CAP. X. JASPE. (Jaspis)

El jaspe se desarrolla cuando el sol ya se inclina al ocaso después de la novena hora del día, y se calienta por el fuego del sol, pero es más del aire que del agua o del fuego. Tiene distintos calores porque, cuando el sol se está poniendo, su calor es diverso por estar rodeado de nubes.
Quien esté sordo sostenga un jaspe delante de su boca y expire en él con su aliento calido para que se ponga caliente y húmedo. Aplíquelo enseguida a la oreja y coloque un tejido fino encima de la piedra, cerrando así el oído hasta que su calor se transfiera al oído. De la misma manera que esta piedra se desarrolla gracias a las fuerzas del aire, así desvanece las enfermedades engendradas por los humores, y la persona recuperará su audición.
Quien tenga constipado de nariz ponga el jaspe cerca de la boca y respire en él con su aliento calido para que se ponga caliente y húmedo. Luego póngalo en su orificio nasal y comprima la nariz con la mano, para que el calor de la piedra penetre en la cabeza. Los humores de la cabeza se disolverán más rápida y suavemente, y así mejorará.
Y a quien las tempestades de los humores, es decir el gicht, estén subiendo a su corazón, riñonada, o cualquier otro miembro del hombre, ponga jaspe en ese área, y apriételo hasta que se caliente. El gicht cesará, porque el buen calor y la virtud del jaspe sana y calma los humores que están demasiado calientes o demasiado fríos.
Cuando el trueno y el relámpago aparecen en sueños, es bueno que tenga jaspe consigo. Los fantasmas y las amenazas se dispersan y desaparecen.
Cuando una mujer va a parir un niño, desde el momento en que empieza a dar a luz y durante todo el tiempo en que el niño esté en la cuna, ella debe mantener un jaspe en la mano. Los espíritus malignos del aire serán mucho menos capaces de dañarla a ella o al niño. La lengua de la antigua serpiente se lanza hacia el sudor del infante mientras sale de la vulva de su madre. En ese momento él amenaza tanto al niño como a la madre.
También, si una serpiente emite su soplo en algún lugar, coloque allí un jaspe. El soplo se debilitará de modo que sea menos dañino, y la serpiente dejará ese lugar.

Nota: El jaspe es una variedad microcristalina de cuarzo, de estructura fibrosa (calcedonia, ver Cap. XII); opaco y de grano fino.