3. No hay soberbia que resista la fortaleza de Dios

Esta columna es color de acero y está emplazada extramuros, junto a la parte luminosa de la muralla del edificio: porque invicta e inexpugnable es la fortaleza de la Palabra de Dios, a la que nadie puede hacer frente ni por fatua rebeldía ni por vil soberbia; y porque los antiguos padres, con la ciencia especulativa, mediante sus actos de amurallamiento y justicia, estaban unidos por fuera a la obra ígnea y perfecta erigida en el Hijo de Dios, aunque no inmersos en ella, pues la profetizaron exteriormente: con el sonido de sus palabras.