CAP. XVII. LOMBRIZ DE TIERRA. (Ulwurm) [Lumbricus terrestris]

La lombriz de tierra es muy caliente porque crece con la misma fuerza vital por la que germinan las semillas. Crece en ese estallido de verdor y, debido a su naturaleza limpia, no tiene ningún hueso. Es buena y útil, como otras cosas útiles, como la canela. La tierra tiene en sí humedad que se mantiene en algo como venas para que no fluya fuera. Cuando la lluvia está a punto de caer del aire, la tierra siente la próxima lluvia que llenará sus venas. Las lombrices detectan este llenarse las venas de la tierra y salen.
Quien tenga escrófula, tiene que recoger una cantidad suficiente de lombrices cuando salen por la llegada de la lluvia. Póngalas en un cacharro o en una olla de barro y expóngalas a humo de paja de cebada hasta que mueran. Entonces agregue harina del trigo y mézclela bien con madera del roble. Agregue un poco de vino y vinagre, en igual medida, mézclelo y haga una pasta. Antes de que la escrófula se haya roto, ponga esta pasta encima de ella durante tres días. La limpieza de estos gusanos limpios disminuirá la inmundicia de su carne, y la escrófula será incapaz de mantenerse allí más.
Si la escrófula ya ha roto, sumerja la pasta, preparada como se ha mencionado, en lejía muy áspera y póngala encima de la escrófula rota. Esto la sanará, llevando la materia podrida lejos. A quien le duela el estómago debe poner en él estiércol de lombrices, calentado encima de un cacharro de barro, como se ha descrito. Si lo hace a menudo, su estómago se purgará y se aligerará. Si no encuentra lombrices cuando debiera tenerlas, y si no llueve, por lo que ellas no salen de la tierra, entonces búsquelas, excavando en un lugar húmedo y haga las medicinas antedichas con ellos. Estas medicinas son mucho más eficaces si las lombrices han salido solas, por un chubasco.