PRIMERA PARTE

EL HOMBRE MIRA AL ESTE Y AL SUR

CAPÍTULOS

Visión
La Primera Imagen
I.- Palabras del Amor Mundano
II.- Respuesta del Amor Divino
La Segunda Imagen
III.- Palabras de Petulancia
IV.- Respuesta de Disciplina
La Tercera Imagen
V.- Palabras de la Diversión Vana
VI.- Respuesta de la Modestia
La Cuarta Imagen
VII.- Palabras de la Dureza de Corazón
VIII.- Respuesta de la Misericordia
La Quinta Imagen
IX.- Palabras de la Pereza
X.- La respuesta de la Victoria Divina
La Sexta Imagen
XI.- Palabras de la Cólera
XII.- Respuesta de la Paciencia
La Séptima Imagen
XIII.- Palabras de la Necia Alegría
XIV.- Respuesta del Deseo de Dios
XV.- Palabras de la Espada
XVI.- Los infieles no son conocidos y las obras de Dios permanecen vigentes
XVII.- Palabras de Ezequiel
XVIII.- El hombre no puede calcular quienes habitarán en las moradas celestiales y quienes, seducidos, habitarán con el diablo,
XIX.- Hay muchos secretos en Dios, que no revela a nadie.
XX.- Por qué se puede llamar Hombre a Dios
XXI.- Palabras del profeta Isaías
XXII.- Dios luchará otra vez con el antiguo enemigo, como hizo en el Cielo, y lo destruirá completamente.
XXIII.- El hombre puede hablar de lo que hay entre su nacimiento y su muerte, pero ignora lo qué hubo antes o lo que habrá después de él.
XXIV.- Solo Dios sabe lo qué hubo antes del principio del mundo
XXV.- Por qué la Eternidad es fuego, y éste fuego es Dios, y es fuego eficaz
XXVI.- Palabras del profeta Isaías
XXVII.- Desde el origen de las criaturas hasta Cristo se han manifestado algunos milagros, pero otros han quedado oscuros.
XXVIII.- La ley antigua era sonido del Verbo, pero no el Verbo.
XXIX.- Como el cuerpo se sustenta en las rodillas, así Dios lleva toda su Creación
XXX.- La ley antigua vio imperfectamente, casi en sombras, pero la nueva ve abiertamente: así las almas de los santos no tienen todavía el gozo pleno, porque sólo verán con perfección una vez recobren sus cuerpos
XXXI.- La vocación del nuevo pueblo no se derrumbará aunque tenga fatigas y sufrimientos.
XXXII.- En las regiones inferiores del abismo, tal como pasa en las regiones superiores, hay muchas cosas desconocidas para el hombre.
XXXIII.- Ningún hombre podrá saber qué ocurrirá después del fin del Hijo de la Perdición
XXXIV.- Palabras de la Sabiduría
XXXV.- Dios infundió las mayores virtudes de santidad al hombre caido en el mal.
XXXVI.- Nadie puede compararse a Dios
XXXVII.- Todas las cosas obedecen diligentemente las órdenes de Dios
XXXVIII.- Dios dispuso todo para mantener en la rectitud a los espíritus de los ciudadanos del cielo, sustentó al hombre para que no se perdiera completamente y frustró con su Encarnación lo obrado por las tinieblas.
XXXIX.- Los ángeles tienen fija su mirada en el rostro de Dios, y siempre están listos para cumplir su voluntad.
XL.- Dios conoce las obras de los santos y no las deja en el olvido
XLI.- Los santos espíritus tienen un sentir unánime
XLII.- Dios lanza a la tierra rayos y truenos por los juicios de los ciudadanos del cielo, y aterroriza a los prevaricadores de su ley con carestías, pestilencias y guerras.
XLIII.- A cada juicio de Dios los Ángeles repiten sus alabanzas.
XLIV.- Juan en el Apocalipsis sobre esta cuestión.
XLV.- Los ángeles alaban las buenas obras de los hombres, y Dios quiere ser alabado por los ángeles y por los hombres
XLVI.- Ningún hombre puede conocer todos los misterios de Dios, así, algunos de los espíritus celestes que están en presencia de Dios han sido nombrados por los profetas, otros no.
XLVII.- Pablo sobre esta cuestión
XLVIII.- Cuando los hombres perseveran en el bien y viven en santidad, la difusión de sus buenas obras va más allá del corazón humano.
XLIX.- En las moradas celestiales que les procuraron sus santas obras, están las almas de los santos.
L.- Las almas de los santos desean recobrar sus cuerpos.
LI.- Las almas de los santos no recobrarán sus cuerpos antes del trastorno de los elementos.
LII.- La justicia con la virginidad en Cristo lucha contra el diablo
LIII.- Las iniquidades diabólicas se oponen a Cristo y a la Iglesia, y sin embargo no prevalecerán
LIV.- La Encarnación virginal de Cristo ilumina al mundo como el sol.
LV.- La Iglesia es un signo de victoria contra la antigua serpiente
LVI.- El Verbo de Dios encarnado, que es uno con el Padre, enseñó el bautismo
LVII.- Los fieles siguen al Hijo de Dios que enseña las cosas celestiales.
LVIII.- Cualquier fiel, siguiendo a Cristo, destruye las obras de las tinieblas
LIX.- Las almas que imitaron a la antigua serpiente y se quedan con ella en la infelicidad de la muerte, culpan a Adán
LX.- En los tormentos infernales no existe ninguna esperanza de gozo
LXI.- Los espíritus diabólicos huyen avergonzados de Dios
LXII.- El antiguo enemigo concibe muchos vicios con que engañar a los elegidos de Dios
LXIII.- El diablo induce los hombres a no adorar a Dios, sino a los ídolos.
LXIV.- Los que quieran ser felices adoren a Dios que está en los cielos
LXV.- Palabras del Salmista acerca de esto
LXVI.- En la Incredulidad hay todo género de vicios
LXVII.- El Amor Mundano, su comportamiento y su sentido
LXVIII.- La Petulancia, su comportamiento y su sentido.
LXIX.- La Diversión Vana, su comportamiento y su sentido
LXX.- La Dureza de Corazón, su comportamiento y su sentido
LXXI.- La Pereza, su comportamiento y su sentido
LXXII.- La Cólera, su comportamiento y su sentido.
LXXIII.- Palabras de Jacob
LXXIV.- La Necia Alegría, su comportamiento y su sentido
LXXV.- El Celo de Dios, su aspecto y su sentido
LXXVI.- Penas de purificación de las almas de los que pecaron de Amor Mundano, razón del castigo
LXXVII.- Estas penas producen la purificación en las almas que los que lo merecieron en vida gracias a la penitencia.
LXXVIII.- Las almas que están en el recuerdo de la santa eternidad, se purifican, mientras las que están en el olvido quedarán en el olvido.
LXXIX.- De qué manera los hombres haciendo penitencia puedan castigar en ellos mismos el pecado de Amor Mundano, según la sentencia de los jueces y según la entidad del pecado.
LXXX.- Se aprueba la penitencia indicada por el sacerdote
LXXXI.- El Amor Mundano ni teme a Dios ni le quiere
LXXXII.- Palabras de Salomón
LXXXIII.- Penas de purificación de las almas que pecaron de Petulancia, razón del castigo
LXXXIV.- De qué manera los hombres, haciendo penitencia, puedan borrar en su cuerpo los pecados de Petulancia
LXXXV.- La Petulancia, que no tiene estabilidad, es vanidad de las vanidades
LXXXVI.- Los hombres que fueron llamados “divinos” han muerto, en cambio la fortaleza de la santidad no disminuirá.
La Diversión Vana
LXXXVII.- Penas de purificación de las almas que pecaron de vana y desenfrenada Diversión, razón del castigo.
LXXXVIII.- De qué manera los hombres haciendo penitencia puedan castigar en ellos mismos el pecado de la Diversión Vana.
LXXXIX.- Quien va descaradamente en busca de la Diversión Vana, encamina el alma a la vanidad y a la mentira.
XC.- Cualquier cosa que se investiga sin Dios, está destinada a la destrucción.
La Dureza de Corazón
XCI.- Penas de purificación de las almas de los que pecaron de Dureza de Corazón, razón del castigo
XCII.- De qué manera los que pecan de Dureza de Corazón pueden juzgar en ellos mismos este pecado
XCIII.- La Dureza de Corazón, no tiene misericordia, ni caridad, ni buenas obras, ni quiere dejarse ablandar por la razón.
La Pereza
XCIV.- Penas de purificación de las almas de los que pecaron de Pereza, razón del castigo
XCV.- De qué manera los hombres haciendo penitencia puedan castigar en ellos mismos el pecado de Pereza
XCVI.- La Pereza no resplandece en el temor de Dios.
La Cólera
XCVII.- Penas de purificación de las almas de los que pecaron de Cólera con odio, razón del castigo
XCVIII.- Penas de purificación con las que son castigadas las almas de los que pecaron de Cólera sin odio, razón del castigo.
XCIX.- Penas con las que son purificadas las almas de los que, cuando vivían, en su furor perpetraron un homicidio, razón del castigo
C.- Penas de purificación de las almas de los que, cuando vivían, cometieron homicidio por avaricia, razón del castigo
CI.- Penas con que se purifican las almas de los que mataron a sus agresores para no ser matados y el porqué de estas penas.
CII.- Penas de purificación de las almas de los que cometieron un homicidio sin saberlo, y como cumplirlas
CIII.- Penas a las que son sometidas las almas de los que, cuando vivían, mataron a otros hombres por envenenamiento o de algún otro modo sin derramar sangre, y porqué sufren por esto.
CIV.- Penas de purificación de las almas de los que han extinguido la vida humana que germinaba en ellos y han matado a los niños ya nacidos, y razón del castigo.
CV.- Las almas de los que se dieron muerte a sí mismos están en la Gehenna, sometidas a los suplicios del homicida.
CVI.- Los hombres que se castigan por sus transgresiones mientras están en vida, haciendo penitencia con cilicio, azotes y ayunos, pueden borrar los actos de cólera cometidos con odio.
CVII.- Los hombres que experimentaron Cólera sin odio deben castigarse para no incurrir en las penas consiguientes.
CVIII.- La Cólera, que está en cierto modo en el corazón del diablo, desea revolver las cosas del cielo.
CIX.- Los que cometieron homicidio ciegos de Cólera deben castigarse haciendo penitencia con rigurosos ayunos y azotes, evitando también durante cierto tiempo la luz del día.
CX.- El que mata a un hombre por avaricia, castigue su cuerpo con ayunos y latigazos, evitando durante cierto tiempo el contacto con los hombres.
CXI.- Quien mate a un hombre que quiso matarlo, previendo su muerte, castíguese con penitencia y ayunos adecuados, menos severos, sin embargo, que los precedentes.
CXII.- Quien llevó a un hombre a la muerte sin saberlo, purifíquese haciendo penitencia con ayunos, pero o menos severos
CXIII.- Quien mató a un hombre envenenándolo o de algún otro modo sin derramar sangre, aflíjase en penitencia con rigurosos ayunos, azotes y cilicio, incluso evite por algún tiempo el contacto con los hombres.
CXIV.- Las mujeres que destruyen la vida humana que germina en ellas, acepten como penitencia ayunos y azotes.
CXV.- Los que lleven a la muerte a sus hijos nacidos, aflíjanse con severísimos ayunos, azotes y ásperos vestidos, haciendo penitencia en la angustia de la soledad.
CXVI.- Quien se da la muerte a sí mismo, se ha destruido completamente sin consuelo
CXVII.- En cualquier penitencia que imponga un juez, debe considerar las características de la persona
CXVIII.- Dios, que todo creó, no quiere gozar solo de su gloria. A su proyecto no puede oponerse nadie.
CXIX.- En contraposición a los pecados que el hombre pudo cometer, el Hijo de Dios, soportó en su cuerpo muchos sufrimientos, y tomó sobre sí también los pecados de los penitentes.
CXX.- Aunque el homicidio sea el peor mal entre los males, sin embargo en la penitencia el homicida se rescata por las heridas traspasadas de Cristo
La Necia Alegría
CXXI.- Penas de purificación de las almas de los que pecaron de Necia Alegría, razón del castigo.
CXXII.- De qué manera los hombres puedan castigar en sí mismos haciendo penitencia el pecado de Necia Alegría
CXXIII.- Palabras del salmista acerca de esto
CXXIV.- Cuando las almas de los que hacen penitencia en este mundo no se purifican plenamente, separadas de sus cuerpos se examinan de las penas que han merecido

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