32. La razón humana y la ardiente gracia en Cristo

Ahora pues, oh hombres, escuchad y aprended: ¿de dónde procede todo esto y qué significa? Dios es Quien obra en vosotros el bien. ¿Cómo? Él os hizo de forma que Le sintáis, a través de la razón, en las obras que cumplís sabiamente, con discernimiento. Mira: los animales irracionales llevan a cabo todos sus actos sin entendimiento ni sabiduría, sin discreción ni pudor; no conocen a Dios, pues son irracionales, sino que sólo Le sienten, porque son Sus criaturas. Pero el animal racional, que es el hombre, posee entendimiento y sabiduría, discreción y pudor en sus obras porque las cumple con la razón: y esta es la raíz primordial que la gracia de Dios plantó en todos los hombres, despertados a la vida con el alma. Luego estos talentos medran en la razón para que, conociendo mediante ellos a Dios, deseen los hombres lo que es justo. Por tanto, en la buena voluntad del hombre germina la tarea plena y próspera que emprende en su Salvador -el Hijo de Dios, por Quien el Padre hace todas Sus obras en el Espíritu Santo- y se halla iluminada y alentada, sin cesar, por la ígnea gracia que le ha sido dada por Jesucristo.