CAP. I. DRAGÓN. (Draco)

El dragón tiene un calor seco y extraño, y cierto fuego excesivo en él, pero su carne no es ardiente por dentro. Pero su respiración es tan fuerte y tan acre que se enciende inmediatamente cuando sale, como cuando se hace fuego con piedras. Odia muchísimo a los seres humanos y, de acuerdo con su naturaleza, tiene artes diabólicas, por lo cual a veces, cuando emite su respiración, los espíritus del aire gracias a esta respiración perturban el aire. Todo lo que hay en su carne y huesos es contrario a la medicina humana, excepto su sangre. Cuando el dragón manda su respiración, su sangre es seca y no fluida. Cuando su respiración está dentro de él, su sangre es húmeda y fluida, por lo que no se encuentra ninguna medicina en su sangre.
[Si la vista se oscurece, ponga sangre de dragón en agua durante un rato. Con este agua de la que se habrá retirado la sangre, frote ligeramente los párpados y las pestañas al acostarse, teniendo cuidado de no tocar el interior de los ojos. Hágalo tres veces al mes y así desaparecerá la nubosidad.]
Quien tenga cálculos, tome un poco de sangre del dragón y colóquela en un lugar húmedo para que se humedezca un poco. Ponga la sangre en agua pura durante un poco de tiempo, hasta que el agua tome su calor. Retire la sangre, y beba una cantidad moderada de ese agua con el estómago vacío. Coma pronto algo de comida. Haga esto con la sangre y el agua durante nueve días, la piedra en él se quebrará por la fuerza de la sangre, y él se liberará. Nadie debe comer o debe beber nada de esta sangre sola y pura. Si alguien hace esto, se moriría inmediatamente.

Nota: En prácticamente todas las culturas ha existido en mito o recuerdo del dragón. Y a pesar de tratarse muchas veces de culturas inconexas (celtas, centroeuropeos, chinos, japoneses, América precolombina…) en todas ellas tiene bastante parecido y características similares, como que su aliento es cáustico, quema, "se enciende". Le citan los Evangelios (Sal 91,13. Ecle. 25,16. Is 12,29; 27,1; 30,6; 51,9. Jr 51,34 y en el Apocalipsis de S Juan.). La Beata Ana Katerina de Emmerick también los refiere en sus visiones, citándoles como animales reales y como alegoría de ciertos pecados, igual que otros muchos animales.
Desconocemos qué animal era designado como dragón en el siglo XI. Hoy en día, se llama Dragón (de Komodo) a un reptil carroñero que vive en unas pocas islas del archipiélago indonesio. Mide hasta 3 m. de longitud y puede matar a su presa con solo morderla. Su saliva tiene hasta 82 tipos diferentes de bacterias que provocan una septicemia tal, que la presa muere a las pocas horas. Era desconocido para la ciencia occidental hasta principios del siglo XX.