La divinidad, como si fuera una rueda perfecta, no tiene ni principio ni fin, ni espacio ni tiempo, y contiene en si todas las cosas.

II. Y de nuevo oí la voz del cielo que me dijo: Dios, que ha compuesto el mundo a través de los elementos para gloria de su nombre, lo ha estabilizado con los vientos, lo ha iluminado con la ayuda de las estrellas, lo ha llenado con todas las otras criaturas. Rodeó al hombre de todo lo que existe en el mundo para fortalecerlo y lo dotó de gran energía para que toda la creación lo ayudara. Toda la naturaleza tenía que estar así a disposición del hombre, para que con ella el hombre trabajara, por cuanto sin ella no puede vivir ni sobrevivir. Esto es lo que muestra la visión siguiente.
En el pecho de esta imagen se muestra una rueda, maravillosa de contemplar con todos sus signos, bastante parecida a aquella imagen que viste hace veintiocho años en figura de huevo y de la que te fue desvelado el sentido, como hemos dicho en las visiones anteriores. Esta es la forma en que el mundo existe, imperecedero, en la ciencia del verdadero amor que es Dios. El mundo gira eternamente, admirable para la mirada de la naturaleza humana, y es tal que ninguna edad lo consume, ninguna innovación lo aumenta. Tal como Dios lo creó al principio, así persistirá hasta al final de los tiempos.
Y la divinidad, en su presciencia y en su obrar, es como una rueda perfecta y sin alguna división, porque no tiene ni principio ni fin. Tampoco puede ser abarcada porque es intemporal. Y como el círculo comprende todo lo que está encerrado dentro de su circunferencia, así infinitamente la santa divinidad comprende y domina todas las cosas. Lo trasciende todo, porque nadie podrá hacer nunca divisiones en ella con su poder, ni superarla, ni llevarla a su límite último.

 

Por qué en el libro Scivias la esfera del mundo se describe en forma de huevo, mientras en este se muestra parecido a una rueda.

III. La imagen en forma de huevo que se te manifestó en tus visiones anteriores apareció así porque aquella analogía te permitía entender mejor la distinción de los elementos del mundo. La estructura múltiple del huevo se asemeja a la multiplicidad de las divisiones del mundo. En ambos casos distinguimos elementos diferentes.
La rueda se refiere exclusivamente a la acción de girar, al exacto equilibrio de los elementos dentro del mundo. Pero en realidad ninguna de estas dos imágenes tiene una semejanza completa con la figura de este mundo, porque, siendo este en todas sus partes completo, redondo y que gira sobre si mismo, solo una esfera completa y giratoria imitaría la forma del mundo.

 

Sobre los dos círculos, el de fuego brillante y el de fuego negro. Por qué el uno está bajo el otro. De qué manera se complementan en su acción y qué significan.

IV. Qué en su parte más externa se vea por toda la circunferencia un círculo parecido a fuego brillante, significa que el primer elemento, que es el fuego, está sobre todos los otros, porque es ligero y contiene en sí, iluminándolos, a los otros elementos. Penetra a todas las criaturas y las distribuye la alegría de su luz, símbolo del poder de Dios que está por encima de todo y que a todo confiere vida.
Y bajo este círculo de fuego brillante se encuentra otro círculo, como un círculo de fuego negro, porque este fuego, que está sometido al primero, es el fuego del juicio, en cierta medida infernal, creado para el castigo de los malvados. Tiene todo tipo de castigos para golpear a todo aquel que cae en él después de un juicio justo. Significa que todo aquel que se opone a Dios cae en el abismo de las tinieblas y de las calamidades. En efecto, en verano, cuando el sol sube para arriba, este fuego ejerce la venganza divina provocando incendios con sus rayos. Cuando en cambio, en invierno el sol baja, el fuego inflige llagas provocadas por el juicio divino con el hielo, la escarcha y el granizo, porque cada pecado se examina y se castiga con el fuego, con el frío, o con otras llagas según el castigo que merezca. Y el círculo de fuego brillante tiene dos veces más de densidad que el círculo de fuego negro. Si fuera al contrario, si no lo superase en densidad, el fuego negro es de tal fuerza y amargura en su oscuridad, que oscurecería y desvanecería el fuego brillante que está sobre él.
El castigo de los pecados del hombre comporta peligros parecidos, si la gracia y la clemencia de Dios no lo defendieran de los peligros, el hombre no podría subsistir. Estos dos círculos están unidos el uno con el otro, casi formando un único círculo, porque ambos son fuego que quema y porque el poder y el juicio de Dios son inseparables el uno del otro, fundidos en una justicia única.

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