El Scivias de santa Hildegrada

Actualizado 26 enero 2012

Entre 1141 y 1151 Hildegarda estuvo ocupada en transmitir el libro que ahora llamamos Scivias, (de Sci Vias, "Conoce los caminos"). Durante diez años, lo que oía en su interior lo copió en tablillas enceradas (que en las miniaturas parece más bien un pizarrín) o lo fue dictando, a veces a la monja Ricarda de Stade o a su fiel secretario el monje Fólmar, "que corregía los casos, los tiempos y los géneros de las palabras latinas sin tachar ni añadir nada" .

El dictado avanzaba despacio, menos de 20.000 palabras al año. porque recibir, dictar y revisar el Scivias no eximía a Hildegarda de sus deberes de abadesa, especialmente desde que en 1145 la Luz Viva la ordenó que ella y sus monjas, que ahora eran casi una veintena, salieran del doble Monasterio de San Disibodo donde habían vivido hasta ahora, para ir a fundar otro en el Monte de San Roberto (Rupertsberg), una colina agreste donde ahora está la ciudad de Binguen.

Las propias monjas -todas ellas doncellas nobles- tuvieron que rozar el monte, lo que hicieron con evidente disgusto y conatos de motín. Para la frágil abadesa fue durísimo salir de los amados muros de la clausura donde había entrado de niña, y además tuvo que enfrentarse a los monjes de San Disibodo que no estaban dispuestos a perder aquella joya que daba lustre y prestigio al monasterio. Hildegarda apeló al obispo de Maguncia y hubiera apelado al Papa, que por esos años se había convertido en fan suyo.

La comunidad masculina sólo accedió a la separación a la muerte de su abad Cuno, pero no dejó de incordiarlas con pequeñeces durante años.

El papa Eugenio III, que asistía a un Concilio (1147/1148) en la cercana Tréveris, leyó la primera parte del Scivias y, entusiasmado, la sometió al parecer de los teólogos quienes informaron que Hildegarda era una monja irreprensible, digna de fe y sumamente espiritual. En consecuencia, el Papa escribió a Hildegarda una alentadora carta de reconocimiento.

El Scivias, la primera obra recibida y transmitida por Santa Hildegarda, consta de 26 visiones que describe minuciosamente antes que la Luz Viva (Luz de Amor, Luz Indeficiente) se las vaya explicando una a una. Las 26 visiones se agrupan en tres partes de 6, 7 y 13 visiones.

La Luz dijo a Hildegarda que esta primera obra sería fácil y dulce como la leche a fin de prepararla progresivamente para tareas de mayor dificultad. La Primera Parte trata del Creador, la Creación y las relaciones entre Dios, el hombre y el cosmos. Las visiones comienzan con el conocimiento de Dios, la visión del Señor sobre el Monte Santo y la creación de los ángeles. Lucifer se ensoberbeció, fue arrojado de la gloria celestial, y para él y sus seguidores se crearon la Gehenna y otros tormentos. A esto sigue el origen de la humanidad, la caída, sus consecuencias y el destierro del Paraíso.

Al perder su perfección con el pecado, el hombre dejó de ser señor del Universo y quedó ligado y subyugado por él. El Scivias trata el Universo y el significado del sol y de las estrellas; en general, cada visión pone en relación una realidad física con otra espiritual, y así por ejemplo, el fuego y el trueno dan pie para hablar del homicidio. Esta parte contiene una interesante clasificación de seres humanos en tres grupos. También dice que la Sinagoga fue madre de la Encarnación, pero se ha quedado ciega, Concluye con la descripción de los coros angélicos.

La Segunda Parte se ocupa de la Trinidad y expone con alegorías (el fuego, la piedra, la voz humana) la mutua relación entre las Personas divinas. Trata de la Palabra hecha carne, su esposa la Iglesia, y los sacramentos, y al hilo de ello, la pareja humana, la procreación, la sexualidad natural y antinatural, la masturbación y la fornicación. La Luz se manifiesta opuesta a que los padres ofrezcan a sus niños sin consultar su voluntad. Esta Parte finaliza con la descripción de las mlas artes de la Serpiente antigua.

La Tercera Parte es más profética y muy compleja. Comienza con una gran alegoría de cómo el Espíritu Santo edifica con virtudes el Reino de Dios, al que describe en forma de edificio con torres o columnas. Las visiones 11ª y 12ª son profecías de gran aliento sobre los destinos de la Humanidad y de la Iglesia, y la visión 13ª termina con la bellísima Sinfonía de Santa María, seguida por las de los coros de los ángeles y los santos, y una especie de Auto Sacramental.

El Scivias fue la primera obra de Santa Hildegarda que se tradujo a una lengua moderna (1513), y también la primera traducida al español (1999) (1)


(1) Antonio Castro Zafra y Móníca Castro, Editorial Trotta, http://www.trotta.es, 1999

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