15. La ira del Señor derrota al Demonio y al hijo de la perdición

La primera ala surgía de la mandíbula diestra, desplegada hacia el Aquilón: porque Dios venció, con Su justo juicio, al Demonio y a todo el mal a través de Su Hijo, primero por el ala derecha, la de la salvación. La segunda -la del medio- tendía de su garganta al Septentrión: después de la salvación que trajo el Hijo de Dios, como en mitad del camino -cuando ya la fe estaba afianzada y los elegidos habían saboreado su dulzura-, hizo huir, mediante ellos, al enemigo rugiente, y de sus fauces los rescató. Y la tercera se expandía desde su mandíbula izquierda hacia el Poniente: porque Satanás, ahuyentado por los elegidos de Dios, será enteramente exterminado en el Hijo de la Perdición , por el ala izquierda, la parte de la condenación, cuando ya el mundo derive al ocaso final.
A veces se movían, infundiendo un gran terror, y hostigaban esos territorios: el terrible y formidable escrutinio hecho a toda criatura mueve la ira del Señor a la venganza y allí donde, según el justo juicio, disponga la Divina Majestad, ejecuta Sus sentencias de castigo. Pues dondequiera que el Señor sea temido, amado y honrado con reverencia fiel, se mostrará indulgente y propicio, y no desatará Su venganza; en cambio, escarmentará con pavoroso pero justo látigo a los duros de corazón y a los rebeldes.