40. De cuando caiga el Hijo de la Perdición

Y, de pronto, los pies de la imagen de la mujer se volvieron blancos, relumbrando esplendorosos, más que el fulgor del sol: he aquí cómo la fortaleza del fundamento y el apoyo de la Esposa de Mi Hijo mostrarán la inmensa blancura de la fe y revelarán esa belleza, que supera toda belleza de claridad terrena, cuando, caído el Hijo de la Perdición, según se ha dicho, muchos de los errantes vuelvan a la verdad.