CAP. VII. BUITRE. (Vultur) [Falconis species]

El buitre es de naturaleza fría, y sabe las habilidades de pájaros y bestias. Entre los otros pájaros es como un profeta. Vuela a la altitud a la que ascienden muchos humores de la tierra, es decir, hasta donde lo hace sin interrupción el calor del aire. No hace daño a otros pájaros, los advierte, para que otros no los dañen. Come cadáveres y a veces el forraje de la tierra cubierto con sangre de animales, es decir, donde los animales fueron matados.
No se debe comer su carne, porque su frialdad sería mortal para un ser humano. El cerebro del buitre tiene tal naturaleza que si se pudiera obtener mientras el buitre vive, alejaría todas las enfermedades, excepto la muerte. Pero un humano no puede tenerlo intacto, porque, cuando, por cualquier causa, la muerte invade al buitre de modo que su aire vital se vaya, la piel fina del cerebro se quiebra, y el cerebro pronto se dispersa, de modo que pierde su virtud.
Cuando mate a un buitre, quite sus plumas mientras todavía esté caliente, corte su cuerpo, y tire sólo las vísceras en las que hay estiércol. Cueza fuertemente con agua el resto de su cuerpo, con la cabeza y corazón, hígado y pulmones, en una olla nueva de barro. Entonces agregue un poco de aceite de oliva, y menos aceite de beleño negro que aceite de oliva y haga un ungüento. Con este aceite, unte toda la cabeza del que esté insensato, y el cuerpo entero del que esté virgichtiget y a quien atormente el gicht. Úselo para quien tenga cualquier enfermedad en su espalda, riñonada, o cualquier otra parte de su cuerpo. Se curará, a menos que Dios no desee curarlo. Este ungüento es más precioso que el ungüento más valioso, porque penetra en la piel de la persona enferma rápidamente y lo sana. Si la cabeza del buitre se cocina con grasa, como se ha descrito, es posible tener un poco de jugo de su cerebro, pero no de otro modo.
Divida su corazón por el medio, para que pueda secarse más fácilmente. Séquelo suavemente encima del fuego sin que se ase, y después séquelo también al sol. Entonces cósalo en un cinturón de piel de ciervo y cíñase con él. Si alguien desea matarlo con veneno mientras está ceñido con este cinturón que contiene corazón de buitre, sudará enseguida y su cuerpo entero temblará. De éste modo sabrá que el veneno está cercano y podrá evitarlo. Porque el buitre daña al veneno, todas las heridas huyen de él (*). El buitre sabe naturalmente los tiempos de los aires y los aires de los tiempos y evita agotarse mientras vuela; por lo que su corazón se pone en el fuego, para que los humores en él puedan secarse; se pone en el sol para que su firmeza pueda fortalecerse con el calor del sol; y se pone en un cinturón de piel de ciervo porque el ciervo es más rápido y más sensato que otros animales.
Cuando se ciñe alrededor del hombre como se ha descrito, y su cuerpo se calienta por él, hace esquivar los peligros de veneno. El aire alrededor de ese hombre dispersa el aire nocivo que se aproxima, enviado con perfidia, con la virtud del corazón y la piel de ciervo, porque ese mismo aire que está alrededor de esas cosas lo rechaza. Detectando que el veneno está presente, el aire, por la virtud que tiene el corazón del buitre y el cinturón, le alarma con un temblor, de la misma forma que los lugares y los hombres, por sus buenas obras, van hacia la santidad y la prosperidad, y así como, por sus malas acciones, se producen los escándalos y los perjuicios.
Cuando cueza el buitre, fije su ojo en un anillo. Si lo lleva en su dedo, detendrá la parálisis y gicht. Los pulmones y plumas del buitre no valen para medicina.

Nota: Vultur, buitre en latín, Vulture, también buitre en ingles.
(*) De Wikipedia: A sus injustamente impopulares prácticas carroñeras se une el chocante hábito de adherir a sus patas cuando tienen calor una sustancia producto de la combinación de sus heces y orina que les ayuda a moderar su temperatura corporal, dado que carecen de glándulas sudoríparas. Increíblemente, se ha descubierto que esta sustancia es más eficaz que el sudor para el mismo cometido. Además, los científicos hallaron amoníaco en la orina del buitre, el cual, con seguridad, le sirve para exterminar a casi todas las bacterias con las que inevitablemente establece contacto mientras se alimenta.