CAP. XXVIII. TEJÓN. (Dasch) [Ursus meles]

El tejón es caliente y tiene costumbres silenciosas. Es malicioso, pero no comete desmanes. Tiene energías fuertes en sí mismo, pero piensa que su energía no es nada, excepto cuando la muestra de repente y rápidamente la detiene, porque si siempre la mostrase, sería casi comparable a las energías de un león. Pero aborrece desplegar sus fuerzas, a menos que las muestre de felicidad y júbilo.
Tome su corazón y cuézalo fuertemente en agua. Agregue grasa de este mismo animal, y castaño de indias1 y abrótano, menos abrótano que de castaño de indias. Cuézalos juntos en la misma agua y haga un ungüento. Ésta es la mejor cosa contra el gicht, contra los miembros agarrotados en sus articulaciones y contra los miembros que el gicht haya destruído. Una persona que lo padece debe untarse con esto donde le duela, y se sanará. Si a alguien le duele la cabeza, unte su nuca, cuello, sienes y frente con el mismo ungüento. O si a alguien le duele el costado o espalda, úntelo allí, y gracias a su virtud, mejorará. Y si tiene la carne débil con manchas negras úntese allí con el mismo ungüento. Su piel se purificará, porque esto saca todas las enfermedades de una persona. También su piel tiene grandes propiedades. Haga un cinturón de élla, y cínchelo contra su piel desnuda. Toda enfermedad desaparecerá de la misma forma en que una gran tormenta se retira del aire apacible y tranquilo, y ninguna enfermedad peligrosa caerá sobre esa persona. También, haga zapatos y sandalias o polainas de piel de tejón. Llévelos, y sus pies y piernas estarán sanos.

1Libro 3º, Árboles, capítulo nº 55. Castaño de indias.