23. Del devenir de los tiempos nada más sabrás, oh hombre

Como ya se ha dicho, Dios concluyó Su obra en seis días. Los cinco días son cinco números del siglo; en el sexto se revelaron nuevas maravillas en la tierra, lo mismo que en el día sexto fue formado el primer hombre. Pero ya ha transcurrido el sexto número: ha empezado el séptimo, en el que ahora se encuentra el curso del mundo como en el séptimo día de descanso; porque la labor que llevaron a cabo los poderosos sabios en la hondura de las Escrituras con los sellos cerrados está ya abierta y saldrá a la luz con la dulzura de las palabras, como las palabras de este libro, igual que en la calma del séptimo día. Seis días de trabajo y el séptimo de descanso: no hay más jornadas. Lo que queda no podrás saberlo, oh hombre: oculto en el Padre está. Pero, de este ciclo de los tiempos, aún tenéis por delante en vuestro caminar largos años, oh hombres, antes de que venga el homicida que querrá envilecer la fe católica. Qué ocurrirá entonces no es la sazón ni el momento de que lo sepáis, como tampoco sabéis qué pasará tras los siete días de una semana; sólo el Padre, que también esto lo tiene bajo Su potestad, lo sabe. Sobre los días de la semana o el transcurso de los tiempos del mundo nada más sabrás, oh hombre.