14. Del canto

Sí, el cántico dulcifica los corazones de piedra, les infunde el arrepentimiento, y al Espíritu Santo llama. Y estas voces que oyes, sonaban como voz de muchedumbre inmensa cuando alza su clamor: porque las alabanzas de júbilo y exultación, cantadas en la acordanza de la unanimidad y del amor, llevan a los fieles a esa armonía en la que no hay discordia alguna; y a cuantos en la tierra están les hacen suspirar, con el corazón y la boca, en pos de la suprema herencia.
Y así, en sus sonidos inundada, al instante los entendiste, sin escollo alguno: pues allí donde obra la gracia divina, toda sombra de calígine borrará, y diáfano y luminoso volverá cuanto fue oscuro para los frágiles sentidos de la desvalida carne.