LA TRADUCCIÓN

Para la siguiente traducción, primera en español, hemos seguido la edición de la Patrología Latina (= PL).
En la presentación de los capítulos hemos seguido un formato similar al de la PL: en ella el editor Darenberg, se basa en la edición del manuscrito de Paris e intercala las variaciones o añadidos de la edición de Schott de 1533 entre corchetes, añadiendo dentro de los corchetes “.ed” [.ed]. Lo hemos presentado también entre corchetes pero sin el “.ed” pues creemos que no hay confusión posible.

Todo lo que aparece en cursiva está con la misma grafía que en el original, no esta traducido, y corresponde a palabras sin traducir porque no se halla un término adecuado, porque su traducción es compleja, o porque no sabemos a que corresponde. Estas cursivas irán, tanto en el titulo cuando desconocemos a que elemento corresponde, como en el texto. Las más utilizadas o complejas se comentan en la página siguiente. Si necesita una explicación adicional, se reseña al final en una nota.

El titulo de cada capitulo tiene el numero del capitulo y el nombre en español. A continuación entre paréntesis y en cursiva, el nombre que dio Santa Hildegarda (SH en adelante), y entre corchetes, tal como aparece en la PL, el nombre latino con que el editor de la PL, Darembrerg, identificó a esa planta o elemento, cuando lo hace. Cuando Schott da otro nombre distinto, significativo, lo ponemos al final del texto del capitulo, como una nota, en cursiva, (como todo lo que está en idioma original), así evitamos duplicidad entre los corchetes del título.
Al final del texto, también en una nota, ponemos el nombre científico actual si difiere del aplicado por el editor de la PL, Daremberg. La variación en los nombres científicos es habitual, han sufrido múltiples modificaciones. Si el elemento está identificado ponemos el actual.

La traducción presenta dificultades porque a veces usa el latín mezclado con palabras de bajo alemán, tanto en la denominación de las dolencias como en los nombres de algunos elementos, plantas etc. Cuando en vez de un nombre general utiliza el nombre local, que en su tiempo se empleaba en su región o que el copista modificaba, hay que acudir a procesos de rastreo hasta dar con el elemento al cual se refiere el texto. Daremberg facilito mucho la labor al identificar muchos de los capítulos con el nombre científico utilizado en el siglo XIX. Aun así hay bastantes sin identificar, aunque afortunadamente la gran mayoría de los no identificados, como comprobará el lector, se refieren a elementos sin apenas relevancia ni explicación, lo que nos hace pensar (sin datos que lo avalen), que, al igual que algunos elementos duplicados, pudieran ser añadidos al texto original.

La labor de autores y estudiosos alemanes ha ayudado a identificar otros muchos. Algunos de ellos aparecen en bases de datos y diccionarios etimológicos pero de otros no basta con conocer el idioma, hay que dominarlo para poder localizarlos, teniendo en cuenta que también los copistas tenían bastantes errores. La opinión de los expertos alemanes en cuanto a la identificación de las plantas, animales etc es fiable. Aun así no hemos dado por buena ninguna de las identificaciones, hemos comprobado hasta donde nos ha sido posible estos datos, contrastándolos con las opiniones de los traductores de otras lenguas, francés e inglés, y si no hemos encontrado razones para decidirnos por una u otra opción, lo reflejamos así. Posteriormente detallamos las paginas web,s a las que, para los títulos, pues solo tienen esa información, hemos accedido. Disponer de estas opiniones, aunque discrepen entre ellas, facilita el trabajo, pues marca caminos en los cuales empezar a buscar. Desafortunadamente ni estos traductores ni las pág. Web añaden notas, se limitan a enunciar el titulo, lo cual dificulta la labor de verificación de datos.
Cuando la determinación es clara, la asignación es prácticamente directa. Esto sucede cuando el nombre es latino usual, cuando coincide prácticamente con el alemán actual, cuando este es una derivación clara del termino medieval o cuando se encuentra recogido en lexicones. Entonces, no solemos poner más notas, únicamente se añaden si hay dudas o discrepancias o llegamos a conclusiones diferentes de las otras fuentes, a fin de que esto pueda ser contrastado y corregido si procede, en aras de la transparencia. Aun a riesgo de equivocarnos es preferible explicar el proceso que hemos seguido, pues creemos que esta es una labor conjunta de mucha gente a lo largo del tiempo, queremos solo conseguir la mejor traducción futura e identificar los diferentes capítulos. No nos importa ser corregidos.

Además de contar con los trabajos de quienes nos han precedido en otras lenguas, hemos tenido la ayuda de Internet para acceder a bases de datos de botánica y otras ciencias, universidades, obras científicas de todo tipo, diccionarios etimológicos, lexicones antiguos, obras de autores clásicos etc. Google ha sido nuestra valiosa herramienta en esta tarea de la que carecían nuestros predecesores.
Donde nuestra capacidad idiomática y científica no alcanzaba hemos contado con la ayuda desinteresada e inestimable de expertos en varias disciplinas e idiomas, a ellos por su labor anónima, desinteresada y fundamental, nuestro reconocimiento y gratitud.

Hemos investigado otras obras y web,s para documentar las notas, diccionarios, lexicones, bases de datos, libros antiguos, tesis etc, hemos buscado por todos los sitios posibles. Cuando copiamos la información reseñamos la fuente, si la información es de carácter general, no lo hacemos.

Mención especial merecen las obras del Dr. Gottfried Hertzka, medico alemán, impulsor y divulgador de la medicina de SH en la segunda mitad del siglo XX, artifice de la divulgación y del auge que esta medicina tiene en Alemania donde es objeto de amplios estudios.