CAP. LXIV. RUDA. (Rutha)  [Ruta graveolens]

La ruda crece más de la fuerza vital fuerte y completa de la tierra que del calor. Tiene calor templado, un poco más caliente que frío. Las energías de su humedad son fuertes, y es buena contra el amargor seco que se desarrolla en una persona cuando son deficientes los humores correctos. Es buena y más útil cruda que pulverizada en la comida. Cuando se come contiene la pasión excesiva en la sangre de una persona. El calor de la ruda atenúa el calor áspero de melancolía y templa su frío excesivo. Quien es melancólico estará mejor cuando coma ruda después de una comida. Si alguien come un alimento que le provoca dolor, debe comer ruda después, y su dolor disminuirá.
[El que lagrimea debe tomar ruda, dos veces más de salvia, y dos veces más de perifollo que de salvia. Machaque estas hierbas, una cantidad moderada, en un mortero, para sacar de ellos un poco de jugo. Entonces mezcle estas hierbas machacadas con clara de huevo. Por la noche, cuando se acueste, ponga esta mezcla encima de su frente, extendiéndola por ambas sienes. Esto sacará los humores malos, como si alguien chupase el jugo de una manzana.
El que tenga ojos negros, turbulentos, de modo que haya ocasionalmente una nube que los empaña de alguna manera, debe tomar el jugo de la ruda y dos veces de más de miel líquida pura y mezclarlas con buen vino claro. Moje una miga del pan de trigo en ella y sujétela sobre sus ojos, durante la noche, con un paño.
Si tiene de vez en cuando dolor en sus riñones y lomos, esto viene muy a menudo de una enfermedad en el estómago. Entonces tome cantidades iguales de ruda y de ajenjo y agregue una cantidad algo mayor de grasa del oso, mezclándolo bien. Debe frotarse vigorosamente con éllo alrededor de sus riñones y lomos, donde le duela, mientras está cerca del fuego. Si un hombre a veces se excita en el deleite, hasta que su esperma llegue al punto de emisión pero de alguna manera se retiene dentro de su cuerpo y ha empezado a estar enfermo por ello, tome ruda y un pedazo más pequeño de ajenjo y extraiga su jugo. A esto agregue azúcar y miel y tanto vino como jugo. Caliéntelo cinco veces, con un trozo de acero incandescente en una olla nueva o una sartén. Después de haber comido un poco de comida, beba este líquido caliente. Si es invierno y no tiene estas hierbas, pulverice las bayas del laurel y dos veces más de fraxinela. Después de tomar un poco de alimento, beba esto con el vino calentado por un trozo de acero incandescente. La mucosidad nociva que había permanecido en él se descarga entonces con la orina y la materia digerida. Si alguien come algo que rápidamente le trae dolor, coma ruda inmediatamente y dos veces más de salvia templada con sal, y mejorará.]