6. Hay dos vocaciones: una llama a la vida, la otra, a la muerte

Hay en el hombre dos llamadas: el anhelo de fruto y el apetito del vacío. ¿Cómo? Por el anhelo de fruto es llamado a la vida, por el apetito del vacío, a la muerte. Cuando, por anhelo de fruto, desea el hombre realizar el bien, dice en su corazón: «Haré buenas obras»: he aquí la respuesta contra el mal, para evitarlo y medrar hasta la sazón. Pero si, por apetito del vacío, ansia cometer el mal, se aguijoneará diciéndose: «Haz lo que te plazca»: esta es la respuesta contra el bien del que no quiere resistir su iniquidad y se deleita en la ignominia que le llevará al vacío; quien así responde, Me desprecia y fabulador Me reputa, porque no Me muestra la honra debida. Y pues da la espalda al bien y no se duele, afligido, por temor de Mí, con sus quimeras fábula los cielos, como dice, por revelación Mía, el salmista David: