9. Diferencia y unidad de las Tres Personas

Así, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo testimonian que Su potestad es la misma aunque sean Personas distintas, pues obran simultáneamente en la unidad de la sustancia inmutable y absoluta. ¿Cómo? El Padre es Quien todo lo crea por la Palabra, por Su Hijo, en el Espíritu Santo; el Hijo es Aquel por el que todo se perfecciona en el Padre y en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo es Aquel por el que todo medra en el Padre y en el Hijo. Y estas Tres Personas existen de tal modo en la unidad de Su indivisible sustancia que no se mezclan entre sí. ¿Cómo? El que ha engendrado es el Padre; el que ha nacido, el Hijo; y el que procede del Padre y el Hijo con ardiente lozanía, el que apareció como pájaro inocente sobre las aguas y las santificó, el que llenó a los apóstoles con el fervor del fuego, es el Espíritu Santo.
El Padre engendró al Hijo antes de los tiempos del mundo; el Hijo estaba con el Padre, y el Espíritu Santo existía, coeterno, con el Padre y el Hijo en la Unidad de la Divinidad sin fin. Por tanto, hemos de entender que si de estas Tres Personas faltara una, o dos, Dios no sería en Su plenitud. ¿Cómo? Porque son una Unidad de la Divinidad, y si alguna faltara, Dios no sería. Pues aunque sean Personas distintas, son, sin embargo, una sola sustancia, íntegra, inmutable, de inconmensurable belleza, y permanecen en la Unidad indivisible. ¿Cómo?