19. La ira del Señor venga las transgresiones de Su justicia

En Abel amaneció la justicia de Dios; después de él, en medio de todas las malvadas y perversas generaciones siguientes, hubo otros muchos elegidos que recogieron y cultivaron hasta los más sutiles de Mis preceptos, como los hijos de Israel, entre los que se alzaron los llantos y gemidos de cuantos anhelaban la humanidad de Mi Hijo. Y al manifestarse Mi Hijo, a Quien envié, nacido de una Virgen, toda la justicia de la Ley estaba ya horneada y en sazón: hecha dulce y suave manjar para todo el pueblo que creyó en Mí, predicada ya la Verdad por boca de Sus Apóstoles. Así que Mi ira ha vengado, a lo largo de todas estas generaciones, la transgresión deliberada de Mi justicia, y aún la vengará, pues el Dios que era entonces, es también ahora y por siempre permanecerá; así como Mi cólera, que entonces era y que es ahora, perdurará: hasta que no se acaben las naciones y los pueblos, no se habrá cumplido la justicia del Señor, que a toda la cizaña de la iniquidad prende fuego.