CAP. CCXXIII. TOMILLO. (Thymus)  [Thymus vulgaris]

El tomillo es caliente y seco. Si se agrega el tomillo a las buenas hierbas y a los condimentos, con su calor y fuerza arrastra la materia putrida de las dolencia. Si no fuera aderezado con otras hierbas o condimentos, su fuerza perforaría las úlceras, y si se pusiera encima de ellas, no las sanaría. Si alguien tiene lepra, sazone el tomillo con otras hierbas y especias. Frote con esto la lepra. Su calor y fuerza disminuirán la materia putrefacta en cualquier clase de lepra. Tome el tomillo y algo de la tierra de alrededor de su raíz y hiérvalo al fuego. Prepare un baño de vapor cociendo en una caldera con agua el tomillo con la tierra que se pega a él. Uselo a menudo en la sauna. El calor y sequedad de esta hierba calentados con la tierra seca, disminuirá los humores malos a menos que no sea querido por Dios.
Si alguien se atormenta por la parálisis o por una punzada, o por esa enfermedad que molesta a los miembros como si los estuvieran corroyendo y mordisqueando, tome salvia y dos veces más de lechetrezna, y tres veces más de tomillo que de lechetrezna. Cueza todo esto en agua, agregue despues sebo de macho cabrío, dos veces más de manteca de cerdo añeja y haga un ungüento. Frótelo en las partes doloridas mientras está cerca del fuego. El calor de la salvia, así como el de la lechetrezna y el tomillo, templado con la apacibilidad agregada del agua caliente, junto con el calor del sebo de macho cabrío y la manteca de cerdo añeja, disminuye la tirania de los dolores de los humores calientes y fríos. El mismo ungüento mata a los piojos en los humanos si se frota con él. Si la vejez o alguna otra enfermedad está causando sangre y agua el ojo de alguien, debilitándolo desmesuradamente, debe mirar fijamente el tomillo verde hasta que sus ojos estén húmedos, como llorando. Esto los purifica y los aclara, porque que la energía vitalde esa hierba se lleva el desorden del ojo.