29. Algunos, engañados por el Demonio, obran supuestos prodigios

A estos el Demonio los burla y engaña como quiere, así que creen verdadero cuanto les enseña; inculca esas artes de su magia a los que en él confían y luego ellos, con semejantes ardides, muestran a los hombres, según su voluntad, distintos prodigios, todos falsos, que realizan en las criaturas. Pero no pueden transformar en otra cosa ni los elementos ni las demás criaturas formadas por Dios, es sólo mediante sus artimañas como fingen hacer monstruos, nebulosas quimeras, ante quienes les creen. Y así como Adán perdió la gloria del paraíso al buscar más de lo que debía, así estos pierden la visión y el oído del hombre interior, porque abandonan a Dios y adoran al Demonio.