CAP. LIV. VID. (Vitis)  [Vitis vinifera]

La vid tiene calor ardiente y humedad. Su fuego es tan fuerte que cambia su jugo a un sabor distinto del que tienen los otros árboles y hierbas. Ese gran fuego hace a su madera tan seca que es diferente de las demás maderas. La vid es una madera retorcida desde la tierra, más que los otros árboles parecidos. Antes del diluvio la tierra era frágil, y no producía vino. Cuando fue humedecida y consolidada por el diluvio, produjo el vino. La tierra de ahora es a la tierra de antes del diluvio como la grava es a la tierra actual.
Si su carne se pudre alrededor de sus dientes o sus dientes son débiles, ponga cenizas calientes de la vid en vino, como si deseara hacer lejía. Entonces lávese los dientes y la carne alrededor de ellas con ese vino. Hágalo a menudo, sus encías se curarán y sus dientes serán fuertes. Aunque sus dientes estén sanos, este lavado los beneficia y se ponen bonitos.
Si alguien tiene úlceras en su cuerpo o se ha golpeado con una herida, debe agregar una tercera parte de aceite de oliva a vino bueno y puro. Cuando la úlcera o la herida en el segundo o tercer día muestre un grado de ennegrecimiento o putrefacción, en el momento en que se agrande, caliente moderadamente el referido vino aceitoso y empape un paño de lino en él. Frote la úlcera o herida con él hasta que la podredumbre disminuya. Si la herida o la úlcera es pequeña, moje una pluma en el vino aceitoso, cuando esté frío, no caliente. Limpie con ella suavemente la úlcera herida hasta que la podredumbre disminuya.
[La vid tiene calor de fuego. A quien se le oscurezca la vista, lubrique los parpados con las gotas que fluyen de la vid cuando se cortan sus sarmientos. Permita que penetre un poco dentro del ojo. Si lo hace a menudo, su vista se aclarará rápidamente. De los primeros cortes de los sarmientos de la vid, fluyen gotas de savia. Las que gotean desde la mañana hasta el mediodía son buenas y útiles para aclarar la vista. Recójalas, pues, en un vasito y añada aceite de oliva. Cuando tenga dolor de cabeza o de oídos, fricciónese con esta mezcla y mejorará. El que tose y le duele el pecho y el estómago, cuando las flores aparecen, corte el extremo de las ramas con sus hojas y cuézalo fuertemente en agua. Fíltrelo y beba frecuentemente este líquido en ayunas o después de las comidas, y mejorará.
Para que un ebrio vuelva en sí, si es otoño, ponga ramas y hojas de vid sobre su frente, sobre sus sienes, y rodeando su garganta, y se refrescará.
El vino sacado de la vid, si es puro, da al que lo bebe una sangre buena y sana; pero si es turbio, da una sangre mala y como rociada de cenizas. El vino de Franconia y el vino fuerte, produce en la sangre una especie de tempestad, por eso que el que quiera beberlo debe mezclarlo con agua. Pero no es necesario mezclar con agua el vino de Hunonicum1, porque es acuoso por naturaleza.
Cuando alguien vaya a acostarse, frote los párpados con vino puro de Franconia teniendo cuidado de que no entre dentro de los ojos. Así el depósito que está pegado los ojos de los dormilones y oscurece su vista se eliminará. Cuando, de alguna manera, un hombre caiga en la cólera o en la tristeza, enseguida caliente rápidamente vino, mézclelo con agua fría y mejorará. Si, a causa de la frialdad del estómago, no puede retener la orina, beba a menudo vino caliente y añada vinagre a sus alimentos, y beba vinagre tan a menudo como pueda].

1Tal vez la actual Honnecourt-sur-Escaut, en el norte de Francia, cerca de Alemania.