El círculo de éter puro, que es el tercer círculo. Para qué función fue creado, qué significa y por qué es de densidad igual a los dos de más arriba.

V. Y luego, bajo el círculo de fuego negro hay otro, que es como un círculo de éter puro, de tanta densidad como los dos círculos de fuego precedentes, porque debajo de los dos fuegos descritos, es decir el fuego brillante y el fuego negro, se extiende el puro éter que con su circunferencia contiene el mundo entero, y su resplandor proviene de ellos como las chispas del fuego cuando el fuego propaga su llama. Este círculo es una alusión a la auténtica penitencia de los pecadores, suscitada en el hombre por la gracia de Dios como el fuego brillante, y por el temor, como el fuego negro. Es de densidad igual al de los dos fuegos antes descritos porque, recibiendo su resplandor del uno y del otro fuego, tiene la densidad del uno y el otro, y no tiene menos fulgor que el fuego brillante, ni refleja con menos fuerza que el fuego negro. Esta densidad la determina el justo juicio de Dios, porque ni el día y ni la noche son nada en ellos mismos, son, solamente, lo que la voluntad divina dispone.
Además el éter retiene las realidades superiores e inferiores para que no superen sus confines. No cae sobre ninguna criatura a causa del juicio de condena, más bien opone la resistencia sutil y equilibrada de su naturaleza. Igualmente, la penitencia constituye un obstáculo a la venganza de los pecados. Que tenga el espesor de los dos círculos ígneos superiores significa que el hombre penitente puede considerar en el fuego brillante la caída del primer ángel, que fue de naturaleza brillante, y puede considerar en la densidad del fuego negro la caída de los hombres que pecan por ignorancia y por temeridad, y así, puede arrepentirse correcta y dignamente considerando el poder y el justo juicio de Dios.

 

El cuarto círculo, que parece un círculo de aire húmedo. Su densidad y su significado.

VI. Bajo este círculo de éter puro otro círculo como de aire húmedo presenta, en toda su circunferencia, una densidad igual al del círculo de fuego brillante ya descrito. Este círculo significa que bajo el círculo de éter, por toda la circunferencia del firmamento, se encuentran aquellas aguas de las cuales sabemos su existencia por encima del firmamento y su círculo tiene una densidad igual al de fuego brillante que hemos hablado. Este aire húmedo enseña las obras santas en los ejemplos de los justos, que son cristalinas como el agua y purifican cualquier impureza, como el agua limpia la suciedad. Este círculo tiene esta capacidad en su perfección, después de que la gracia divina encienda las obras santas con el fuego del Espíritu Santo.

 

Sobre el círculo de aire denso, blanco y luminoso. Cuál es su utilidad al encontrarse en quinto lugar, que densidad tiene y qué significa. Por qué está tan estrechamente unido al círculo de más arriba hasta casi ser uno con él.

VII. Bajo este último círculo de aire húmedo se ve otro círculo de aire denso, blanco y luminoso, tan fuertemente tenso como un tendón humano. Se opone a los peligros de las aguas superiores. Este círculo detiene, por su poder y por su tensión, las inundaciones que provienen de las zonas superiores, que, debido a sus desbordamientos repentinos y desmedidos, podrían sumergir las tierras. Significa que la prudencia acompaña a las obras santas templando su rigor. Igualmente el hombre sujeta su cuerpo para evitar que, por un exceso de tensión, vaya a la ruina. En toda su circunferencia tiene igual densidad que el círculo de fuego negro, porque está destinado a servir al hombre en la misma medida en que el otro está destinado al castigo de sus pecados.
Sucede a menudo que el justo juicio de Dios, al castigar a los hombres, deja a las aguas superiores atravesar de nuevo las nubes. Un humor que proviene del aire húmedo rezuma por este aire denso, blanco y luminoso, como el líquido que bebe el hombre pasa por la vejiga sin hacerla daño. También puede suceder que la caída de estas aguas superiores cause una peligrosa inundación. Así, la prudencia discierne con justa moderación las obras de los hombres guiándolos hacia la salvación y el juicio divino no supera la gravedad de sus pecados en su venganza, sino que los juzga con moderación y justicia. Porque Dios, que es protector y soberano, refrena ambas con justa equidad.
También estos dos círculos están unidos el uno al otro de modo que tienen el aspecto de ser un único círculo. Ambos están empapados de humedad, e infunden a los otros su humor, tal como el discernimiento modera las obras buenas para que no se vayan a la ruina.

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