo de aire denso, blanco y luminoso. Qué significa esta figura y su posición.

XV. Y por fin en el centro de esta rueda aparece una imagen de hombre, cuya cabeza alcanza la parte superior y los pies la parte inferior del círculo de aire denso, blanco y luminoso. Por el lado derecho, la punta de los dedos de su mano derecha, y por el izquierdo, la punta de los dedos de la mano izquierda, están estirados y llegan hasta el mismo círculo, tocándolo en dos puntos diferentes de la circunferencia. La razón por la que la imagen ha extendido los brazos es porque en la estructura del mundo el hombre está como en el centro, ya que es más poderoso que todas las otras criaturas que están sin embargo en la propia estructura.
Aunque es pequeño de estatura, es grande por la energía de su alma. Como tiene la capacidad de mover la cabeza hacia arriba y los pies hacia abajo, alcanza tanto los elementos superiores como los inferiores y puede moverlos. Las obras de sus dos manos lo traspasan todo, porque tiene, por la fuerza del hombre interior, la posibilidad de poner esta capacidad en ejecución. Como el cuerpo del hombre supera en tamaño a su corazón, así las fuerzas del alma superan por su eficacia al cuerpo del hombre; y como el corazón del hombre está escondido en el cuerpo, así el cuerpo del hombre está circundado por las fuerzas del alma, que se extienden por toda la redondez de la tierra. Así, el hombre creyente existe en el conocimiento de Dios y tiende a Dios, no solamente en las preocupaciones del espíritu, sino también en las mundanas. Aspira a Dios en todas sus empresas, prósperas o adversas y en ellas no cesa de manifestar a Dios toda la devoción que le profesa.
Como el hombre contempla con los ojos del cuerpo todo el entorno de las criaturas, así por la fe puede ver a Dios por todas partes y lo conoce en toda criatura, porque sabe que Dios es el Creador.

 

Sobre las cuatro cabezas de animales que aparecen en las cuatro partes de la rueda. Qué significan, tanto con respecto al mundo como con respecto al hombre.

XVI. Las cuatro cabezas, de leopardo, lobo, león y oso, aparecen en las cuatro regiones que son también las residencias de los vientos en los cuatro lados del universo. Los cuatro vientos, por supuesto, no tienen este aspecto, pero sus energías se asemejan a la naturaleza de estos animales. Igualmente el hombre se encuentra en un cruce de cuatro caminos, constituidos por las preocupaciones seculares que le presentan múltiples tentaciones: la cabeza de leopardo le recuerda el temor de Dios, la cabeza del lobo, los castigos infernales, la cabeza del león, el miedo del juicio divino, la cabeza del oso, la infinita tormenta de angustias que atormentan su cuerpo.

 

Sobre el viento principal del oriente se ve representado por una cabeza de leopardo por encima de la cabeza de la imagen de hombre en el círculo del éter puro. Sus dos vientos colaterales toman el aspecto, uno en forma de cabeza de cangrejo y el otro en forma de cabeza de ciervo.

XVII. Encima de la mencionada figura, en el círculo de éter puro, ves como una cabeza de leopardo. De su boca sale un fuerte soplo, esto significa el viento principal de oriente, que proviene del éter en forma como de leopardo, no porque este viento sea realmente como un leopardo, sino porque como el leopardo, tiene la ferocidad del león aunque sin su ciencia, y como el leopardo es más ligero y débil que el león. Este viento se levanta en la ferocidad producida por el miedo, pero después rápidamente se debilita y deja de soplar. Es feroz y suave a la vez, porque la primera característica procede del círculo de fuego negro y la segunda del círculo del éter puro. En la parte derecha de la boca, el soplo dibuja una curva y toma la forma de una cabeza de cangrejo con dos pinzas parecidas a pies, porque cuando el viento mencionado se vuelve hacia aquella parte asume la naturaleza del cangrejo. A la izquierda de la mencionada boca, el soplo, girándose, acaba en una cabeza de ciervo, porque en aquellas partes imita al ciervo, que es animal veloz.
De la boca de la cabeza de cangrejo sale algo como otro soplo que llega después hasta la mitad del espacio existente entre la cabeza de leopardo y la cabeza de león, porque según la naturaleza del cangrejo, el viento colateral, cuando sopla, lo hace irregularmente a ráfagas, como un torbellino, por lo cual se mueve de aquí para allá voluble y variable como hace el cangrejo, que ya avanza, ya va para atrás, y así va tirando hasta que llega al espacio que hay entre el oriente y el sur.
Otro soplo que sale de la boca de la cabeza de ciervo llega en cambio hasta mitad del espacio entre las cabezas del leopardo y del oso, ya que según la naturaleza del ciervo el otro viento colateral, cuando avanza, emite un soplido fuerte y estrepitoso, pero de pronto deja de soplar, como el ciervo que hunde con fuerza los cuernos y rápidamente huye, sin insistir demasiado tiempo. De este modo no avanza más allá del punto mediano entre el oriente y el norte.
Y el soplo que proviene de la parte derecha de la boca de leopardo y llega hasta la cabeza de cangrejo, el soplo que sale de la parte izquierda del cangrejo hacia la cabeza de ciervo, el soplo que de la boca del cangrejo tiende a la parte central entre las cabezas del leopardo y del león, y por fin el cuarto, que saliendo de la boca de la cabeza del ciervo alcanza el punto medio del espacio existente entre la cabeza de leopardo y la del oso, son todos de la misma longitud, porque el viento principal de oriente se expande por ambos lados con igual extensión en dirección a los vientos colaterales, y estos últimos llegan a sus respectivos términos, sea hacia el sur o hacia el norte teniendo la misma longitud.

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