III
< LOS REMEDIOS >


Las medicinas abajo descritas, mostradas por Dios, o librarán al hombre de las enfermedades antes mencionadas, o morirá, o Dios no quiere librarlo

(352) Caída del cabello. Cuando al hombre se le empiecen a caer sus primeros cabellos ya de adolescente, <tome> grasa de oso y un poco de cenizas de un haz de paja de trigo y candeal y mézclelo todo y a continuación úntese la cabeza con ello, en concreto donde sus cabellos han empezado a volar de su cabeza. Después deje de hacerlo, pero no lave este ungüento de su cabeza; así los cabellos que aún no hayan caído quedarán impregnados y fortalecidos por esta mezcla de tal forma que no caerán durante mucho tiempo. Se ha de hacer así con frecuencia y se ha de estar sin lavar la cabeza.
Pues el calor de la grasa de oso es de tal naturaleza que suele hacer crecer numerosos cabellos y las cenizas de paja de trigo y candeal lo fortalecen para que no caiga pronto. Cuando todo ello se mezcla convenientemente, como queda dicho, detiene la caída del cabello del hombre.

(353) Dolor de cabeza por bilis negra. Si la bilis negra se complica con fiebres diversas hace doler el cerebro. Recoge malva y el doble de salvia y machácala en el mortero hasta sacarlas jugo; rocíalo todo con un poco de aceite de oliva, o si no tuvieras este aceite rocíalo con un poco de vinagre y luego póntelo desde la frente a la nuca pasando por la coronilla atado y sujeto con un paño, y hazlo así tres días. Y durante estos tres días has de renovar al anochecer el aceite de oliva o el vinagre, y así en adelante hasta que mejores.
Pues el jugo de la malva disipa la bilis negra y el jugo de la salvia la reseca, mientras el aceite de oliva impregna la cabeza atormentada, y en cuanto al vinagre, quita el aguijoneo de la bilis negra. Por todo lo cual, todos a la vez en su justa proporción mitigan este dolor de cabeza.

(354) Amencia. Si a uno se le enfría el cerebro de modo que queda amente, que recoja bayas de laurel y las reduzca a polvo, luego recoja harina de espelta1 y mézclela con las bayas, amáselo con agua y, tras haberse rapado el pelo de la cabeza, ponga esta masa de harina por toda su cabeza y a continuación póngaselo bien apretado con un gorro de fieltro para que la cabeza se caliente por dentro, y para que duerma así y llegue el calor al cerebro. Y cuando esta masa se seque, prepare otra del mismo modo y se la pone en la cabeza. Hágalo así con frecuencia y recuperará el juicio.

(1) Farina similae: literalmente, harina de espelta, lo que en español a su vez puede significar: harina candeal, harina gruesa de la primera molienda, o, lo más probable, harina de trigo duro, farro, escanda o espelta.

(355) Migraña. Quien padece migraña, tome áloe y el doble de mirra y redúzcalas a polvo finísimo y a continuación recoja harina de espelta y agréguela aceite de adormidera1 y haga una masa como un engrudo, y con este preparado cubra toda la cabeza hasta las orejas y el cuello. Después durante tres días, llevará puesto noche y día un gorro en la cabeza de este modo.
Entonces el calor del áloe y la sequedad de la mirra con la suavidad de la harina de espelta y el frío del aceite de adormidera, todo bien combinado, calmará el dolor de la cabeza y hecho el engrudo de este modo devolverá grasas al cerebro.

(1) Papaver somniferum.

(356) Dolor de cabeza por vapores de estómago. Cuando un alimento que tiene jugo muy caldoso da dolor de cabeza, se debe coger salvia, orégano e hinojo en igual proporción, y marrubio1 en mayor cantidad que todo el resto, y luego se añade bastante mantequilla al jugo machacado y si no tuviera mantequilla, manteca, haga un ungüento y embadurne con él la cabeza y se mejorará.
Pues la salvia, el orégano y el marrubio son de naturaleza seca y por esto secarán los jugos mencionados; mientras que el jugo del hinojo es húmedo y compensa los jugos secos. Por lo cual, gracias a ellos y a la mantequilla y la grasa, que son benéficos, una vez elaborado el ungüento aliviarán el mencionado dolor de cabeza.
+Toma aceite de oliva y algo menos de agua de rosas y hazlo hervir en una sartén y entretanto recoge bastante menos hierba mora2 que la cantidad de aceite de oliva. Pásalo por un mortero y cuélalo por un paño hasta fundir el jugo en una sartén con el aceite de antes con agua de rosas. Hazlo hervir otra vez todo junto y cuando lo hayas hecho cuélalo de nuevo por un paño y mézclalo en un cacharro nuevo de barro cocido. Luego aplícale al doliente el ungüento en la coronilla, en la zona rasurada, en la frente y en las sienes cuando le duela. Anuda en torno a la frente y las sienes un paño de lino untado en cera para que no se le escurra este ungüento.

(1) Marrubium vulgare.
(2) En el original: nathscaden, (Solanum nigrum) en español: Hierba mora, Solano negro, Tomatillos del diablo, Morella negra

(357) Dolor de cabeza por flemas1.A quien le duela la frente por exceso de flemas, que machaque con los dientes bien masticadito un guisante blanco y lo mezcle triturado en igual proporción con miel muy pura, póngaselo en las sienes y apriete bien y hágalo así hasta que mejore.
Pues la naturaleza del guisante es bastante flemática, pero el guisante blanco crece en tierra pura y buena, y masticado hasta sacarle el jugo y puesto en las sienes (ya que las venas de las sienes son las que tienen el vigor de la frente) quita esa punzada de dolor. También el calor de la miel, que ha de ser recolectada de distintas flores, equilibra el frío de la flema, como se dijo antes.

(1) Cf. PL 1132 A.

(358) Lo que sigue trata de afecciones de pulmón1. Tómese galanga2 y el mismo peso de hinojo y el doble de nuez moscada, y tanto pelitre3 como de dos de ellos, es decir, que ambas, la nuez moscada y el pelitre, pesen lo mismo. Pulverícelo y mézclelo todo junto. Coma en ayunas el equivalente al peso de dos monedas de este concentrado, con una rebanadita delgada de pan, y beba enseguida un poco de vino caliente y también otras yerbas nobles que tengan buen olor, y cómalo frecuentemente tanto en ayunas como durante el almuerzo para que el buen olor suyo llegue hasta el pulmón y detenga el aliento fétido.
Quien tenga cualquier tipo de dolor de pulmón, evite por completo las carnes grasas, los alimentos con mucha sangre y el queso cocinado, ya que causa podre alrededor del pulmón. Tampoco coma guisantes, lentejas, fruta cruda ni hortalizas crudas. Evite por completo el aceite y las nueces y, si quiere comer carnes, que las coma magras y si come queso, que no sea cocinado ni crudo, sino seco. Y si quisiera tomar aceite, que tome un poquito, pero no beba agua ya que provoca livor y slim4 en torno al pulmón. Y que tampoco beba mosto del año sin fermentar, ya que aún no expulsó la suciedad al no haber hervido. Sin embargo la cerveza no es tan perjudicial porque ya está cocida; en cambio no se debe beber vino; y manténgase alejado de ambientes húmedos y brumosos.

(1) Cf. PL 1134 A-C
(2) Alpinia galanga
(3) En el original, bertram, Anacyclus pyrethrum DC, en español, pelitre.
(4) En el glosario de términos alemanes de Kaiser, slim significa livor.

(359) Amencia1. Si la razón y el sentido de cualquier hombre se vacía a causa de muchos y pensamientos distintos  hasta hacerle perder el juicio, que tome hierba de Santa María2 y triple cantidad de hinojo, caliéntelo todo junto en agua y, retiradas las hierbas beba a menudo esta agua cuando esté fría.
Pues el jugo de la hierba de Santa María limita y retiene los malos humores para que no se excedan en su fogosidad, y le devuelve la sensatez. Por su parte, el jugo del hinojo lleva a una euforia correctamente templada. También estas hierbecitas, cocidas en agua dulce en la medida adecuada, devuelven su juicio al hombre.
Debe evitar los alimentos secos3, pues los humores suprimidos le llevarán a recrudecer la amencia, pero coma en cambio alimentos buenos y delicados que suministren buena sustancia a la sangre, reconduzcan correctamente sus humores y aparten sus sentidos de la locura. También puede comer gachas de harina de espelta hechas con mantequilla o manteca, nunca con aceite, para llenar el cerebro que estaba sin fuerzas y calentarlo pues estaba frío, pues el aceite atrae flemas y debe evitarse por completo. Que tampoco beba vino que disiparía cada vez más los humores ya de por sí dispersos. Tampoco beba hidromiel ya que la fuerza de la miel destruiría aún más los humores de por sí disminuídos. Tampoco agua corriente, que rebajaría su sano juicio a una mayor inanidad.
Así que debe tomar la bebida antes mencionada y cerveza, lo cual retiene los humores que disminuyeron, devuelve la sensatez y termina con la enajenación de la amencia. Cubra su cabeza con un gorro hecho de fieltro o de pura lana, hasta que el cerebro enfriado por falta de humores se caliente suave y progresivamente; pero que el no sea ni repentino ni desmedido, no sea que se vaya a poner peor por lo repentino o por el calor excesivo.
† Toma nuez moscada y el doble de galanga, machácalas hasta reducirlas a polvo; toma después la misma cantidad de raíz de gladiolo4 y raíz de llantén5 (eso sí, que el peso de ambos sea menor que el peso de la nuez moscada), <y> machácalas un poco con sal. Prepara un bebedizo con todo esto, harina de espelta y agua para dárselo a beber en ayunas al enfermo.

(1) Cf. PL 1202 D - 1203 A
(2) En el original, hun. Se refiere al Tanacetum balsamita. Hierba de Santa María, balsamita.
(3) Cf. PL 1203 A.
(4) Gladiolus, varias especies.
(5) En el texto radicem plantaginis, raíz de llantén. (Plantago major, media et lanceolata)

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