Presentación

No hay datos concretos  sobre las circustancias y fechas de esta obra, que está integramente recogida en el Riesencodex, códice que se supone terminado pocos años despues de la muerte de Hildegarda en el scriptorium del monasterio, y que es la fuente mas fiable de sus  obras. Una referencia a la visita de Hildegarda al monasterio de San Disidobo permite suponer que se completara entre 1168 y 1170, pero la estructura de la obra dificulta la datación exacta.

En efecto, la edición crítica del Corpus Christianorum Continuatio Mediaevalis cree que esta obra se compone de tres cartas de Hildegarda que habría compilado su secretario Fólmar poco antes de su muerte, quien alrededor de 1170 habría escrito a Hildegarda en nombre de las hermanas que preveían su muerte. La respuesta de Hildegarda está al menos en tres cartas independientes, una de las cuales es la Expositio. Tanto el Riesencodex como el códice de Viena conservan estas tres cartas como una sola dirigida a las hermanas de Rupertsberg, y todas las ediciones posteriores han mantenido esta disposición, a pesar de que solo la carta de enmedio responde plenamente al título de la obra. Tanto en los códices como en la edicion crítica, las tres cartas se suceden sin separaciones, aunque pueden distinguirse pefectamente por su contenido, el tono empleado y  sus diferentes destinatarios.

En la primera sección, presumiblemente la primera carta, Hildegarda amonesta a sus hermanas. La segunda sección, que es la más larga, comenta el Credo de San Atanasio, siguiendo a grandes rasgos las proposiciones de este credo. La tercera es una exhortación a maestros y dirigentes para que atiendan con rigor las necesidades espirituales del pueblo. Esta parte finaliza con una referencia a la vida de San Ruperto, cuyo texto sigue  a continuacion  en el Riesencodex.

Para facilitar el acceso al texto, en esta página web se han separado las tres partes que componen la obra

Sobre esta traducción: conscientes de que cualquier intento por adaptar las frases al estilo actual, como hemos hecho en otras traducciones,  podría alterar la sustancia de los razonamientos que Hildegarda realiza sobre las delicadas proposiciones del credo, hemos preferido, aun a riesgo de retorcer un poco las frases,  hacer una traducción lo mas pegada posible a la literalidad, estilo que hemos mantenido para el resto de la obra por fidelidad a la esencia de lo transmitido por Santa Hildegarda aun conscientes de la dificultad de lectura que ello implica.

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