<25>   CUESTIÓN.

  ¿Qué tienen en común la gracia de Dios y el libre arbitrio? ¿Qué es lo propio de cada uno?

   SOLUCIÓN.

  El libre arbitrio está en el alma y ésta existe por espiración de Dios, quien la crea según la forma de su propia hechura y por ella el hombre siente que tiene a Dios en sí, sea fiel o infiel, sean cuales fueren sus opiniones o su fe. Y éste, cuando según su entender eligie el mal, se inclina a él, al modo como hizo Adán, que conoció el precepto de Dios y por consejo de la serpiente se decantó por el mal (Gn 3,1-5).
  La gracia de Dios y el libre arbitrio tienen en común esto: que el hombre, en su saber del bien y del mal, puede elegir tanto uno como otro, obrar el bien o el mal. Y, cuando elige según el gusto y el deseo de la carne —del que nunca puede liberarse bajo coacción— ejercitando el libre arbitrio, consuma esto con ayuda del diablo; cuando elige según la voluntad del alma, lo realiza por la gracia que ayuda del Espíritu Santo.

siguiente>>