Palabras de Isaías sobre esta cuestión, y como tiene que ser comprendidas.

XXII. “Ahora, pues, voy a haceros saber lo que haré Yo a mi viña: quitaré su seto, y será quemada, desportillaré su cerca, y será pisoteada. Haré de ella un erial que no se pode ni se escarde, crecerá la zarza y el espino, y a las nubes prohibiré llover sobre ella. (Is 5,5-6).
Esto se interpreta así: quien no confía en Dios ni comprende que ha sido creado por Dios, antes bien lo regaña como si fuera culpable de sus pecados y como si Dios no le hubiera enseñado los caminos de la justicia. Quien no quiere contemplar la salida y la puesta del sol, de la luna y de las estrellas, que Dios ha puesto en el cielo, ni el viento con sus ráfagas, ni la tierra con sus océanos y las otras criaturas que Dios ha creado para el hombre, ni reconoce en ellas la dignidad con que fueron creadas, ése desprecia a su Dios, que no tiene principio ni fin, y destruye cualquier criatura, antes de conocerla y ni siquiera se conoce a si mismo perfectamente.
A ese, por eso Yo lo privaré de cualquier clase de defensa, a fin de que no tenga la menor ayuda, y los extraños lo arrancarán de la vida, destruiré su fortaleza y dejaré que sea destrozado por los demonios y los ángeles buenos lo abandonarán. Cualquier freno de su concupiscencia será borrado y él será dado en comida a los perros y a las fieras, porque me ha conocido menos de lo que me conocen a los animales, puesto que ellos hacen las funciones para las que han sido creados. Por lo tanto, será pisado como el estiércol y privado de toda santidad. Y no será incluido en el número de los hijos de Dios ni será librado de sus pecados por la fe, porque ha imitado al que quiso asemejarse a Dios, que no ha tenido principio ni tendrá sin fin.
A partir de aquí, esta clase de hombres caen en la soberbia, provocando peleas, rabia y cólera, lo cual los va separando de la herencia celeste, y de este modo, faltos del rocío y de la gracia del Espíritu Santo, acaban siendo tan baldíos que son incapaces de dar frutos en forma de buenas obras. Pero lo mismo que el hombre le pide a Dios que se calmen las horribles tempestades y que le sea concedido todo lo que le es necesario, así tiene que pedir que sea vencida en él la mala ciencia.

 

Por qué en el viento principal del sur, a la derecha de la imagen, aparece como una cabeza de león en el círculo del fuego brillante. Y por qué sus dos vientos colaterales aparecen, el uno en forma de cabeza de serpiente, el otro en forma de cabeza de cordero.

XXIII. A derecha de la figura humana, en el círculo de fuego brillante, aparece cómo una cabeza de león, símbolo del viento del sur, que lleva la prosperidad al hombre de la región meridional.
Porque como el león es fuerte y ejerce su voluntad con la fuerza, así el viento meridional es fuerte e impetuoso en el fuego y desde el fuego, y cuando los días se alargan es poderoso, y con esta potencia impide el choque y la rotura de las nubes y los peligros consiguientes de una repentina emisión de las lluvias. De ambos los lados de la boca del león se difunde algo como un soplo extendiéndose un poco, porque el mismo viento que proviene de esta zona meridional se expande por ambos lados. Cuando lo hace por la derecha toma la forma de una cabeza de serpiente, y por la izquierda, de una cabeza de cordero. A la derecha, hemos dicho que asume la naturaleza de una serpiente, porque habla con dulzura mientras prepara trampas cruelmente, a veces como la serpiente produce un soplo suave y a continuación te ataca y muerde con fuerza. En la parte izquierda en cambio se transforma en cordero, es dulce y tranquilo, porque en esta zona se muestra suave e inofensivo. La cabeza de serpiente, situada en el espacio intermedio entre la cabeza del león y del lobo, emite a su vez un aliento, que se difunde hasta el medio y se une al soplo emitido por la cabeza de cangrejo, situado entre la cabeza del lobo y la del león, ya que según la naturaleza de la serpiente, como hemos demostrado más arriba, este viento, colateral al viento principal del sur, emerge en el centro de la mitad del espacio interpuesto entre el sur y occidente, y llega con sus soplos hasta el punto de medio entre sur y occidente, y no supera este límite, como tampoco lo hacen los otros, a menos que Dios lo ordene. Y aquí recibe el soplo que emana del viento colateral que está entre occidente y sur.
Si dividimos la longitud del espacio entre el sur y el occidente en cuatro partes, la primera parte es el sur, que es a la vez el inicio de la segunda. El medio se encuentra entre el inicio de la primera parte y el final de la segunda. Y el final de la segunda, que es el principio de la tercera, es exactamente el medio de la largura total entre el sur y occidente. Del mismo modo, el punto final, a partir de occidente, de la primera parte del lado opuesto, también es el principio de la segunda parte del lado opuesto, está en el medio entre el principio del que se considera la primera parte y el punto final del que es la segunda. Y el término de la segunda, que está al principio de la tercera, constituye el medio del espacio que considerado por el lado opuesto va de occidente al sur, donde se encuentran los vientos colaterales. Así estos vientos, tanto los principales como sus colaterales entre el oriente y el sur, entre el sur y el occidente, entre el occidente y el norte y entre el norte y el oriente, están conectados del mismo modo el uno con el otro y separados igualmente el uno del otro, como hemos explicado más arriba. La cabeza de cordero que se ve en el medio del espacio entre la cabeza del león y la del leopardo, emite algo como un soplo, que llega hasta el mismo punto mediano y se une al soplo emitido por la cabeza de cangrejo, situado entre la cabeza de leopardo y la del león, ya que, como hemos mostrado antes, en estas partes, es decir en este espacio intermedio, nace otro viento colateral situado entre el sur y la mitad del espacio entre sur y oriente, de naturaleza afín al cordero. También él, dirige su soplo hacia el mismo punto mediano, y allí, con su empuje, va al encuentro al soplo emitido por el viento que imita la naturaleza del cangrejo, el cual nace entre el oriente y el sur. Por este choque ocurren comúnmente en aquel punto innumerable cantidad de espantos y colisiones.
Así pues, la extensión de los soplos es proporcional al espacio de separación de estas cabezas, como ya se ha dicho a propósito de las otras cabezas de animales y sus soplos. Los principios de cada uno de los vientos están separados según la extensión de cada uno de ellos, y alcanzan los lugares en que los otros vientos surgen, y en estos puntos los soplos de los unos y de los otros se encuentran.

siguiente>>