23. El hombre debe esforzarse por evitar el mal y obrar el bien

Los muros laterales tenían, en los dos lados, el mismo largo: porque el hombre ha de trabajar con tesón en el edificio de la bondad de Dios, en los dos muros -el del alma y el del cuerpo- de ambos lados: en la prosperidad y frente a la adversidad. ¿Cómo? Apartándose del mal y obrando el bien. ¿Por qué? Porque el inapre-hensible y profundo poder divino creó al hombre para que honrara a Dios con toda sus fuerzas, con todas sus facultades y con igual devoción en el entero ámbito que abarca su inteligencia racional; pues es justo que Dios, Creador de cuanto existe, sea dignamente adorado ante todo y sobre todo.